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21 de febrero del 2018
Producción orgánica de Mashwa (Treopaeolum tubersoum)
Autor:
Manuel B. Suquilanda Valdivieso, UNICANC/Fao.


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La mashwa, es un tubérculo nativo que se ha mantenido hasta nuestros días en las pequeñas parcelas de indígenas y campesinos de los Andes, haciendo parte de su dieta nutricional diaria, como también del grupo de productos que se consumen en ocasiones especiales (matrimonios, bautizos y priostázgos).

Se dice que la mashwa, es “compañera de la oca”, pues parece que de manera recíproca estos cultivos se ayudan y se defienden especialmente de la presencia de plagas, dado el contenido de principios activos que estos poseen (isotiocianatos) y que ejercen el carácter de repelentes y protectantes.

La mashwa, tiene propiedades bactericidas, nematicidas, fungicidas, insecticidas y repelentes de insectos, por cuyo atributo, desde tiempos inmemoriales, muchas de nuestras comunidades indígenas asentadas a lo largo del callejón interandino siembran este tubérculo intercalado con otros tubérculos más susceptibles como la papa, oca y melloco.

Trabajos realizados en la Molina, Perú y en la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central del Ecuador, determinaron que el extracto acuoso de Mashwa, tiene efecto inhibitorio de bacterias y hongos para el almacenamiento de las cosechas y en el campo mismo es capaz de controlar la presencia de la temida “Lancha” que ataca al cultivo de la papa.

Por otra parte en un estudio realizado por el Centro Internacional de la Papa CIPEcuador, se encuentra que respecto a las virtudes y los usos medicinales de este tubérculo, está muy extendido el conocimiento de que la mashua negra cocinada con panela contrarresta la “prostatitis”; antes se utilizaba para aliviar la blenorragia. Los enfermos de los riñones, mejoran al tomar agua de mashwa, caballo chupa y pelo de choclo

EL CULTIVO DE MASHWA
(Treopaeolum tubersoum)
Origen
La mashwa es al parecer originaria de los Andes centrales, su cultivo se habría extendido por migraciones del hombre precolombino hasta Colombia y el norte de Argentina y Chile A pesar de su rusticidad no existen referencias de introducción en otros países de América, posiblemente porque el sabor del tubérculo resulta poco agradable para quien lo prueba por primera vez.

En la actualidad, el cultivo de la mashwa se extiende desde Colombia hasta Argentina y se conoce que ha sido introducida con éxito en Nueva Zelanda
Aún en estos días, entre los 2 900 y sobre los 3000 msnm se encuentran especies silvestres que podrían ser los ancestros de este cultivo.

En los Andes del Ecuador, la mashwa se cultiva actualmente en las pequeñas parcelas de indígenas y campesinos, asociada con melloco, oca y papas nativas por lo que resulta difícil conocer su área cultivada y producción. Según investigaciones realizadas en el sector Norte de la provincia de Cotopaxi, los rendimientos de la mashwa, podrían llegar hasta los 750 qq/ha.

Desde el punto de vista agronómico la mashwa es muy rústica porque se cultiva en suelos pobres, sin uso de fertilizantes y pesticidas químico-sintéticos; y aun en estas condiciones, su rendimiento puede duplicar el de la papa. La asociación con melloco, oca y papas nativas se explicaría por los principios de control nematicida e insecticida que posee la planta.

A los tubérculos se les atribuyen propiedades anafrodisiacas desde la época de los incas, que la incluían en la alimentación de sus soldados. Hoy se sabe que los niveles de testosterona se reducen significativamente en ratas machos alimentados con mashwa, además se conoce que los principios activos presentes en los tubérculos de la mashwa actúan como desinflamantes de la próstata, por lo cual han empezado a tener demanda en el mercado internacional.

Valor Nutritivo
El consumo de este tubérculo, conjuntamente con papas, ocas y mellocos, hace parte de la dieta nutricional diaria de de los habitantes de menores recursos en zonas rurales marginales de la sierra norte y central del Ecuador.

