Cultura Orgánica
17 de abril del 2015
México
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Cierra México actividades del Año Internacional de la Agricultura Familiar
• FAO, SEDEREC y la Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina organizan la primera Feria de...
La chía, un cultivo muy rentable
Recientemente, la industria nutracéutica (alimentos que previenen enfermedades) ha redescubierto a ...
La semilla azteca germina en la Península y se va a EE.UU.
Cuando había una buena cosecha, los mayas cogían las semillas de chía y las presentaban ante sus ...
La semilla de salvia hispana o chía, otro superalimento
Dada la exigencia de rendimiento tanto físico, como mental en arduas jornadas de trabajo en estos t...
Los beneficios de la semilla de chia para una buena salud
Los beneficios de la semilla de chia para una buena salud
¿Cuáles son los beneficios de las semillas de chía? La chía posee muchos y grandes beneficios para la salud de los seres humanos, y se refiere a menudo como un “súper alimento”. Desde el niño que crece con el adulto mayor, la chia apoya optimizando la función corporal a través de todas las etapas de la vida. Como una fuente de nutrientes totalmente natural, la chia permite una más rápida asimilación y absorción en el cuerpo que los suplementos pro...
La chía, un cultivo muy rentable
Recientemente, la industria nutracéutica (alimentos que previenen enfermedades) ha redescubierto a ...
La semilla azteca germina en la Península y se va a EE.UU.
Cuando había una buena cosecha, los mayas cogían las semillas de chía y las presentaban ante sus ...
La semilla de salvia hispana o chía, otro superalimento
Dada la exigencia de rendimiento tanto físico, como mental en arduas jornadas de trabajo en estos t...
Los beneficios de la semilla de chia para una buena salud
¿Cuáles son los beneficios de las semillas de chía? La chía posee muchos y grandes beneficios...
Cierra México actividades del Año Internacional de la Agricultura Familiar
Cierra México actividades del Año Internacional de la Agricultura Familiar
• FAO, SEDEREC y la Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina organizan la primera Feria de Agricultura Familiar en la Ciudad de México El pasado 20 y 21 de diciembre en la alameda del Kiosco Morisco de Santa María la Ribera, se llevó a cabo la Feria de Agricultura Familiar y Campesina de México para concluir las actividades por la celebración del Año Internacional de la Agricultura Familiar 2014. Con la participación de más de 120 productor...
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• FAO, SEDEREC y la Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina organizan la primera Feria de...
La semilla azteca germina en la Península y se va a EE.UU.
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Los beneficios de la semilla de chia para una buena salud
¿Cuáles son los beneficios de las semillas de chía? La chía posee muchos y grandes beneficios...
La chía, un cultivo muy rentable
La chía, un cultivo muy rentable
Recientemente, la industria nutracéutica (alimentos que previenen enfermedades) ha redescubierto a la chía como una importante fuente de ácidos grasos omega 3, proteínas y fibra dietética, en proporciones mucho más favorables que lo encontrado en pescados de agua fría (salmón, arenque, sardina y atún), así como en otros vegetales como la linaza, las nueces y almendras. La chía (salvia hispanica) es una planta antigua, cuya semilla sustentaba la dieta s...
Cierra México actividades del Año Internacional de la Agricultura Familiar
• FAO, SEDEREC y la Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina organizan la primera Feria de...
La chía, un cultivo muy rentable
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La semilla azteca germina en la Península y se va a EE.UU.
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Cuando había una buena cosecha, los mayas cogían las semillas de chía y las presentaban ante sus dioses como una ofrenda. Los aztecas, en cambio, las usaban para preparados medicinales y nutricionales. Esta oleaginosa, base alimenticia de estas culturas de América central, ha comenzado a cultivarse con resultados alentadores en tierras peninsulares y surge como una nueva alternativa de exportación. Las flores violetas de esta planta, que alberga una peque...
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• FAO, SEDEREC y la Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina organizan la primera Feria de...
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Recientemente, la industria nutracéutica (alimentos que previenen enfermedades) ha redescubierto a ...
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¿Cuáles son los beneficios de las semillas de chía? La chía posee muchos y grandes beneficios...
La semilla de salvia hispana o chía, otro superalimento
La semilla de salvia hispana o chía, otro superalimento
Dada la exigencia de rendimiento tanto físico, como mental en arduas jornadas de trabajo en estos tiempos, además del escaso tiempo para alimentarse bien y la oferta de comida rápida, se contribuye al deterioro de la salud, además de la falta de energía y el sobrepeso. Ante esto, regresamos la mirada hacia la naturaleza, que siempre ha dotado de alimentos con bondades, como la salvia hispana o chía. El consumo y bondades de esta semilla ya eran conocidas por ...

