Cultura Orgánica
24 de abril del 2017
México
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ENTREVISTA A JUAN ANDRÉS MALDONADO, DE INVERNADEROS JOSMAR.
Juan Andrés Maldonado, responsable técnico y propietario de invernaderos de la empresa Josmar ...
La aplicación de la tecnología desarrollada puede ejecutarse, pero precisa de un cambio en los hábitos y costumbres del agricultor local
En la actualidad, ya sea por motivos medioambientales o económicos, los microorganismos promotores ...
Manejo de plagas y enfermedades bajo sistemas orgánicos
Una de las preocupaciones que comparten la mayor parte de los productores que se están iniciando, o...
La importancia de la materia orgánica en el suelo
Estamos acostumbrados a oír una y otra vez el término materia orgánica. Podemos tener una ligera ...
Evolución de la fertilidad química de algunos suelos de la zona sur Cuantificando la pérdida de fertilidad de los suelos.
Evolución de la fertilidad química de algunos suelos de la zona sur Cuantificando la pérdida de fertilidad de los suelos.
Es ampliamente reconocido el gran deterioro que presentan los suelos del país, esto debido al mal manejo histórico de nuestros suelos y a las particulares características de nuestra condición agroecológica, precipitaciones concentradas en invierno y grandes extensiones de suelos con fuertes pendientes. Esto implica que nuestros suelos presentan un gran potencial de erodabilidad. Ahora bien, la zona sur por sus condiciones agroecológicas, es decir, la presencia...
ENTREVISTA A JUAN ANDRÉS MALDONADO, DE INVERNADEROS JOSMAR.
Juan Andrés Maldonado, responsable técnico y propietario de invernaderos de la empresa Josmar ...
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En la actualidad, ya sea por motivos medioambientales o económicos, los microorganismos promotores ...
Manejo de plagas y enfermedades bajo sistemas orgánicos
Una de las preocupaciones que comparten la mayor parte de los productores que se están iniciando, o...
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Es ampliamente reconocido el gran deterioro que presentan los suelos del país, esto debido al mal m...
La importancia de la materia orgánica en el suelo
La importancia de la materia orgánica en el suelo
Estamos acostumbrados a oír una y otra vez el término materia orgánica. Podemos tener una ligera idea de que cuanto mayor sea la cantidad de este componente en un suelo mayor cantidad tendrá. Sin embargo, no vemos el aspecto técnico que rodea al concepto de componente orgánico. Hoy, en Agromática, vamos a desvelar algunos aspectos interesantes de lo que conocemos como materia orgánica. Si tuviéramos la capacidad de dividir un suelo en 2 componentes, lo har...
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Es ampliamente reconocido el gran deterioro que presentan los suelos del país, esto debido al mal m...
Manejo de plagas y enfermedades bajo sistemas orgánicos
Manejo de plagas y enfermedades bajo sistemas orgánicos
Una de las preocupaciones que comparten la mayor parte de los productores que se están iniciando, o bien, se encuentran en proceso de transición de una producción bajo sistema convencional a orgánico, es gestionar el manejo de plagas, malezas, enfermedades aunado a emplear las mejores prácticas de la fertilidad del suelo y nutrición del cultivo. Mediante la producción orgánica es posible y necesario producir alimentos de alta calidad junto con conservar y...
ENTREVISTA A JUAN ANDRÉS MALDONADO, DE INVERNADEROS JOSMAR.
Juan Andrés Maldonado, responsable técnico y propietario de invernaderos de la empresa Josmar ...
Manejo de plagas y enfermedades bajo sistemas orgánicos
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 La aplicación de la tecnología desarrollada puede ejecutarse, pero precisa de un cambio en los hábitos y costumbres del agricultor local
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En la actualidad, ya sea por motivos medioambientales o económicos, los microorganismos promotores del crecimiento vegetal (PGPR), así como los hongos formadores de micorrizas arbusculares (MA), van ganando terreno al uso indiscriminado de productos químicos como fertilizantes. En el presente trabajo se han seleccionado dos cepas bacterianas: Azospirillum brasilense (fijadora de nitrógeno no simbiótica y productora de auxinas) y Pseudomonas fluorescens (solu...
La aplicación de la tecnología desarrollada puede ejecutarse, pero precisa de un cambio en los hábitos y costumbres del agricultor local
En la actualidad, ya sea por motivos medioambientales o económicos, los microorganismos promotores ...
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ENTREVISTA A JUAN ANDRÉS MALDONADO, DE INVERNADEROS JOSMAR.
ENTREVISTA A JUAN ANDRÉS MALDONADO, DE INVERNADEROS JOSMAR.
Juan Andrés Maldonado, responsable técnico y propietario de invernaderos de la empresa Josmar Desde hace varios años, Bonora Nature se propuso demostrar que en la atención directa, seguimiento personalizado y “cariño/compromiso” para con los cultivos que a nivel nacional su equipo Técnico Comercial atendía entre una gran selección de grandes productores exigentes, estaba la clave del éxito más allá de las simples ventas. El objetivo era mucho má...

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ENTREVISTA A JUAN ANDRÉS MALDONADO, DE INVERNADEROS JOSMAR.

Juan Andrés Maldonado, responsable técnico y propietario de invernaderos de la empresa Josmar Desde hace varios años, Bonora Nature se propuso demostrar que en la atención directa, seguimiento personalizado y “cariño/compromiso” para con los cultivos que a nivel nacional su equipo Técnico Comercial atendía entre una gran selección de grandes productores exigentes, estaba la clave del éxito más allá de las simples ventas. El objetivo era mucho más ambicioso: demostrar y satisfacer. Hoy es ya una realidad, y prueba de ello nuestro agradecimiento e ilusión compartida a través de JOSMAR . Empresa líder en El Ejido en producción de pepino Holandés y referente en cuanto a calidad y además en el sector ecológico. Su muy orgulloso pero humilde líder, Juan Andrés Maldonado, quien ratifica nuestro esfuerzo y calidad de las soluciones que le propusimos. - M: Hoy por hoy tu producción es 100% ecológica, ¿Desde cuando es así y que te llevo a esta conversión del cultivo?  -JA: Llevaré unos 7 años, una de las causas que me llevó a ello fue pensar en el medio ambiente, en contaminar lo menos posible y  hacer los productos lo más naturales que pudiera. Además, las aplicaciones químicas y tratamientos en el cultivo me afectaban bastante,  así que tenía que dar una alternativa o dejar de tratar. - M: Para ser un productor ecológico ¿Hace falta tener una concienciación especial, una preocupación por la calidad/salubridad más que por la cantidad y el negocio en sí? - JA: No, yo creo que como tu bien dices hay que hacer esto por la calidad y por sacar un producto limpio y natural, más que por el dinero. Porque en este sentido, a veces estas vendiendo a los mismos precios o incluso pierdes parte de la cosecha por los problemas que te puedan ocasionar otros factores. Pero si es verdad que un agricultor eco creo q nunca volvería hacia atrás, yo no lo haría después de ver todo lo que he aprendido y lo q sé. Con lo bueno que es lo natural y lo bien que estas dentro de tu invernadero, no volvería a ir hacia atrás. - M: ¿Qué satisfacción personal le reporta el saber que su propuesta y apuesta es valorada de calidad y que de cierta forma está colaborando no solo a poner en el mercado productos saludables para el ser humano sino no perjudiciales durante su producción para con el medio ambiente? - JA: La satisfacción de saber que estoy aportando un grano de arena, que creo deberíamos aportar cada persona.Pero pienso en que cualquier persona puede estar comiendo mi producto, que lo estoy haciendo con todo el cariño del mundo y además es natural, satisface bastante. - M: ¿Está el sector, las instituciones y los diferentes agentes que intervienen preparados y lo suficientemente concienciados para apoyar esta tendencia cada vez más presente? - JA: Si, yo creo que sí, estoy viendo día a día compañeros que tienen bastante fincas, que son quizá los más reacios a convertir sus cultivos porque tienen muchosmetros de tierra y ello conlleva mucho tiempo, ganas y esfuerzo, pero aún así se informan mucho, no paran de llamarme para interesarse,preguntar qué hacer y cómo etc…ahora entre varios estamos haciendo un curso de biodinámica porquesentimos la necesidad profundizar, transformar y adecuar los conocimientos adquiridos a esta forma alternativa de trabajar la tierra, que aunque lleva poco tiempo en la agricultura española, cada vez más empresas se interesan por ello. - M: Después de muchos años en ecológico, la experiencia es un grado y en consecuencia el control de los posibles inconvenientes que durante el ciclo aparezcan así como los resultados obtenidos. Pero hasta llegar hasta aquí ¿cuál ha sido la evolución y cuáles fueron las mayores dificultades ya superadas por las que tuvo que