Algunas variedades de mashwua, pueden contener apreciables cantidades de carotenos (vitamina A) y de vitamina C (77 mg en 100 gramos de materia fresca comestible), siendo cuatro veces más que la cantidad de esta vitamina encontrada en la papa.
Un estudio realizado por la FAO en los Andes peruanos, determina la siguiente composición por cada 100 gramos de mashwa fresca:
Energía : 52 kilo-calorías
Agua : 87.4 gramos
Proteína : 1.5 gramos
Grasa : 0.7 gramos
Fibra : 0.9 gramos
Calcio : 12 miligramos
Hierro : 1.0 miligramos
Vitamina A : 12 microgramos
Algunos investigadores sostienen que la presencia de glucosinatos en este tubérculo tiene efectos beneficiosos sobre el sistema inmunológico y que podrían proteger al organismo humano contra el cáncer, pero que al mismo tiempo podrían tener efectos perjudiciales sobre el sistema nervioso cuando se consumen en grandes cantidades.

CONDICIONES AGROECOLOGICAS PARA EL CULTIVO
Suelos
Los sectores más adecuados para el cultivo de la mashwa, se encuentran desde los 2400 a 3 700 metros sobre el nivel del mar, especialmente donde predominan los suelos negro-andinos. Este cultivo prefiere suelos profundos y con un buen contenido de materia orgánica.
Clima
El área adecuada para el cultivo de la mashwua, es la misma que se requiere para el cultivo de la papa, es decir con una temperatura media anual que fluctúe entre los 6º y 14º Celsius, con una precipitación lluviosa de alrededor de 700 a 1200 milímetros anuales (7 000 a 12 000 metros cúbicos de agua por ciclo).

EPOCA DE SIEMBRAS Y VARIEDADES
Épocas de siembras
Las épocas de siembra más comunes para el cultivo de la mashwa, son las siguientes:
Siembra mayor: octubre a diciembre
Siembra menor: mayo y junio
Se argumenta que la diversificación de las épocas de siembra, responden a una estrategia para evitar el daño que provocan las heladas que se hacen presentes entre los meses de julio, agosto y septiembre.

Variedades
Se han reconocido más de 100 variedades de mashwa. Existen colecciones de germoplasma en Ecuador y Perú. Por el color se reconocen muchas variedades como:
blanca, amarilla, chaucha, morada y zapallo.

La mashwa blanca es una variedad rara, pequeña y precoz, la mashua amarilla tardía, es la más difundida y alcanza un tamaño mayor que la amarilla chaucha, para la cual se señalan virtudes medicinales, por lo que se la utiliza contra el “mal de orina” (próstata)

TECNOLOGÍA DEL CULTIVO
Elección y preparación del suelo
Elección del terreno
Como el cultivo de la mashwa se hace al mismo tiempo que la papa, para la elección del terreno se deben tener en cuenta las mismas consideraciones que se observaron para cultivar la papa, esto es: que el terreno haya sido cultivado anteriormente con maíz, cereales o leguminosas, que sea profundo, con una textura suelta (franco a franco-arenoso) y que hayn sido sometidos a procesos de rotación con la finalidad de mantener un elevado nivel de producción a la vez que se mejora la estructura del suelo, la capacidad de absorción del agua, el aumento de la materia orgánica, a la vez que se reducen las pérdidas ocasionadas por la presencia de plagas (insectos, nemátodos y patógenos)

Preparación del suelo
Se lleva a cabo, cuando el terreno se encuentra a capacidad de campo, esto es cuando al coger la tierra con la mano ésta no queda pegada. Respondiendo a lo que aconsejan los viejos agricultores la preparación del suelo se debe realizar a partir del tercer día de luna menguante, hasta el tercer día de luna nueva (noche oscura).