Recientes

Cierra México actividades del Año Internacional de la Agricultura Familiar

• FAO, SEDEREC y la Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina organizan la primera Feria de Agricultura Familiar en la Ciudad de México El pasado 20 y 21 de diciembre en la alameda del Kiosco Morisco de Santa María la Ribera, se llevó a cabo la Feria de Agricultura Familiar y Campesina de México para concluir las actividades por la celebración del Año Internacional de la Agricultura Familiar 2014. Con la participación de más de 120 productores, organizaciones civiles e instituciones se realizó la primera Feria que fue impulsada por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades del Gobierno del Distrito Federal (SEDEREC) y la Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina, como cierre de las actividades del Año Internacional de la Agricultura Familiar en el país. En el marco de la inauguración de esta Feria, el titular de SEDEREC, Hegel Cortés Miranda, destacó que la Ciudad de México concentra a cerca de 30 mil personas dedicadas a la producción agrícola, cuyos principales cultivos son nopal, verdura, avena forrajera, amaranto, maíz o productos ornamentales. Agregó que el Gobierno de la Ciudad de México trabaja en el desarrollo de un esquema de compras públicas para adquirir, en 2015,por lo menos el 30% de la producción de los agricultores familiares del DF con el fin de impulsar su desarrollo económico. Por su parte, Eduardo Benítez, Representante Adjunto de la FAO en México reconoció la conformación de la Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina y el trabajo que diversas instancias públicas en el país, de los tres niveles de gobierno, han realizado este año para impulsar la agricultura familiar Sin embargo, enfatizó, es necesario trascender al Año Internacional de la Agricultura Familiar y seguir impulsando acciones que fortalezcan a este sector que representa cerca del 70% de los productores de alimentos en el país. “Las y los agricultores familiares requieren mayor acceso a los mercados, a fuentes de financiamiento, a bienes y servicios públicos y al conocimiento generado en la investigación”, señaló el Representante Adjunto de la FAO en México. Asimismo, la diputada local Angelina Hernández exhortó a los gobiernos local y federal a trabajar a favor del campo y fortalecer el presupuesto para el campo y la agricultura familiar y recordó que la a Asamblea Legislativa ha impulsado la ley para el seguro agrícola para los productores del Distrito Federal y trabaja en el desarrollo de una iniciativa que fortalezca el desarrollo económico de los productores del DF. La Feria de Agricultura Familiar representó un espacio de comercialización para los pequeños productores de la capital y de distintos estados como Puebla, Chiapas, Michoacán y Jalisco entre otros. La Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina Con el propósito de impulsar la agricultura familiar en el país y reconocer la importante contribución que realiza este sector para la seguridad alimentaria del país, en noviembre de 2013 se presentó la Red Mexicana de Agricultura Familiar y Campesina, que hoy en día reúne a más de 120 organizaciones civiles, productores instancias gubernamentales, organismos internacionales, académicos y organizaciones no gubernamentales del país. Durante su primer año de trabajo, la Red trabajó en tres ejes principales: incidencia política, comunicación y sensibilización de la sociedad y fortalecimiento de capacidades. Para 2015, la Red ha identificado cinco objetivos principales que guiarán sus acciones: incidir en políticas diferenciadas por tipo de productor, producto y región; impulsar la vinculación de la academia y el sector productivo; sensibilización; impulsar esquemas de comercialización, y fortalecer los modelos de trabajo territorial. CO Jorge Alberto Rojano Moreno info@culturaorganica.com http://aiaf2014mexico.blogspot.mx

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La chía, un cultivo muy rentable