pasar? - JA: cuando yo empecé apenas había conocimientos sobre la agricultura ecológica en mi entorno, es más, a mi me decían que como iba a hacer eco, que me iban a comer las plagas y enfermedades por no poder aplicar químicos etc. y he ido evolucionando poco a poco y adquiriendoconocimientos (hoy en día todo ha cambiado y todos los días me llaman compañeros u otros técnicos para preguntarme como hago yo esto o aquello). La mayor dificultad ha sido encontrar productos efectivos para controlar plagas y/o enfermedades que no dejen residuo y que a su vez sean eficaces. - M: A la hora de comenzar con un nuevo ciclo de cultivo, qué es para usted lo más importante a garantizar, preparar y prevenir? - JA: Preparar, lo más importante es preparar un buen abonado de fondo por ejemplo con una materia orgánica compostada (Fertilizante 100% orgánico Bonora) es primordial. Y aplicar lo que te permita por hectárea. Debemos tener en cuenta también que se debe cerrar correctamente el invernadero para que no entren plagas del exterior, pero a la vez tener una buena ventilación. Tanto para expulsar el aire caliente como para hacer que circule dentro del recinto, a la hora de evitar esas plagas y enfermedades. Y sobre todo intentar no hacer un marco/margen de plantación muy fuerte o denso, para evitar esa proliferación de bacterias y de hongos. - M: Como parte de su protocolo es fundamental que el cultivo se desarrolle lo más fuerte posible, estimulando no solo sus defensas sino su resistencia para combatir las diferentes situaciones por las que va a atravesar. Qué criterios tiene en cuenta a la hora de seleccionar las diferencias alternativas con las que cuenta- a nivel de soluciones/formulaciones ¿Qué garantías exige? - JA: La primera garantía y exigencia más importante es que el producto no venga con ningún residuo.Y lo segundo es que con el tratamiento que se vaya a utilizar no maltrate a la planta y que lógicamente funcione. Es evidente que si tienes una planta mas fuerte vas a tener muchos menos problemas.Sobre todo, lo que necesitamoslos agricultores son garantías reales de que lo q estamos aplicando en nuestros cultivos, es ciertamente lo que el sello ecológico certifica. En este campo, cuando se habla de que los agricultores hacen las cosas mal, no se buscan hacerlas así puesto que comemos y vivimos de nuestro trabajo en los cultivos, y no nos arriesgaríamos a hacer algo que nos quite el pan. La lástima es que hay muy pocas marcas que la información que dan con su sello sea veraz o 100% real. Así que cuando utilizo un producto nuevo, analizo después de su aplicación, tanto el suelo como la planta (hoja y fruto) para asegurarme de que no voy a tener problemas. A veces, cuando no conozco la marca, hago un análisis del producto antes de aplicarlo al cultivo. - M: Desde Bonora Nature queremos agradecerle que apostara por nosotros y nuestras SOLUCIONES BONORA y en consecuencia nos haya permitido formar parte del resultado de la calidad de sus cultivos. ¿Qué beneficios más destacables del uso y aplicación encontró tanto en cultivo como en suelo desde que comenzamos juntos a tutelar su producción? - JA: En primer lugar, en el suelo, antes de realizar la plantación apliqué vuestra materia orgánica como abonado de fondo. Esto ha mejorado la estructura del suelo, tengo un suelo más esponjoso, más fértil y parte de la nutrición disponible para la planta ahí. Y en el cultivo en general, gracias a productos vuestros como “Protection” que potencia el crecimiento y su resistencia a situaciones de estrés, tengo plantas más fuertes, más sanas y como consecuencia muchos menos problemas. Si acompañamos esto a una buena ventilación, en ecológico, tenemos los problemas resueltos. - M: ¿Ha habido un antes y un después de incorporar las soluciones Bonora a sus protocolos? - JA: si, yo tenía problemas de pérdidas de plantas, por ejemplo, por botrytis, y ahora al con una buena nutrición y aplicando “Fungis” que previene enfermedades porque es cobre en forma de gluconato de cobre, junto con “Universal” que es un fertilizante orgánico de  equilibrado aporte NPK enriquecido  con  aminoácidos para optimizar el aporte de nitrógeno, ha mejorado la retención de agua y la absorción de nutrientes de la planta, y al tener la planta más fuerte  estoy teniendo muchos menos problemas. CO

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La aplicación de la tecnología desarrollada puede ejecutarse, pero precisa de un cambio en los hábitos y costumbres del agricultor local

En la actualidad, ya sea por motivos medioambientales o económicos, los microorganismos promotores del crecimiento vegetal (PGPR), así como los hongos formadores de micorrizas arbusculares (MA), van ganando terreno al uso indiscriminado de productos químicos como fertilizantes. En el presente trabajo se han seleccionado dos cepas bacterianas: Azospirillum brasilense (fijadora de nitrógeno no simbiótica y productora de auxinas) y Pseudomonas fluorescens (solubilizadora de fósforo y productora de sideróforos), y tres cepas de hongos: Funneliformis mosseae, Rhizophagus intraradices y Glomus desertícola, para su uso como biofertilizantes en cultivos de distintas especies agrícolas (tomate, pimiento, melón, lechuga, patata, ajo y cebolla), tanto en cultivos convencionales como ecológicos. El tratamiento con estas dos bacterias PGPR, produjo incrementos del peso fresco en patata (>100%), lechuga (>50%), ajo (>50%), no detectándose en cebolla. Estos incrementos se observaron tanto en cultivos de tipo convencional como ecológico, si bien fueron algo superiores en los ecológicos (patata y ajo). Los resultados obtenidos en el cultivo de plantas de tomate micorrizadas mostraron un ahorro de agua del 25%, del 40% en fitosanitarios, del 25-30% en fertilizantes minerales y un aumento de la producción de un 10%. Los tratamientos con hongos micorrícicos en plantas de lechuga mostraron un aumento de la producción de un 20%. En el caso del pimiento no se observaron diferencias, probablemente porque los porcentajes de micorrización obtenidos en semillero fueron muy bajos.  Introducción Los fertilizantes biológicos son productos que contienen microorganismos como sustancia activa que incluyen, actualmente, diferentes grupos de hongos, bacterias y algas. Entre los más usados en agricultura destacan los hongos formadores de micorrizas arbusculares y las bacterias promotoras del crecimiento vegetal, denominadas PGPR por sus iniciales en inglés (Kloepper et al. 1980). Es extensa la bibliografía que demuestra que la introducción de una buena selección de hongos micorrícicos arbusculares (MA) en los suelos de cultivo agrícola mejora la nutrición vegetal, el crecimiento (Smith y Read 2008) y la tolerancia de las plantas frente a problemas de salinidad y sequía (Morte et al. 2000, Dell’Amico et al. 2002, Navarro et al. 2014). De forma parecida, las PGPR son un grupo heterogéneo de bacterias del suelo que pueden estimular el crecimiento de las plantas, protegerlas de enfermedades, y aumentar su rendimiento (Bhattacharyya y Jha, 2012). A pesar del efecto beneficioso de las bacterias PGPR para las plantas, por lo general su concentración en los suelos no es lo suficientemente alta para competir con otras bacterias comúnmente establecidas en la rizosfera. Por lo tanto, puede ser de gran utilidad agronómica la inoculación de elevadas concentraciones de microorganismos con contrastada actividad PGPR (Igual et al. 2001). Nuestro objetivo es analizar el efecto de la aplicación de tratamientos a base de bacterias con actividad PGPR, principalmente fijadoras de nitrógeno y solubilizadoras de fósforo, bien juntas o por separado, sobre el crecimiento de plantas hortícolas tales como: lechuga (Lactuca sativa, tipo iceberg), patata (Solanum tuberosum, variedad spunta), ajo morado (Allium sativum) y cebolla (Allium cepa). Y de la misma forma valorar el efecto de los hongos formadores de MA, (en una mezcla de tres especies) en el cultivo de algunas especies de plantas hortícolas. El presente trabajo se realizó con la colaboración de Thader Biotechnology S.L., empresa de base tecnológica ‘spin off’ de la Universidad de Murcia, que entre otros temas se dedica a la producción de biofertilizantes, con una amplia gama de productos agrícolas basados en el uso de microorganismos como sustancia activa. Materiales y métodos Material bacteriano Se utilizaron dos cepas bacterianas aisladas y seleccionadas por el equipo de investigación de Thader Biotechnology S.L.: Azospirillum brasilense (bacteria fijadora de nitrógeno no simbiótica), y Pseudomonas fluorescens (bacteria solubilizadora de fósforo). En los estudios de caracterización de estas cepas, en lo relativo a su actividad PGPR, se pudo comprobar que A. brasilense además de la fijación de nitrógeno presentaba una alta producción de auxinas (94,2 µg AIA/ml), mientras que P. fluorescens además de la solubilización de fósforo (79,2 µg P/ml) ha mostrado una gran capacidad de producción de sideróforos (31,7 µg equivalente sideróforo/ml) (Navarro-Ródenas et al. 2016). Las bacterias