Arada
Realizar una arada profunda, utilizando arado cincel o arado de yunta, con una anticipación de por lo menos un mes a la siembra, a fin de exponer a los huevos, larvas y adultos de insectos, nemátodos, ácaros, gasterópodos y a los patógenos plaga, a la acción de los controladores naturales bióticos (aves, ranas, lagartijas, arañas, murciélagos, etc.) y abióticos (temperatura, humedad, radiación, etc.), como también para favorecer la emergencia de las hierbas indeseadas.

Una cruza siguiente de arado permitirá desterronar el suelo y eliminar las hierbas indeseadas que hayan brotado, luego se complementará esta labor con el paso de la rastra.

Rastrada y Nivelada
El paso de la rastra contribuirá a desterronar el suelo hasta mullirlo, en esta labor, se pueden enterrar los rastrojos que hayan quedado de la cosecha anterior, los abonos orgánicos o algún tipo de enmienda que se ha haya decidido incorporar. Posteriormente, se puede dar paso a una labor de nivelación, utilizando una tabla niveladora o simplemente un listón de madera pesada.

Drenajes
Para evitar excesos de agua en el campo de cultivo, será importante realizar drenajes o caminos de agua para evitar que el exceso de humedad dañe al cultivo y a los tubérculos. Los drenajes deben circundar las parcelas de cultivo y en los suelos con pendientes deben realizarse siguiendo las curvas de nivel.

Elaboración de surcos
Se debe surcar el campo, de tal manera que al caer la lluvia o hacer el riego, el agua se deslice lentamente, para evitar la erosión del suelo y conseguir una humedad profunda y uniforme. Los surcos deben espaciarse entre 1.00 a 0.80 m, entre si.

Desinfección del suelo
Con el propósito de evitar la presencia de microorganismos dañinos que podrían afectar al cultivo, se recomienda aplicar sobre el surco antes de la siembra ceniza vegetal a razón de 100 gramos por metro lineal.

Siembra
Su cultivo es similar al de la papa. Se le cosecha entre los 6 y 8 meses. Los tubérculos se pueden almacenar hasta seis meses en lugares fríos y ventilados. Para la siembra se utilizan entre 1 000 a 1200 kg de semilla (22- 26.4 qq)

Sistemas de siembra
La siembra de la mashwa se puede realizar como monocultivo o asociado con otros cultivos andinos tales como papas, ocas, mellocos, habas, etc. También se puede cultivar en franjas a base de cultivos densos: quínua, cebada, trigo, procurando alternar estos cultivos, con los tubérculos que requieren de labores de aporque, como una estrategia orientada a proteger los suelos de los efectos erosivos provocados por el agua.

Preparación de la semilla para la siembra
Después de la cosecha, se debe escoger la semilla para las próximas siembras. Aquellos tubérculos que presentan un verdeamiento por la acción de los rayos solares, deben ser separados para luego ponerlos a brotar en un lugar seco y a la sombra durante dos a tres meses para evitar que los tubérculos se pudran. La semilla tiene que tener un tamaño más o menos uniforme (8 a 10 cm de largo), con muchos “ñavis” (ojos o brotes) y estar libres de plagas.

Previo a la siembra, la semilla debe desinfectarse y desinfestarse 2 ó 3 semanas antes de la siembra o el mismo día de la siembra por remojo o inmersión en una solución a base de 250 gramos de Hidróxido de Cobre (Kocide 101) y 250 gramos de Bacillus thuringiensis (Dipel o Thuricide), diluidos en 100 litros de agua, La semilla se pondrá en un canasto o costal y se deberá sumergir durante un minuto en la solución referida (contar hasta 60). La solución alcanza para desinfectar 25 qq de semilla.