Recientemente, la industria nutracéutica (alimentos que previenen enfermedades) ha redescubierto a la chía como una importante fuente de ácidos grasos omega 3, proteínas y fibra dietética, en proporciones mucho más favorables que lo encontrado en pescados de agua fría (salmón, arenque, sardina y atún), así como en otros vegetales como la linaza, las nueces y almendras. La chía (salvia hispanica) es una planta antigua, cuya semilla sustentaba la dieta sana de la cultura prehispánica en México. La chía, junto con los nopalitos, las tunas, el amaranto y los huauzontles aún prevalecen en los hogares rurales de México. Sin embargo, hoy en día encontramos empresas basadas en estos productos en otros países que se han llevado semillas y buena parte del conocimiento nacional y están logrando mejorar los ingresos en sus zonas rurales. Hablando de la chía, encontramos empresas cooperativas de productores centradas en su cultivo e industrialización en Australia, Bolivia y Argentina; donde desde hace 10 años han desarrollado la red de valor de chía y actualmente ofertan semillas seleccionadas, aceite, harina, fibra y cápsulas de aceite de chía. Mientras tanto, en nuestro país, uno de los centros de origen de la chía, apenas hace cinco años se retomó el cultivo en los municipios de Acatic, Cuquío y Zapotlanejo, en Jalisco, donde actualmente se obtiene 99% de la producción nacional, misma que en el 2011 llegó a 3,449 toneladas cosechadas en 2,720 hectáreas. En Jalisco, se tienen registradas varias empresas, algunas en asociación con productores agrícolas, que procesan y exportan la semilla de chía y sus derivados, principalmente, hacia Estados Unidos, donde están logrando una demanda creciente. La planta tolera muy bien la sequía y suelos con baja o mediana fertilidad. Con precipitaciones apenas superiores a los 450 mm, sembrando 4 kilogramos de semilla por hectárea y dosis de fertilización de 70 kilogramos de nitrógeno y 46 de fósforo, se logran rendimientos de 1.2 ton/ha de semilla de chía. El precio medio rural es de 20,000 pesos por tonelada y el costo de producción está alrededor de 10,200 pesos permitiendo una utilidad de 13,818 pesos por hectárea, lo cual es muy superior a lo que se obtiene con maíz o sorgo de temporal. Esta utilidad puede incrementarse mediante la aplicación de labranza mínima, que implica el ahorro del orden de 2,500 pesos al no incluir labores como el barbecho y rastreo. Por todo lo anterior, el cultivo de chía es una alternativa rentable que puede mejorar los ingresos de agricultores en zonas de temporal.
 *Mario Alberto Lamas Nolasco es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. Autor: Mario Alberto Lamas Nolasco malamas@fira.gob.mx.

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La semilla azteca germina en la Península y se va a EE.UU.

Cuando había una buena cosecha, los mayas cogían las semillas de chía y las presentaban ante sus dioses como una ofrenda. Los aztecas, en cambio, las usaban para preparados medicinales y nutricionales. Esta oleaginosa, base alimenticia de estas culturas de América central, ha comenzado a cultivarse con resultados alentadores en tierras peninsulares y surge como una nueva alternativa de exportación. Las flores violetas de esta planta, que alberga una pequeña espiga de la que se extraen las semillas, crecen a 10 minutos de la comuna El Azúcar. Allí, cerca de la represa, Luis Echeverría, un productor que se dedicaba a cultivos de ciclo corto, empezó un emprendimiento ligado a esta semilla ovalada, que tiene una tonalidad marrón oscuro y un tamaño parecido al ajonjolí. Comenzó con pequeños ensayos hace cinco años y ahora su chía se envía a Estados Unidos. El 95% de la producción que recoge en su plantación de 150 hectáreas se va a ese mercado para ser usado como complemento alimenticio o ingrediente en la industria farmacéutica y cosmética. Originaria de México, la chía es un grano con una creciente demanda en el mercado internacional por ser una de las mayores fuentes vegetales de ácidos grasos como el omega 3, minerales y fibras. Argentina, Paraguay y países centroamericanos venden la chía, a la que se le atribuyen varios beneficios: reducción del colesterol, mejora de la memoria, baja de peso y otros. Echeverría se ha enfocado en la chía orgánica, cultivada sin químicos. Esta tiene una mejor paga y la tonelada puede costar de $ 6.000 a $ 7.000. En la Península, la chía orgánica ha conseguido un rendimiento de media tonelada por hectárea, un nivel que se considera aceptable. En otros países, donde se siembra de manera convencional, puede conseguirse una tonelada. En los últimos tres años se han exportado desde Santa Elena 368 toneladas de chía, según datos de Agrocalidad. Mario Chiquito, coordinador de esa dependencia en Santa Elena, cuenta que la chía es uno de los rubros agrícolas orgánicos que se han logrado exportar desde esa provincia. De hecho, personal de la FDA (Food and Drug Administration) de EE.UU. llegará este mes para hacer inspecciones en las plantaciones de chía. La revisión servirá para avalar las prácticas que se ejecutan en el cultivo, explica Echeverría, quien ha realizado inversiones para expandir las instalaciones donde seca y selecciona las semillas. A más de la Península, también hay cultivos en Los Ríos e Imbabura. Se estima que en estas tres provincias existe una superficie plantada de 500 hectáreas, según un estudio de Pro Ecuador. El ente promotor de las exportaciones refiere que este cultivo representa oportunidades de negocios, ya que “no se requiere de muchos sistemas complejos de producción” y otros países la han aprovechado como oferta exportable. Comprador Mercado en auge Toneladas Estados Unidos es uno de los principales compradores de chía. Según Pro Ecuador, la oficina de promoción de exportaciones, ese país importó 55.921 toneladas en el 2013. De ese monto, Ecuador envió 398 t. http://www.eluniverso.com