se cultivaron en un caldo nutritivo (Scharlau), en los bioreactores Biostat B y Biostat C (Braun-Biotech-International). La formulación de producto final bacteriano fue en cultivo líquido, para los tratamientos de patata, ajos y cebollas; mientras que se utilizó la formulación ‘polvo mojable’ (mezcla del cultivo bacteriano con sustancias inertes y secado) para el tratamiento lechuga. La concentración bacteriana fue, en todos los casos, superior a 108 UFC/ml. Material Fúngico Se utilizaron 3 cepas fúngicas, aisladas en las provincias de Murcia y Alicante, Funneliformis mosseae, Rhizophagus intraradices y Glomus desertícola. El inóculo está compuesto por una mezcla de sustrato, raíces cortas micorrizadas y esporas y se produce en jardineras utilizando el sorgo como planta trampa para completar su ciclo. En todos los casos, la inoculación se realizó en semillero, mezclando el inóculo con el sustrato de siembra. Las plantas utilizadas fueron tomate, lechuga, melón y pimiento. Se ensayaron distintas reducciones en fertilización y riego para evaluar su efecto en plantas micorrizadas y no micorrizadas. La metodología seguida para la revisión del estado micorrícico, en todas las plantas estudiadas, consiste en un lavado y separación del sistema radical, tinción de estas raíces con azul tripán (Phillips y Hayman, 1970) y cuantificación del porcentaje de micorrización (Giovanetti y Mosse, 1980). Tratamientos bacterianos Lechuga La experiencia tuvo lugar en la finca Las Norias, en Huércal-Overa, localizada en Almería. La parcela objeto de estudio se localiza en la Finca El Romeral, donde se cultivó la planta objeto del estudio mediante agricultura convencional. El marco de plantación fue de 0,30x0,90 m. Se ha realizado rotación de cultivos con melón o lechuga y el sistema de riego fue por goteo. Se utilizó como especie objeto de estudio Lactuca sativa, tipo iceberg. Se han estudiado 3 hectáreas, una de control sin tratamiento con bacterias, otra con P. fluorescens (P) y otra con A. brasilense (N) con dosis de 1 kg/ha en su formulación ‘polvo mojable’, a lo largo del ciclo del cultivo se realizaron 2 aplicaciones, mediante el riego por goteo con 30 días de intervalo. Paralelamente, durante el ciclo de cultivo, la parcela fue tratada con fertilizantes: estiércol, nitrato amónico, calcitrón, potasa complejada, complejo fósforo y ácido nítrico, y fitosanitarios: Steward, Moller balg, Altacor, extracto cítrico, N. equisetum, Urzac 60. Se recogió un único muestreo una semana previa a la cosecha, de cada tratamiento se recogieron 20 muestras, y se calculó el peso fresco de cada lechuga. Patata La experiencia tuvo lugar en una finca de agricultura ecológica en el Cabezo de la Plata, Sucina, Murcia. El marco de plantación fue de 35.000-66.000 tubérculos/ha, presenta rotación de cultivos, siendo la última plantación con tomate, y el tipo de agricultura es ecológica. El riego es por goteo, teniendo lugar 2-3 veces por semana. Como finca ecológica se utiliza productos permitidos por la legislación vigente contenida en el Reglamento CEE nº 2092/91 del Consejo de 24 de junio de 1991 sobre la producción agrícola ecológica. Se utilizó como especie objeto de estudio, Solanum tuberosum var. spunta. Para cada tratamiento se utilizó una fila con 35 plantas, una de control sin adición de bacterias otra con P. fluorescens (P) y otra con A. brasilense (N), con dosis de 1 litro/ha en su formulación de cultivo líquido. A lo largo del ciclo del cultivo se realizarán 3 aplicaciones de forma manual, cada una de ellas con 30 días de intervalo (Figura 1). De cada tratamiento, de un total aproximado de 35 plantas/tratamiento, se recogieron los tubérculos de 10 plantas. Se tomaron datos de la producción por tratamiento y del peso medio de las patatas. Figura 1: Plantas de patata Solanum tuberosum var. spunta tratadas con Azospirillum brasilense (N, fila primera por la izquierda), con Pseudomonas fluorescens (P, fila segunda por la izquierda) y plantas control no tratadas (C, fila séptima por la izquierda), a los 30 días (a) y 60 días (b) después de la aplicación bacteriana. Ajo morado Los estudios tuvieron lugar en las fincas siguientes: Ajo morado en cultivo convencional en la finca Casa Grande, Barrax, Albacete, con una superficie de 96 hectáreas; y en cultivo ecológico en la finca de la Hoya del Conejo, Robledo (Albacete), con una superficie de 24 hectáreas. El riego fue por aspersión. Las dosis de inóculo de bacterias fueron de 1 litro de P. fluorescens y otro de A. brasilense conjuntos (N+P) por hectárea, en cada una de las tres aplicaciones realizadas mediante el riego por aspersión, cada una de ellas con 30 días de intervalo. Se trataron con bacterias dos hectáreas de cada finca, con el fin de observar las posibles diferencias en el crecimiento y producción con respecto al resto de superficie no tratada (control). Paralelamente, durante el ciclo de cultivo, la parcela fue tratada con los siguientes productos: Ajo morado en cultivo convencional: Triple 15/15N-15P-15K, Entec 26/26% nitrógeno total (fertilizantes) y Mextrol/Ioximil 22,5% (herbicida). Ajo morado en cultivo ecológico: Venus Vitop/6N-7P-7K (fertilizante ecológico). Los muestreos se realizaron una semana antes del comienzo de la cosecha. Se cogieron al azar 50 plantas en cada uno de los casos, y se procesaron como es habitual en la industria del ramo, es decir, se dejaron secar durante 10 días y se les cortaron las hojas y las raíces. Posteriormente, cada cabeza de ajos fue pesada. Cebolla El estudio se realizó en la finca Casa Grande, en Barrax, Albacete, con una superficie cultivada de 28 hectáreas, donde se cultivó la planta objeto del estudio mediante agricultura convencional. Las dosis de inóculo de bacterias fueron de 1 litro de P. fluorescens y otro de A. brasilense conjuntos (N+P) por hectárea, en cada una de las tres aplicaciones, realizadas mediante riego por aspersión, cada una de ellas con 30 días de intervalo. Se trataron con bacterias dos hectáreas, con el fin de observar las posibles diferencias en el crecimiento y producción con respecto al resto de superficie no tratada con bacterias (control). Paralelamente, durante el ciclo de cultivo, la parcela fue tratada con los siguientes productos: Triple 15/15N-15P-15K, Entec 26/26% nitrógeno total (fertilizantes) y Mextrol/Ioximil 22,5% (herbicida). Los muestreos se realizaron la misma semana de comienzo de la cosecha. Se cogieron al azar 21 plantas en cada uno de los casos (tratadas y control), posteriormente y una vez cortadas las hojas y raíces cada cebolla fue pesada. En todos los casos, a los datos obtenidos se les realizó un análisis de varianza (ANOVA) mediante el programa estadístico SPSS. Tratamientos con hongos micorrícicos Lechuga Se utilizaron lechugas tipo iceberg variedad Fortunas, en cultivo ecológico. El cultivo dispuso de una manta térmica, que se retiró posteriormente. El suelo estuvo acolchado con plástico negro. El número total de plantas inoculadas fue de 102.600 plantas y la dosis de inóculo fue de 0,5 g/planta. Tomate Se realizaron ensayos con la variedad Boludo, a un total de 2.717 plantas. La inoculación se realizó a una dosis de 2 g/planta. Se realizaron muestreos periódicos del sistema radical. El marco de plantación fue de 1,4 x 0,6 m, equivalente a unas 11.900 plantas /ha. Las plantas se dispusieron en caballones con plástico negro para el control de malas hierbas y mantenimiento de la humedad. Se realizó una aportación de estiércol ovino de 5 Kg/m2 como abonado de fondo. Y como fertilizante se utilizó exclusivamente materia orgánica líquida y cuatro aplicaciones de hierro al 6%. Como tratamientos, se realizaron seis aplicaciones de azufre cúprico y dos con Bacillus thuringiensis. Se tomaron datos de producción (peso y calibre de los tomates), consumo hídrico, consumo de fitosanitarios, observaciones sobre plagas y enfermedades y mortalidad de las plantas. Además, como en todos los casos, se realizaron muestreos periódicos del sistema radical. Melón El ensayo de micorrización se realizó con melón Galia variedad Danubio. Se inocularon un total de 100.000 plantas a una dosis de inóculo de 2 g/planta. El marco de plantación fue de 2x0,8. Se ensayaron reducciones de fertilizantes y de agua, así como observaciones relacionadas con la sanidad vegetal y se estimó la producción en peso y nº de piezas. Paralelamente, se realizaron muestreos del sistema radical a la salida del semillero y en el momento del corte del melón. Pimiento En este caso, la variedad de pimiento utilizada ha sido la variedad Orlando. Se inocularon un total de 1.512 plantas, a una dosis de inóculo de 2 g/planta. La fertilización de fósforo se redujo al 50% en semillero. Resultados y Discusión Tratamientos bacterianos Se observó que todos los tratamientos produjeron un incremento del peso fresco de los distintos productos agrícolas, excepto en el caso de las cebollas. Si bien estos incrementos fueron estadísticamente significativos para lechuga, patata y ajo, no se detectaron variaciones significativas para cebolla (Tabla 1). Tabla 1: Resultados de los distintos tratamientos de las especies agrícolas tratadas con biofertilizantes bacterianos (N=A. brasilense, P=P. fluorescens). S=diferencia significativa (P<0,05), NS=diferencia no significativa (P>0,05), según el test de homogeneidad de varianzas. En cuanto a las formulaciones de presentación del producto microbiano (líquida para patata, ajo, cebolla y ‘polvo mojable’ para lechuga), ambas fueron efectivas, produciendo incremento de la productividad vegetal. Por otro lado, el factor que afectó más a la eficacia del tratamiento fue el método de aplicación, ya que mediante riego por aspersión (ajo y cebolla) se ha mostrado menos eficaz que por riego por goteo (lechuga), siendo la más eficaz la aplicación manual del producto directamente sobre el suelo agrícola (patata). De estos resultados se pueden deducir que el tratamiento con PGPR fue efectivo tanto en las aplicaciones de P. fluorescens (P) y A. brasilense (N) por separado como conjuntas, excepto en cebolla. Siendo positivos tanto para cultivos convencionales como ecológicos, si bien fueron algo superiores en los ecológicos (patata y ajo). Con estos ensayos se pretende comprobar si los efectos beneficiosos de las bacterias PGPR sobre las plantas en condiciones de laboratorio pueden ser en alguna medida extrapolables a las condiciones de campo, donde las bacterias se ven sometidas a condiciones ambientales adversas tales como altas concentraciones de contaminantes químicos, alta salinidad, pH y temperaturas extremas, presencia de organismos antagónicos ya sea por competencia por nutrientes o por antibiosis (Glick et a. 2007). Las bacterias PGPR se pueden utilizar para facilitar el crecimiento de una gran variedad de plantas, especialmente en condiciones de estrés, y se han constituido como una alternativa al uso intensivo de fertilizantes y productos fitosanitarios químicos, los cuales además de constituir un problema medioambiental por su acumulación en suelos y aguas de drenaje, han conllevado una elevación de los costes de producción de muchos alimentos y otros derivados de la agricultura, haciéndolos poco competitivos económicamente (Franco-Correa 2009). Por ello, la utilización de bacterias PGPR como biofertilizantes agrícolas se ha extendido sobre todo en países en vía de desarrollo, y especialmente en centro y sud-américa, baste citar algunos ejemplos como cultivos de arroz, tomates y pastos en Colombia (Bernal et al. 2000; Lara et al. 2011), arroz y sorgo en Cuba (Rives et al. 2007; Pérez et al. 2010), soja en Canadá (Freitas et al. 1997), etc. En nuestro caso, a la vista de estos resultados, podría decirse que preliminares, creemos que las bacterias PGPR juegan un importante papel en el desarrollo de un tipo de agricultura ecológica, incrementando los rendimientos y al mismo tiempo mejorando la calidad de los suelos, tanto agrícolas como forestales. Tratamientos con hongos micorrícicos Los resultados obtenidos de los ensayos de micorrizaciópn con las distintas especies y en distintas condiciones muestran, en general, elevados porcentajes de micorrización, exceptuando el pimiento, como se observa en la Tabla 2.   En los ensayos realizados en tomate, los resultados obtenidos en base a las observaciones a nivel de la producción mostraron que las plantas de tomate micorrizadas respecto a las plantas no micorrizadas, tuvieron un ahorro del 25% en agua de riego, del 40% en fitosanitarios, tanto de aplicación en el agua de riego como foliares y de un 25-30% en fertilizantes minerales. Con respecto a enfermedades, las plantas micorrizadas tuvieron menos ataque de patógenos, sobre todo oídio, y el porcentaje de plantas muertas por colapso fue casi nulo. En general, las plantas de tomate micorrizadas presentaron un crecimiento y estado fisiológico y nutricional mucho más equilibrado de las no micorrizadas, lo que se tradujo en un incremento del 10% en la producción para exportación, sobre todo por el mayor calibre de los tomates al final del cultivo. Todos los ensayos realizados con tomate han dado buenos resultados en cuanto a producción y adelanto del cuajo en la cosecha, aunque los porcentajes de micorrización no fueran demasiado elevados. A corto y largo plazo, los datos de producción de las plantas de tomate micorrizadas muestran un peso mayor en la cosecha, aunque el grado de micorrización de sus raíces en campo es bastante bajo. Otro efecto observado es que la planta micorrizada prolonga su producitividad en el tiempo; se agota posteriormente respecto de la no micorrizada. En el caso de lechuga, los resultados muestran un 20% de peso en las plantas micorrizadas respecto a las plantas no micorrizadas, con un elevado porcentaje de micorrización. Este hecho era de esperar si se tiene en cuenta que la lechuga se utiliza habitualmente como ‘planta trampa’, por su rápida respuesta a la micorrización (Díaz, 1992) y debido a que su ciclo biológico se completa en 3-4 meses. En el caso del melón, los resultados obtenidos en cuanto a la producción de las plantas micorrizadas (38,7 Tm) frente a las no micorrizadas (28,4 Tm) supuso un aumento de 10,3 Tm/ha con planta micorrizada, lo que supone un incremento del 36% de la producción. Además, se observaron otros resultados interesantes como la reducción en la fertilización fosfórica en un 100%, en la fertilización nitrogenada y potásica en un 20%, en el agua de riego de un 25% y no fue necesaria la aplicación de fungicidas. Por el contario, los resultados obtenidos en los ensayos de micorrización en pimiento no mostraron diferencias entre las plantas micorrizadas y las no micorrizdas en cuanto a producción, sanidad, ahorro de fertilizantes, plaguicidas o agua. En general se puede observar que el pimiento es una especie poco susceptible a la micorrización, además tiene una respuesta lenta a la colonización micorrícica, por lo que es necesario ajustar al máximo los inóculos utilizados. Se necesitarían más ensayos para controlar las ventajas que pueda representar el uso de micorrizas arbusculares en este cultivo. De los resultados obtenidos en estos ensayos de micorrización de plantas hortícolas con hongos formadores de micorrizas arbusculares, podemos concluir que la tecnología para la introducción de micorrizas a nivel de producción se ha desarrollado con éxito en tomate, lechuga y melón. De la misma forma, la aplicación de la tecnología desarrollada puede ejecutarse, pero precisa de un cambio en los hábitos y costumbres del agricultor local. Este hecho representa el mayor hándicap para su implantación. Se deben asumir algunos cambios en agricultura, teniendo en cuenta la utilización de organismos vivos (hongos y bacterias), como son disminución de fertilizantes químicos y plaguicidas, y sobre todo, la necesidad de llevar a cabo reducciones de agua. Por último, sería necesario seguir estudiando el comportamiento de las bacterias PGPR en cuanto a sus interacciones con los hongos MA, para llegar a concluir la presencia de relaciones sinérgicas benéficas entre estos dos grupos microbiológicos. CO

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Manejo de plagas y enfermedades bajo sistemas orgánicos

Una de las preocupaciones que comparten la mayor parte de los productores que se están iniciando, o bien, se encuentran en proceso de transición de una producción bajo sistema convencional a orgánico, es gestionar el manejo de plagas, malezas, enfermedades aunado a emplear las mejores prácticas de la fertilidad del suelo y nutrición del cultivo. Mediante la producción orgánica es posible y necesario producir alimentos de alta calidad junto con conservar y mejorar los recursos naturales, promoviendo el cuidado preventivo de la salud y el bienestar tanto de los trabajadores agrícolas y consumidores, como también de los organismos que integran el ecosistema. Hablemos de los insumos utilizados para el manejo preventivo de plagas, enfermedades y malezas del cultivo. Opciones para los productores El objetivo es emplear productos para el control de plagas cuyos principios activos tienen el efecto de repeler o matar a los insectos. Resalta el uso de los extractos vegetales debido a que estos no causan daño al ambiente. En el campo se usan diluciones de hojas de plantas con actividad insecticida o sus aceites esenciales a diferentes concentraciones, dependiendo de la severidad de la plaga y del cultivo a tratar. Dentro de ellos destaca el Neem, el cual contiene diversos componentes con actividad insecticida, siendo el más importante la azadiractina. Favor de referirse a la tabla que lista las sustancias permitidas de parte del Reglamento de la Ley de Productos Orgánicos de México. Aquí se señalan los agentes que se permiten utilizar para el manejo ecológico de insectos, hongos, virus, bacterias y arvenses. La azadiractina es un tetranortriterpenoide natural que tiene la ventaja de degradarse rápidamente en el medio ambiente, con baja toxicidad para humanos. Además, no crea resistencia debido a la presencia de diferentes compuestos con actividad insecticida y actúa por