Distancias y densidades de siembra
La mashwa, como monocultivo se debe sembrar en surcos espaciados entre 0.80 m a 1.00 m entre si, dejando las plantas distanciadas a 0.40-0.50 m, para tener una densidad de cultivo de 31 250 plantas a 25 000 por hectárea, en asocio puede intercalarse con papa, oca, melloco o haba, donde lógicamente el número de plantas disminuirá para dar paso a los cultivos que harán parte del arreglo asociativo.

Abonado de fondo
Al momento de la siembra se aplicará al fondo del surco el abono orgánico disponible en la finca, complementado con los fertilizantes minerales que se indican a continuación:
Estiércol descompuesto: 1 kg ( 2.2 libras) + 35 gramos de roca fosfórica o de sulpomag por cada metro lineal de surco.
Compost: 800 gramos (1.72. libras) + 100 gramos de roca fosfórica o de sulpomag por cada metro lineal de surco
Siembra y Tape
Esta labor se realiza colocando al fondo del surco la semilla, brotada, desinfectada y desinfestada, conservando las distancias anteriormente indicadas, de acuerdo a la variedad y pendiente del terreno.
El tape de la semilla se hará con el tractor, la yunta o simplemente utilizando el azadón, procurando que la capa de tierra que la cubra, no sea mayor de 15 centímetros.
Después de la siembra y si hay la humedad y temperatura adecuadas, la emergencia de las plantas de mashwa, se produce entre los 20 a 30 días.

Manejo del cultivo
Deshierba, rascadillo y aporque
Es importante mantener al cultivo libre de hierbas indeseadas, especialmente en sus primeros estados, pues estas compiten por luz, agua y nutrientes, para este efecto será necesario realizar deshierbas, escardas o rascadillos y finalmente un aporque.
La escarda o rascadillo, es importante para evitar el encostramiento de la capa superficial del suelo, facilitar la infiltración del aire en las raíces y así mismo eliminar hierbas indeseadas, como también exponer huevos, larvas y adultos de insectos plaga y nemátodos y a los microbios que causan enfermedades, a las acciones de los controladores naturales bióticos y abióticos.

Por lo menos debe hacerse un aporque, cuando las plantas tienen unos 15 a 20 centímetros, con el fin de controlar las hierbas indeseadas y fijar la planta al suelo para facilitar la formación de los tubérculos.

La deshierba del cultivo, se debe hacer a partir del tercer día de luna menguante hasta el tercer día de luna nueva (noche oscura), es decir cuando las hierbas indeseadas han agotado sus reservas que se encontraban concentradas en las raíces, al cortarlas, tardarán en recuperarse en este período. En climas fríos y templados, es recomendable hacer dos deshierbas seguidas, la primera en luna creciente y la segunda en luna menguante, con el propósito de acelerar su agotamiento.

Fertilización complementaria
De manera complementaria se deben realizar aplicaciones foliares cada 8 a 15 días con una rotación de los abonos orgánicos artesanales: Biol, Abono de frutas y Té de estiércol. Las dosificaciones de los abonbos se muestran en el Cuadro 1.

Las aplicaciones de biofertilizantes (biol, purin,abono de frutas, vinagre de madera, extracto de algas) y harinas de rocas (roca fosfórica, sulpomag, cal agrícola, etc), se deben hacer entre el tercer día de luna creciente y el tercer día de luna llena, pues en este espacio de tiempo los tubérculos son estimulados por la luz de las fases lunares.

Riegos
Respondiendo al estado del tiempo y al requerimiento del cultivo, los riegos se deben aplicar cada 12 a 15 días hasta la floración y luego cada 8 a 10 días, que es cuando el cultivo requiere de mayor humedad para que se produzcan la formación de los tubérculos.

De acuerdo al período vegetativo, el número de riegos es variable, ya que este se ve influenciado por la capacidad de retención de humedad por el suelo. Los suelos arenosos requieren un mayor volumen de agua de riego que los suelos limosos.

