EL PAÍS CERRÓ 2025 CON NÚMEROS HISTÓRICOS EN PRODUCCIÓN ORGÁNICA.
México cerró 2025 con cifras históricas: 40,000 productores, 210,504 hectáreas en 7 estados y más de 2,000 productos certificados. El café lidera con 33% de la producción. Sin embargo, entre el 85 y 90% se exporta: el consumidor mexicano sigue sin acceso real a los alimentos orgánicos que produce su propio campo.
Los Números que México no Está Celebrando
México cerró 2025 con cifras récord en producción orgánica. Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), cerca de 40,000 productores de pequeña y mediana escala cultivan en 210,504 hectáreas distribuidas en siete estados —Chiapas, Sonora, Jalisco, Sinaloa, Baja California, Michoacán y Oaxaca— y producen más de 370 productos frescos de origen vegetal y animal, más de 1,700 procesados, con el respaldo de 21 organismos de certificación orgánica.
El café sigue siendo el cultivo estrella con el 33% de la producción orgánica nacional. Aguacate, naranja, mango y agave suman otro 16%. El 51% restante abarca una diversidad impresionante: coco, ajonjolí, cacahuate, cártamo, nuez, uva, limón, espárrago, quinoa, fresa, plátano, maíz, apio y frambuesa, entre muchos otros. Y del lado animal: miel, polen, propóleo, jalea real, huevo, pollo, leche de caprino y bovino.
El Problema Estructural que Persiste
Con todo ese crecimiento, el problema de fondo sigue sin resolverse: entre el 85 y 90% de la producción orgánica mexicana se exporta. Estados Unidos, Alemania, Francia, Canadá, Reino Unido e Italia son los principales destinos. México produce alimentos orgánicos de clase mundial para mercados premium internacionales, mientras el consumidor nacional tiene acceso muy limitado a estos productos.
La razón es sistémica: la certificación orgánica fue diseñada pensando en los requisitos de exportación, y toda la cadena logística y comercial está orientada al exterior. Cambiar eso requiere inversión en distribución, reducción de costos de certificación para el mercado interno y campañas de educación al consumidor mexicano. Sin eso, el récord de producción seguirá siendo, paradójicamente, una historia de éxito exportador y de oportunidad perdida hacia adentro.
Señales de Cambio en el Mercado Interno
Sin embargo, hay movimientos en la dirección correcta. El mercado interno de productos orgánicos creció aceleradamente en 2025, impulsado por mayor conciencia sobre salud y sostenibilidad entre consumidores urbanos. Empresas como Campo Vivo tienen proyectado lanzar más de 25 nuevos productos en 2026 y reforzar su presencia en más de 2,000 puntos de venta nacionales. El objetivo de ampliar la oferta para el mercado interno ya es parte explícita de las estrategias del sector.
El Foro Nacional de Agricultura Orgánica —en su 9ª edición en San Miguel de Allende— coloca precisamente la comercialización interna como uno de sus ejes, reconociendo que el crecimiento sostenible del sector exige un consumidor mexicano más informado y un sistema de distribución más accesible.
Quién Produce: el Dato Que Más Importa
Un dato que frecuentemente se pierde en el análisis técnico es quién está detrás de estas cifras. El 80% de los productores orgánicos certificados en México son de origen indígena, representando más de 22 etnias: mixtecos, zapotecos, tzotziles, nahuas, mayas, totonacas, chatinos, chinantecos y muchos más. Para ellos, la agricultura orgánica no es una certificación ni una moda de mercado: es una forma de vida, un sistema de producción basado en la agricultura ancestral y la fertilidad natural del suelo que sus comunidades han preservado por siglos.




