contacto o por ingestión. De acuerdo con la Ley de Productos Orgánicos, en el apartado de Gestión de la Fertilidad: “Para mantener o aumentar [la fertilidad] en el suelo se compromete a efectuar un adecuado programa de rotación plurianual, recurriendo a la sucesión de un cultivo en la misma parcela por un máximo de dos ciclos consecutivos.” Abonos orgánicos Durante el pasado panel de Producción y Comercialización de Tomate Fresco Orgánico, dentro del Congreso Internacional del Tomate, la audiencia señaló el uso de composta, lo cual como bien se sabe, la aplicación abundante de estiércoles con el tiempo tendrá un efecto positivo en cuanto a las condiciones físicas del suelo. Sin embargo, es necesario estar pendiente de algún incremento en la conductividad eléctrica (CE), ya que evidentemente una alta CE se relaciona con el grado de salinidad del suelo, resultando prudente aplicar según resultados de análisis de suelo. Al aplicar materiales orgánicos (estiércoles, abonos verdes, compostas, etc) al suelo, se promueve el crecimiento de raíces, y la absorción de nutrimentos con repercusión en el rendimiento. En el caso de uso de estiércol, estiércol seco y cama de pollos, estiércol en abono y efluente de criaderos líquidos, la cantidad empleada en el año solar respetará el límite de 170 kg de nitrógeno por hectárea de SAU. Manejo de productos de control Si un nutriente adecuado de vegetales en rotación o el acondicionamiento del suelo no pudieran ser obtenidos con los medios antes indicados, se recurrirá al empleo de productos admitidos en el la Ley de Productos Orgánicos. Serán conservados en la empresa y otorgados a disposición en el momento del control. El productor mantendrá actualizados todos los documentos que justifican la necesidad de recurrir a tales productos, entre estos: la relación técnica agronómica, el certificado de análisis del terreno, la carta de los suelos, entre otros. Sin embargo, el Ing. Rafael Vázquez Arechiga, en su papel de gerente de productores para una de las empresas comercializadoras más importantes de Berries, dice estar de acuerdo en cuanto al manejo, prevención – control de plagas,  y enfermedades sea uno de los mayores retos que se tienen que enfrentar los productores al momento de incursionar en la producción bajo  sistemas orgánicos, aunque también nos comenta que encontrar una cadena de comercialización redituable, cumplir los estándares de las certificadoras, selección de terreno y su gestión para el manejo de fertilidad del suelo también son desafíos importantes, concluye.  CO

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Evolución de la fertilidad química de algunos suelos de la zona sur Cuantificando la pérdida de fertilidad de los suelos.

Es ampliamente reconocido el gran deterioro que presentan los suelos del país, esto debido al mal manejo histórico de nuestros suelos y a las particulares características de nuestra condición agroecológica, precipitaciones concentradas en invierno y grandes extensiones de suelos con fuertes pendientes. Esto implica que nuestros suelos presentan un gran potencial de erodabilidad. Ahora bien, la zona sur por sus condiciones agroecológicas, es decir, la presencia aun de bosque nativo permite con más facilidad cuantificar el deterioro de los suelos. Cabe destacar que los suelos bajo condición de bosque nativo presentan el máximo de fertilidad acumulada naturalmente a través del tiempo, debido al continuo reciclaje de los nutrientes minerales que retornan al suelo a través de hojas y raíces, además bajo esta condición la potencialidad erosiva y la lixiviación por efecto de las lluvias disminuye significativamente. Para evaluar la degradación de la tierra se muestrearon cinco suelos manejados con bosque nativo adulto y con rotación de cultivo-pradera, a una distancia entre ambos sitios no superior a 150 m y 20 cm de profundidad. Se analizó calcio, magnesio, potasio de intercambio, aluminio de intercambio, materia orgánica, pH, fósforo y azufre disponible. Además, se determinó el historial de manejo de los potreros en relación a tiempo de desmonte y los años de cultivo. Resultados de la evolución de la fertilidad química de los suelos En el Cuadro 1 se presenta la variación del contenido de materia orgánica de los suelos manejados con rotación de cultivo –pradera y bajo condición de bosque nativo. Todos los suelos analizados muestran pérdidas de materia orgánica, en el caso del suelo rojo arcilloso Cudico (ubicado en las cercanías de la ciudad de La Unión) su disminución es notable, esto se explica por el intenso laboreo a que han estado sometidos. El suelo Nva. Braunau destaca también por su importante pérdida de materia orgánica, esto debido al frecuente cultivo de papa que se practica en la zona. Cabe destacar que la materia orgánica cumple un rol fundamental en los suelos trumaos, complejizando el aluminio. En relación a la disponibilidad de fósforo, todos los suelos manejados con cultivos y praderas presentan un mayor contenido de este elemento, este mayor nivel se explicaría por el efecto de la fertilización fosfatada aplicada a cultivos y praderas. El contenido promedio de fósforo disponible de los suelos manejados con bosque es de 3 ppm, mientras que los suelos manejados con cultivo y pradera presentan un promedio de 7 ppm. Esto indicaría que los suelos trumaos son naturalmente pobres en fósforo disponible. Sin embargo, el contenido de fósforo total y orgánico potencialmente mineralizable es alto y el análisis químico de suelo no lo detecta. En suelos trumaos de la zona sur, manejados con cultivos y praderas, se han reportado niveles de fósforo total superiores a los 1.000 ppm. Es muy probable que en estos suelos con vegetación de bosque, el nivel de fósforo orgánico sea elevado dado el alto contenido de carbono orgánico que presentan. El contenido de azufre extractable no varía en los diferentes sitios estudiados. Los suelos manejados con bosque nativo presentan un nivel similar a los suelos manejados con pradera, de 11 y 10 mg/kg de azufre respectivamente. Estos valores pueden ser considerados en categoría de disponibilidad media. Los suelos con cobertura de bosque nativo presentan contenidos de azufre más altos que de fósforo. Esto podría explicarse por dos razones, por una parte el alto contenido de materia orgánica de los suelos con vegetación arbórea, estaría determinando un alto nivel de azufre potencialmente mineralizable. Además, los trumaos presentan una adsorción aniónica preferencial por fosfatos más que a sulfatos lo que favorecería la disponibilidad de azufre. Agronómicamente estos valores son concordantes con la moderada a baja respuesta al azufre obtenida en suelos trumaos en diversos cultivos, a excepción de remolacha y en suelos rojos arcillosos. El pH presenta una moderada pero sostenida mayor acidez en los suelos con manejo de pradera y cultivo, cabe señalar que estos análisis corresponden a suelos no encalados. Es interesante destacar, que los trumaos en condición de manejo natural, sin mayor intervención del hombre, presentan una acidez que fluctúa entre ligera y fuertemente ácida, con un rango que va entre 5.2 y 5.8. Cationes de Intercambio y Aluminio El contenido de calcio extraíble decrece ostensiblemente en todos los suelos manejados con cultivos y pradera, las mayores diferencias se producen, en los suelos con más tiempo desmontado y cultivado. Se debe reconocer que el calcio es el elemento que más se pierde por lixiviación, esto depende de las precipitaciones y la textura, con precipitaciones mayores de 1.000 mm anuales se producirán pérdidas de por lo menos 150 kg/ha de calcio (Ca0), en sistemas agrícolas de labranza tradicional. La máxima pérdida de calcio se produce al laborear el suelo, por efecto de erosión, extracción por el cultivo y lixiviación. En condición de pradera permanente esta pérdida es bastante menor, ésta alcanzaría a 40 Kg/ha de CaO y dependería del nivel productivo de la pradera y de la dosis y fuente de nitrógeno. En general llama la atención la gran pérdida de calcio del suelo Nueva Braunau y Frutillar, principalmente este último. El calcio es un nutriente denominado secundario para las plantas, pero además es un elemento de gran importancia que junto al magnesio y potasio “neutralizan” la actividad del aluminio, hierro y manganeso. También el calcio juega un rol importante en aspectos de fertilidad física del suelo, cohesión de partículas, lo que favorece la formación de agregados. En el Cuadro 2 se presenta el contenido de bases y el aluminio de intercambio de los suelos estudiados. El nivel de calcio de los suelos manejados con bosque nativo en promedio alcanza a 7.8 meq/100 gr., mientras que los mismos suelos incorporados a la actividad agropecuaria presentan 3.4 meq/100 gr. Los suelos con mayor pérdida de calcio de intercambio corresponden a la serie Cudico, Nueva Braunau y Frutillar. En el caso del suelo rojo arcilloso Cudico esta alta pérdida se explicaría por efecto de la erosión y el gran historial de cultivo de cereales, debido además en este casoa la