Rotaciones del cultivo
La rotación de cultivos, es una práctica recomendada para evitar la presencia de insectos plaga, enfermedades y hierbas indeseadas. Además esta práctica permite manejar los nutrientes del suelo y manejar de esta manera la salud del mismo. Las rotaciones más recomendables se deben hacer alternando la siembra de la mashwa con leguminosas (haba) y cerales (quínua, trigo y cebada).

MANEJO ECOLÓGICO DE PLAGAS
El Manejo Ecológico de Plagas (MEP), es una práctica esencial para prevenir que estas hagan daño a los cultivos y a la economía de los productores.

La mejor manera de prevenir que las plagas hagan daño al cultivo de la mashwa, es proporcionando a este una fertilización balanceada, a base de abonos orgánicos sólidos como líquidos.

Cuando las plagas se presentan, hay diversas métodos de manejo de las plagas, con los cuales se pueden establecer diversas estrategias que conlleven a prevenir o a controlar el ataque de las plagas, sin contaminar el ambiente, ni impactar negativamente contra la salud de los agricultores y los consumidores. Entre estos métodos, se encuentran los siguientes.

Para el manejo de los insectos plaga
Los principales insectos plaga identificados por los agricultores en este cultivo, son el cutzo, el gusano trozador y el gusano cortador “chucllucuru” que suele atacar a las raíces, provocando el verdeamiento y/o un alargamiento de los tubérculos. La incidencia de estos insectos no es mayormente significativa, pero si se presentara con características de plaga, se puede recurrir a los controles que se indican a continuación:
Insectos que atacan al follaje
Gusanos de la hoja
Realizar aspersiones foliares cada 8 a 15 días a base de Bacillus thuringiensis (2 a 3 g/litro de agua). Extracto de Neem (5 a 7 cc/litro de agua).
Insectos del suelo
Gusano Trozador y Cutzos
Realizar aplicaciones de cebos a base de una mezcla de Thuricide, Dipel, Javelin (Bacillus thuringiensis), 4 a 6 gramos/litro de agua + 200 cc de melaza/ litro de agua + 4 kg de salvado de trigo. El cebo se pone en pequeñas cantidades en la base de la planta.
Para el manejo de las enfermedades
Roya
Realizar aspersiones foliares cada 8 a 15 días, a base de Sulfato de Cobre pentahidratado (Phyton: 1.5 gramos/litro de agua ), Hidróxido de Cobre (Kocide101, 2.50 g/litro de agua, o una dilución conidial a base de Trichoderma viride o Trichoderma harzianum (Concentración 4x 108 conidios/gramo de sustrato), en una dosis de 2.5 gramos/litro de agua.
Para el manejo de las hierbas indeseadas o malezas Las deshierbas se harán manualmente y se aprovechará esta labor para escarificar el suelo (labor de rascadillo) a fin de evitar la aparición de malezas y la eliminación de insectos plaga y patógenos.

COSECHA, POST-COSECHA Y TRANSPORTE
Cosecha
La cosecha de la mashwa, se produce a los 4 meses después de la siembra en suelos cuya ubicación no exceda los 2 900 metros sobre el nivel del mar y entre los 5-6 meses después de la siembra en suelos que se encuentran sobre los 2 900 metros sobre el nivel del mar.

En las condiciones agroecológicas del sector Norte de la provincia del Cotopaxi, los rendimientos de la mashwa, pueden llegar fácilmente a los 750 qq/ha (34.09 Tm/ha). Si el objetivo de la cosecha de mashwa es para consumo inmediato, ésta se deberá hacer entre el tercer día de luna menguante, hasta el tercer día de luna nueva (noche oscura), pero si por el contrario la cosecha se va a destinar a semilla o almacenamiento, para su posterior procesamiento industrial, la cosecha se hará entre el cuarto día de luna creciente y el cuarto día de luna llena, pues en este estado el tubérculo tiene menos agua y hay menos riesgo de que se pudra.