pendiente del suelo de más de un 20%. En el caso del suelo Nueva Braunau, su nivel natural de calcio es menor, al igual que el suelo Puyehue y Frutillar. Otro aspecto importante de destacar es que, a mayor tiempo de desmonte implica más años de cultivo y por lo tanto más pérdida de bases. Otro aspecto que explicaría la intensa pérdida de calcio de los suelos trumaos, es que a partir de la década de los años 70, se masificó la aplicación de fosfatos amoniacales, los cuales no aportan calcio. Además el uso de fuentes nitrogenadas tradicionalmente carentes de calcio como el salitre sódico y posteriormente la urea, han contribuido a disminuir mas aún el nivel de calcio de los suelos. Todo este análisis justifica plenamente la práctica del encalado en los suelos de la zona sur, especialmente en cultivos sensibles como remolacha, cebada, trigo y praderas con tréboles. En relación al magnesio todas las muestras con historial de manejo de cultivo y pradera presentan contenidos menores respecto de los suelos manejados con bosque nativo. En algunos casos estos niveles caen a la mitad del contenido en los suelos de bosque nativo. Esto sugiere que al encalar el suelo se debe además agregar magnesio, que puede ser como dolomita. Cuantitativamente este elemento es mucho menos importante que el calcio, generalmente se encuentra en el suelo en una relación 6:1 Ca:Mg. Ambos elementos son considerados secundarios desde el punto de vista de la cantidad absorbida por la planta. Sin embargo el magnesio al igual que el calcio sostiene el pH del suelo, evitando así la activación de sustancias tóxicas para las raíces de las plantas como el aluminio. Los contenidos de magnesio reportados de los diferentes suelos manejados con cultivos y praderas pueden considerarse adecuados para lograr un buen crecimiento de las plantas a excepción de los suelos Frutillar y Puerto Octay, cuyos niveles pueden considerarse bajos. Es importante destacar que el contenido original de magnesio de estos suelos es bastante alto con valores de 4.8, 3.7 y 2.6 para los suelos Nueva Braunau, Cudico y Puerto Octay respectivamente. Los suelos Puyehue y Frutillar presentan niveles más bajos de 1.4 meq/ 100 gr. En relación al contenido de potasio los suelos manejados con cultivos y praderas igualmente presentan decaimientos importantes respecto del suelo manejado con bosque nativo, a pesar de que los suelos de la zona sur normalmente reciben fertilización potásica. El suelo Frutillar muestra los contenidos más bajos de este elemento. El suelo Nueva Braunau presenta los contenidos más altos de aluminio de intercambio. La saturación de aluminio, es decir el contenido de aluminio respecto de la suma de bases es igualmente más alto en este suelo. El suelo Frutillar registra también niveles altos de saturación de aluminio. En general los suelos de la zona sur presentan una clara pérdida de cationes, respecto de los suelos manejados con bosque nativo. Cabe destacar, que las practicas actuales de encalado que se aplican en la zona sur se justifican plenamente, para evitar el incremento de la actividad del aluminio en el suelo, especie química altamente toxica para diversas especies de cultivos. Otras prácticas de manejo del suelo, como el evitar los barbechos de invierno son importantes para disminuir la perdida de bases del suelo, al igual que la práctica de la cero labranza con residuos. Cabe destacar que todo este fenómeno es importante desde Bío-Bío al sur. Sin embargo, entre Talca y Chillan este fenómeno tiene otros aspectos negativos y es principalmente la pérdida de potasio y la toxicidad por manganeso de algunos suelos.  CO

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AGRICULTURA ORGÁNICA PARA PRODUCIR MÁS Y MEJOR

Los mercados para productos orgánicos han crecido en proporciones superiores a 15 por ciento anual en las últimas dos décadas, afirma Supachai Pa- nitchpakdi, secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desa- rrollo (Unctad). La Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola concluyó en abril de este año que “el modo en el que el mundo cultiva sus alimentos tendrá que cambiar radicalmente”. ¿Para qué? “Para servir mejor a los pobres y hambrientos, para enfrentar los problemas de la creciente población y el cambio climático y para evitar la descomposición social y el colapso ambiental”, decía ese estudio basado en el conocimiento de unos 400 científicos y otros expertos. La agricultura orgánica es una de las opciones más promisorias para hacer frente a estos desafíos. El potencial para vender bienes a consumidores que están dispuestos a pagar más por una producción orgánica certificada en muchos países desarrollados genera significativas posibilidades de buenos ingresos para los agricultores del mundo en desarrollo. Los mercados para tales productos han crecido a ritmos superiores a 15 por ciento anual en las últimas dos décadas. Se estima que las ventas de productos orgánicos certificados en el 2006 sumaron más de 30.000 mi- llones de euros (unos 38.000 millones de dólares en valores de hoy), lo que representó un incremento de 20 por ciento respecto de 2005. Y se espera que lleguen a 52.000 millones de euros (65.000 millones de dólares) para 2012. Mientras las ventas continúan concentrándose en América del Norte y Europa, la producción es global, con una mayoritaria y creciente participación de los países en desarrollo en las exportaciones. La producción orgánica es también adecuada para los agricultores pequeños, que constituyen la mayoría de los pobres del mundo. Los agricultores orgánicos son menos dependientes de los recursos externos y obtienen cosechas más altas y estables, y por lo tanto mayores ingresos. Estudios realizados en África, Asia y América Latina indican que ganan más que los cultivadores convencionales. Los ingresos más elevados pueden ser una contribución importante para alcanzar la seguridad alimentaria. Como nos ha mostrado el fecundo trabajo de Amartya Sen sobre las hambrunas, no es siempre la falta de alimentos lo que las crea, sino también la imposibilidad de los pobres de pagar los alimentos que necesitan. Un estudio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente que analizó 114 casos en África reveló que una conversión de las granjas a la producción orgánica conduce a un aumento de la productividad de nada menos que 116 por ciento. Por añadidura, la agricultura orgánica mantiene viva y fortalece la rica herencia de los conocimientos agrícolas tradicionales y la variedad de los alimentos. Como sistema de producción sostenible y amigable con el ambiente, la agricultura orgánica se basa en el uso del agro-ecosistema y de los recursos locales, en lugar de depender de inversiones externas. Así los agricultores se ven menos afectados por los costos crecientes de los fertilizantes y agroquímicos. Mientras los precios de los agroquímicos suben a causa del encarecimiento del petróleo, esta agricultura, que usa agroquímicos no sintéticos, se hace cada vez más competitiva. Por otro lado, al confiar en recursos locales, las comunidades rurales se hacen menos vulnerables a la volatilidad externa causada por factores que van más allá de su control. En una época de creciente preocupación por el ambiente, se agrega una ventaja adicional: la producción orgánica no contamina con agroquímicos y reduce las enfermedades y muertes causadas por la exposición a esos productos, que es una importante causa de mortalidad y morbilidad en todo el mundo. La agricultura orgánica conserva la biodiversidad y los recursos naturales. También mejora la fertilidad y la estructura del suelo y por lo tanto incrementa la retención del agua y la resistencia a la tensión climática, de modo que contribuye a la adap- tación al cambio climático. Finalmente, mitiga el cambio climático pues requiere menos energía que la convencional, y además actúa como aislante del carbono, el principal gas invernadero. Por todas estas razones, la agricultura orgánica es una herramienta poderosa para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, particularmente los referidos a la reducción de la pobreza y al ambiente. De momento es sólo un nicho del mercado, pues utiliza cerca de dos por ciento de las tierras agrícolas del planeta. Pero su potencial no ha sido todavía completamente explorado. Hay asimismo desafíos para que los países en desarrollo aprovechen estas oportunidades, particularmente en la construcción de capacidades productivas, acceso a los mercados y obstáculos a la importación. Resulta irónico que, en una época de preocupaciones ambientales importantes en la agenda internacional, las barreras técnicas al comercio de productos favorables al ambiente, incluyendo los alimentos orgánicos, sean mucho más altas que para los productos convencionales. Ello va completamente en contra de las metas internacionales compartidas de alivio a la pobreza y protección ambiental. * Secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y ex director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Derechos exclusivos IPS. CO.

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Producción de la albahaca dulce

La albahaca (Ocimum basilicum L.) es una planta originaria de Asia Meridional, que pertenece a la familia de las Lamiaceae. Se reportan de 50 a 60 variedades de Ocimum. Dentro de las especies de albahaca más importantes se encuentran: la albahaca morada (Ocimum basilicum purpurascens), la albahaca limón (Ocimum basilicum odoratum) y la albahaca dulce (Ocimum basilicum) que es la más utilizada en campo por los productores. La albahaca se utiliza con fines culinarios para aromatizar los alimentos, además posee propiedades medicinales y dentro de la agricultura se ha demostrado que contiene componentes bio- lógicamente activos que actúan como insecticida, nematicida, fungistático y antimicrobiano. Su producción comercial se encuentra en Francia, Hungría, Egipto, Indonesia, Italia, Marruecos, Grecia, Israel y Estados Unidos (Department of Agriculture, Forestry and Fisheries 2012). Dentro de los principales mercados de expor- tación se encuentran la Unión Europea, Canadá y los Estados. La albahaca es una planta herbácea, anual, de tallos erectos y ramificados, frondosa, que alcanza de 30 a 50 cm de altura. Las hojas tienen de 2 a 5 cm, son hojas suaves, oblongas, opuestas, pecioladas, aovadas, lanceoladas y ligeramente dentadas. Las flores son blancas dispuestas en espigas alargadas, en la parte superior del tallo o en los extremos de las ramas, lampiñas de color verde intenso con pequeñas flores blanco azuladas dispuestas en forma de largos ramilletes terminales. Se propaga a través de estacas y de semillas (Escandón et al. s.f.). La planta de albahaca presenta un crecimiento indeterminado, el meristemo terminal permanece vegetativo durante todo el ciclo de desarrollo. Después del comienzo de la floración, el crecimiento vegetativo (hojas, ramas y tallos) y reproductivo (flores y frutos) tiene lugar al mismo tiempo y la planta no entra en receso. Generalmente la albahaca es cosechada por sus hojas que son vendidas frescas o secas. Si la albahaca es utilizada para consumo fresco lo que se cosecha son los primeros 4 grupos de hojas verdaderas. Sin embargo, si la cosecha es utilizada para la extracción de aceites la cosecha se realiza justo antes de que aparezcan los primeros botones florales. La altura de corte debe oscilar entre de 10 a 15 cm sobre la superficie del suelo, debe dejarse parte del área foliar para garantizar el rebrote de las ramas (Escandón et al. s.f.). El rendimiento promedio de cada planta de albahaca de variedad Genovese (Ocimum basilicum Genovese) es de 360 g durante su ciclo de producción que dura alrededor de 12 a 16 semanas. Los rendimientos de albahaca dulce son de 18-20 t/ha en fresco y de forma deshidratada se puede obtener unas 10 t/ha de albahaca seca y cerca de 80 kg/ha de aceite esencial. Los rendimientos de albahaca de cultivar italiano son de 19 ton/ha mientras que la albahaca morada tiene rendimientos de 8.65 t/ha. La albahaca se cultiva en climas con una temperatura entre 7 y 27 ºC, con un pH del suelo que oscile desde 4.3 hasta 8.2. La especie se desarrolla mejor en días largos, a pleno sol. Se puede sembrar directamente o trasplantar al campo. Los suelos deben ser bien drenados con una textura liviana, franca, franca-arenosa o franca arcillosa, ya que en estas se presenta un mejor crecimiento y desarrollo del sistema radical. El trasplante se realiza a los 21 días de estar en semillero, cuando la planta tiene dos pares de hojas verdaderas. Las densidades de siembra más utilizadas son 50,000 60,000 y 100,000 plantas por hectárea en camas de 0.80 m a dos hileras por cama. Generalmente se siembra a doble hilera con un distanciamiento entre plantas de 30 cm y con un distanciamiento entre hileras de 15 a 20 cm (Davis s.f.). Según Hamasaki, la fertilización debe tener una relación de NPK de 1-1-1. Para suplir los requerimientos nutricionales de la planta se recomienda un aplicación de 250 – 500 kg/ha de Nitrógeno. El compost y el bocashi son excelentes abonos orgánicos que logran satisfacer las necesidades de potasio y fósforo en el cultivo, pero no cumplen con los requerimientos de nitrógeno, por lo tanto es necesario realizar aplicaciones adicionales de otros materiales para suplir dicha necesidad. Según Bardic et al, la harina de carne es obtenida del procesamiento de los residuos de animales sacrificados y ha sido utilizada como una valiosa fuente de proteínas y minerales en la dieta de animales de granja. La aplicación de harina de carne en el suelo es una estrategia prometedora para el manejo sostenible de los residuos de sacrificio ya que este residuo orgánico contiene una gran cantidad de nutrientes como el nitrógeno (± 8%), fósforo (± 5%), calcio (± 10%) principalmente en la forma orgánica y bajas cantidades de potasio y magnesio. El alto contenido de materia orgánica en la harina de carne produce un efecto positivo en las características físicas, químicas y microbiológicas del suelo. La Unidad de Agricultura Orgánica de Zamorano trabaja en el desarrollo de una agricultura sostenible en cultivos como la albahaca, evitando el uso de plaguicidas y fertilizantes químicos sintéticos. El objetivo de este estudio fue optimizar el sistema de producción de albahaca dulce bajo las condiciones de Zamorano determinando la mejor densidad utilizando diferente número de hileras y distanciamiento entre planta y la mejor forma de aplicación de harina de carne. MATERIALES Y MÉTODOS Localización: El experimento se llevó a cabo entre los meses de Mayo a Julio del 2012, en el lote 8 de la Unidad de Agricultura Orgánica de la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano, Honduras. El lugar está localizado a 30 km al este de Tegucigalpa, a 800 msnm con una precipitación promedio anual de 1200 mm y una temperatura promedio de 25 ± 2 ºC. Preparación de camas: La preparación de las camas se realizó primero con un pase de rastra pesada para incorporar el material vegetativo presente en el lote, luego se realizó el pase de una rastra liviana para fracturar y reducir el tamaño de los agregados del suelo, seguido de un acamador que preparó las camas con una distancia de 1.5 m, al siguiente día se hizo el mullido de las camas con azadón. Previo a la siembra se realizó la incorporación de 136.36 kg de bocashi por cama para activar y aumentar la cantidad de microorganismos benéficos en el suelo, además de suplir nutrientes al cultivo y alimento a los organismos del suelo. Posteriormente se nivelaron las camas usando un rastrillo. Se colocaron dos cintas de riego por goteo (Aqua-traxx 15 cm 6 mm 3.8 L/m/h) con un distanciamiento de 20 cm entre cada cinta. El riego se realizó periódicamente cuando el cultivo lo requería. Siembra y trasplante: La siembra de las semillas se realizó en el área de propagación de Zamorano ubicada en la Unidad de Ornamentales. Se sembraron 7000 semillas en bandejas multiceldas de 62 cm °— 32 cm con una capacidad de 200 celdas cada una, utilizando un total de 35 bandejas. La variedad utilizada fue la Genovese (Ocimum basilicum Genovese), es una variedad italiana clásica de la albahaca dulce que presenta un auténtico sabor y apariencia, posee hojas de color verde oscuro que miden alrededor de 3 pulg de largo. El trasplante se realizó 30 días después de la siembra en bandejas. Previo al trasplante, las plántulas fueron inoculadas con 500 g de Trichozam® para prevenir el daño ocasionado por hongos como Phytopthora spp., Pythium spp., Fusarium spp., Rhizoctonia spp., Esclerotinia spp. entre otros. Se aplicó riego al momento del trasplante para reducir el estrés post trasplante. Control de malezas, plagas y enfermedades: Se aplicaron fungicidas permitidos para uso en la Agricultura Orgánica como Mimoten®, Timorex® y Phyton® para la prevención de enfermedades ocasionadas por hongos y para el control del Mildiu Lanoso (Peronospora belbahrii), enfermedad que puede reducir considerablemente los rendimientos si no es controlada a tiempo. Para repeler los insectos en especial los coleópteros y hemípteros se aplicaron semanalmente 500 ml de repelente por bomba de 25 L. El repelente fue producido en la Unidad de Agricultura Orgánica a base de licuado de chile picante, ajo, cebolla y sábila. Para controlar