Postcosecha
Después de la cosecha, lo tubérculos de la mashwa, deben ser sometidos a un minucioso proceso de selección y limpieza, antes de ser trasladados al mercado o a la agroindustria.

Durante este proceso se seleccionará la semilla que será utilizada para nuevas siembras (8-10 cm), procurando que esta, se encuentre íntegra y libre plagas (insectos y patógenos)
Selección y Limpieza
La mashwa se selecciona teniendo en cuenta los siguientes criterios:
Para el autoconsumo y la venta (mercado o la agroindustria): deben ser tubérculos frescos y sanos, con un tamaño que oscile entre los 10-12 cm de largo y alrededor de 2.5 cm de diámetro.

Para semilla: deben ser tubérculos verdeados, que tengan entre 12-15 cm de largo y entre 2.5 a 3.00 cm de diámetro.

Para alimento de los animales: los tubérculos agrietados, cortados o deformes.
La mashwa seleccionada para el autoconsumo y la venta, se somete a un proceso de limpieza con agua limpia, utilizando un pequeño cepillo para eliminar los restos de tierra que se adhieren al tubérculo.

Empacado
La mashwa limpia se empaca en sacos de polipropileno (45.45 kg/ 1 qq), para luego conducirse al mercado o a la agroindustria.

Procesamiento
En la sala de procesamiento de la agroindustria, la mashwa, se somete al siguiente protocolo:
Recepción y pesado del producto: se constata que el tamaño de los tubérculos sea el adecuado para poder someterlo al proceso de rallado y se procede a pesarlo.
Lavado: nuevamente el tubérculo se somete a un proceso de lavado con agua potable.
Desinfección: El tubérculo, se desinfecta en una solución a base de 3 cc de cloro diluidos en 30 litros de agua o en una solución a base de 300 cc de Citrex en 30 litros de agua.

Rallado: se procede a rallar los tubérculos de manera manual, procurando que queden pedacitos no mayores a 1 centímetro de tamaño.

Secado: los tubérculos rallados, para evitar que se oxiden, se colocan inmediatamente en delgadas capas sobre bandejas de acero inoxidable y se someten a un proceso de secado, en secadoras de aire caliente por un espacio de 18 horas a una temperatura constante de 65º C. Se estima que 100 kg de mashwa con un grado de humedad del 87 % inicial, se transforman en 13 kg de mashwa seca con un grado de humedad del 11 %.

Almacenamiento, Transporte y Expendio
La mashwa seca, se envasa en fundas plásticas de alta densidad con cierre, para evitar que se contaminan con polvo u otros agentes. Posteriormente el producto procesado se envasa en fundas de polipropileno con una capacidad para 50 gramos, que es la presentación con la que se expende el “Té de mashwa” en el mercado. Este producto se está recomendando para tratamientos de inflamación de la próstata en una dosis de 3 cucharadas en medio litro de agua.

La mashwa, debe transportarse en camiones limpios donde no se lleven al mismo pasajeros, especies animales, combustibles o sustancias de la industria, para evitar de este manera su contaminación.

La mashwa fresca, se expende en los mercados populares de la sierra ecuatoriana, al por mayor en sacos de 1 qq (45.45 kg) o al granel (por libras).

COSTOS DE PRODUCCIÓN Y ANÁLISIS FINANCIERO
Costos de producción para 1 hectárea de mashwa “orgánica”
En el Cuadro 2, se muestran los Costos de Producción, para 1 hectárea de mashwa orgánica, en las condiciones agroecológicas del Norte de la provincia de Cotopaxi.
Análisis financiero de la producción orgánica de mashwa
Ingreso Bruto: venta: 34 091 kg (750 qq) de mashwa x 8.00 USD = 6 000.00 US
Costos de Producción/ ha = 2 635.57 US
Ingreso Neto = 3 364.43 US
RELACIÓN: BENEFICIO/ COSTO = 2.28
Por cada dólar invertido y recuperado se gana 1.28 dólares. CO

 

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