los zompopos Atta spp. se hizo la quema de los nidos; esta actividad se realizó en horas de la noche ya que los zompopos hacen más daño cuando anochece. El control de malezas se realizó de forma manual cada ocho días, con azadón y desmalezado a mano en las camas, surcos y alrededores. Fertilización: Las fuentes nutricionales utilizadas fueron harina de carne, compost y bocashi preparado en la sección de Agricultura Orgánica (Cuadro 1). Las fuentes de fertilización fueron enviadas al Laboratorio de Suelos para realizar el análisis correspondiente de las mismas. Para las fuentes de nutrición orgánica se analizó contenido de macro y micro nutrientes por los siguientes métodos: • Nitrógeno: Método de Kjeldahl • Fósforo, potasio calcio, magnesio, cobre, hierro, manganeso, zinc: Por digestión húmeda con H2SO4 y H2O2, determinados por absorción atómica y fósforo por espectrofotometría (colorimetría). La fertilización se realizó semanalmente aplicando 50 g/planta de compost y bocashi de forma alterna, con el fin de suplir los requerimientos nutricionales necesarios para la planta. Debido a que el bocashi y el compost no satisfacían los requerimientos de nitrógeno de la planta en el experimento se evaluó la aplicación de harina de carne como fertilizante, aplicada semanalmente de dos formas dependiendo del tratamiento. La primera forma de aplicación consistió en aplicar a granel una dosis de 8 g/planta. Esta dosis fue aplicada al pie de la planta en la zona de mayor desarrollo radicular. La segunda forma de aplicación consistió en aplicar al drench una dosis de 25ml/planta aplicada dentro del suelo de forma líquida con una bomba dosificadora. Para la segunda dosis se hizo una mezcla de 5 lb de harina de carne con 20 L de agua. Cuadro 1. Análisis químico de las fuentes de fertilización utilizadas en el experimento. Cosecha: La cosecha se realizó semanalmente durante 6 semanas de forma manual, a una altura de 5 a 10 cm debajo del primordio apical siempre y cuando existieran hojas jóvenes debajo del mismo. Al momento de la cosecha también se realizó el corte de la floración para evitar que la planta entre en senescencia y se seque. Diseño experimental: Se evaluaron ocho tratamientos con tres repeticiones cada uno dando un total de 24 unidades experimentales. Se utilizaron camas de 20 m de largo y 0.80 m de ancho, cada cama representaba un tratamiento. Se utilizó un diseño de Bloques Completamente al Azar (BCA) con un arreglo factorial de 2°—2°—2 con 3 bloques. Las variables que se evaluaron en el experimento fueron dos densidades que consistían en 2 y 3 hileras, dos distanciamientos que consistían en 20 cm y 30 cm entre planta y la aplicación de harina de carne a granel y disuelta en agua (Cuadro 2). Cuadro 2. Tratamientos evaluados en campo. Análisis estadístico: Los datos fueron analizados con el programa estadístico, Statistycal Analysis System SAS®, se utilizo un Andeva usando un Modelo Lineal General GLM y una prueba de separación de medias LSD (Diferencia Media Significativa) al 5% RESULTADOS Y DISCUSIÓN Los tratamientos de dos hileras + 30 cm entre plantas con aplicación de harina de carne a granel y líquida obtuvieron mayor peso por planta de 35.83 y 33.16 g/planta respectivamente. Los tratamiento de tres hileras + 20 cm entre planta con aplicación de harina de carne líquida y a granel junto con el tratamiento de tres hileras + 30 cm entre planta y aplicación liquida fueron los que menor peso por planta obtuvieron con 18.22 g/planta, 19.00 g/planta y 18.22 g/planta respectivamente (Cuadro 3). Según Succop (1998) en el cultivo hidropónico de albahaca dulce se pueden obtener rendimientos de 31.56 g/planta semanales. Lo cual demuestra que los tratamientos de dos hileras + 30 cm entre plantas con aplicación de harina de carne a granel y líquida tuvieron mayores rendimientos que el de Succop (1998). Se puede inferir que los tratamientos que mayor rendimiento obtuvieron en g/planta fueron los que tenían menor número de hileras y mayor distanciamiento entre planta, esto se debe a que a menor cantidad de plantas existe un mayor espacio en el cual se da un desarrollo adecuado de la planta debido a que facilita la absorción de luz, agua y nutrientes. La variable número de hileras no mostró diferencias significativas, mientras que las variables de tipo de aplicación y distanciamiento entre planta sí mostraron diferencias significativas lo que nos demuestra que para obtener los mayores rendimientos depende del tipo de aplicación de la harina de carne y el distanciamiento entre planta que se realice. Sí existió interacción entre las variables número de hileras, distanciamiento entre planta y tipo de aplicación (Cuadro 4). Los tratamientos con aplicación de harina de carne a granel obtuvieron mayores rendimientos semanales con un peso promedio de 60.38 g/planta y 2225 kg/ha, mientras que los tratamientos con aplicación de harina de carne líquida tuvieron menores rendimientos semanales con un peso promedio de 51.19 g/planta y 1907 kg/ha. Los tratamientos con distanciamiento de 30 cm entre planta obtuvieron mayores rendimientos semanales con un peso promedio de 62.80 g/planta, mientras que los tratamientos con distanciamiento de 20 cm entre planta tuvieron menores rendimientos con un peso promedio de 48.77 g/planta (Cuadro 5). Dentro de los rendimientos semanales expresados en g/planta, el tratamiento de dos hileras + 30 cm entre planta con aplicación de harina de carne a granel fue el que más veces obtuvo el mayor rendimiento con un peso menor de 30.33 g/planta en la cuarta cosecha y un peso mayor de 43.33 g/planta en la quinta cosecha. Según Hochmuth y Stapleton (2001) la albahaca dulce cultivada en invernaderos puede llegar a dar rendimientos de 14.36 g/planta en cosechas semanales (Cuadro 6). Dentro de los rendimientos expresados en kg/ha de cada cosecha por tratamiento no se encontraron diferencias significativas. Según el Departamento de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Sudáfrica (2009) la albahaca dulce puede dar rendimientos entre 1690 – 2820 kg/ha por semana en condiciones agroclimáticas favorables para su desarrollo. El tratamiento que consistió en la siembra de dos hileras + 20 cm entre planta y aplicación de harina de carne a granel fue el que mayores rendimientos dio con un promedio de 2374 kg/ha entre las seis semanas (Cuadro 7). Los rendimientos totales expresados en kg/ha no muestran diferencias significativas. Además se puede inferir que la forma de aplicación de la harina de carne está relacionada con el rendimiento debido a que los tratamientos que consistían en aplicación de harina de carne a granel mostraron tendencias a tener una media más alta. Según el Departamento de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Sudáfrica en el 2009 se obtuvieron rendimientos de 12.5 ton/ha durante seis semanas, lo cual demuestra que la mayoría de nuestros tratamientos se encuentran dentro de los rangos de producción del cultivo (cuadro 8). CONCLUSIONES • El tratamiento de dos hileras + 30 cm entre planta con aplica- ción de harina de carne a granel y liquida obtuvo el mayor rendimiento con un peso promedio semanal de 35.83 g/planta y 33.16 g/planta respectivamente. • Los factores que influyeron en el experimento fueron el distanciamiento entre planta y el tipo de aplicación de harina de carne. • Los tratamientos donde la harina de carne fue aplicada a granel mostraron una tendencia a obtener rendimientos más altos tanto en el rendimiento total y rendimiento semanal expresados en kg/ha. RECOMENDACIONES • Realizar el estudio con mayores dosis de fertilización de harina de carne. • Realizar un mayor número de repeticiones por tratamiento para reducir el error experimental. • Debido a que no hubo diferencias significativas se recomienda realizar la siembra del tratamiento que contiene dos hileras + 30 cm entre planta con aplicación de harina de carne a granel ya que presento la media más alta en g/planta en cosechas semanales. • Realizar un análisis de suelo y foliar cada semana para saber la disponibilidad de nutrientes en el suelo y la cantidad de nutrientes que absorbe la planta. • Realizar el estudio con un ciclo de cosecha total de 9 a 12 semanas. CO.

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