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AGRICULTURA ORGÁNICA PARA PRODUCIR MÁS Y MEJOR

Los mercados para productos orgánicos han crecido en proporciones superiores a 15 por ciento anual en las últimas dos décadas, afirma Supachai Pa- nitchpakdi, secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desa- rrollo (Unctad). La Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola concluyó en abril de este año que “el modo en el que el mundo cultiva sus alimentos tendrá que cambiar radicalmente”. ¿Para qué? “Para servir mejor a los pobres y hambrientos, para enfrentar los problemas de la creciente población y el cambio climático y para evitar la descomposición social y el colapso ambiental”, decía ese estudio basado en el conocimiento de unos 400 científicos y otros expertos. La agricultura orgánica es una de las opciones más promisorias para hacer frente a estos desafíos. El potencial para vender bienes a consumidores que están dispuestos a pagar más por una producción orgánica certificada en muchos países desarrollados genera significativas posibilidades de buenos ingresos para los agricultores del mundo en desarrollo. Los mercados para tales productos han crecido a ritmos superiores a 15 por ciento anual en las últimas dos décadas. Se estima que las ventas de productos orgánicos certificados en el 2006 sumaron más de 30.000 mi- llones de euros (unos 38.000 millones de dólares en valores de hoy), lo que representó un incremento de 20 por ciento respecto de 2005. Y se espera que lleguen a 52.000 millones de euros (65.000 millones de dólares) para 2012. Mientras las ventas continúan concentrándose en América del Norte y Europa, la producción es global, con una mayoritaria y creciente participación de los países en desarrollo en las exportaciones. La producción orgánica es también adecuada para los agricultores pequeños, que constituyen la mayoría de los pobres del mundo. Los agricultores orgánicos son menos dependientes de los recursos externos y obtienen cosechas más altas y estables, y por lo tanto mayores ingresos. Estudios realizados en África, Asia y América Latina indican que ganan más que los cultivadores convencionales. Los ingresos más elevados pueden ser una contribución importante para alcanzar la seguridad alimentaria. Como nos ha mostrado el fecundo trabajo de Amartya Sen sobre las hambrunas, no es siempre la falta de alimentos lo que las crea, sino también la imposibilidad de los pobres de pagar los alimentos que necesitan. Un estudio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente que analizó 114 casos en África reveló que una conversión de las granjas a la producción orgánica conduce a un aumento de la productividad de nada menos que 116 por ciento. Por añadidura, la agricultura orgánica mantiene viva y fortalece la rica herencia de los conocimientos agrícolas tradicionales y la variedad de los alimentos. Como sistema de producción sostenible y amigable con el ambiente, la agricultura orgánica se basa en el uso del agro-ecosistema y de los recursos locales, en lugar de depender de inversiones externas. Así los agricultores se ven menos afectados por los costos crecientes de los fertilizantes y agroquímicos. Mientras los precios de los agroquímicos suben a causa del encarecimiento del petróleo, esta agricultura, que usa agroquímicos no sintéticos, se hace cada vez más competitiva. Por otro lado, al confiar en recursos locales, las comunidades rurales se hacen menos vulnerables a la volatilidad externa causada por factores que van más allá de su control. En una época de creciente preocupación por el ambiente, se agrega una ventaja adicional: la producción orgánica no contamina con agroquímicos y reduce las enfermedades y muertes causadas por la exposición a esos productos, que es una importante causa de mortalidad y morbilidad en todo el mundo. La agricultura orgánica conserva la biodiversidad y los recursos naturales. También mejora la fertilidad y la estructura del suelo y por lo tanto incrementa la retención del agua y la resistencia a la tensión climática, de modo que contribuye a la adap- tación al cambio climático. Finalmente, mitiga el cambio climático pues requiere menos energía que la convencional, y además actúa como aislante del carbono, el principal gas invernadero. Por todas estas razones, la agricultura orgánica es una herramienta poderosa para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, particularmente los referidos a la reducción de la pobreza y al ambiente. De momento es sólo un nicho del mercado, pues utiliza cerca de dos por ciento de las tierras agrícolas del planeta. Pero su potencial no ha sido todavía completamente explorado. Hay asimismo desafíos para que los países en desarrollo aprovechen estas oportunidades, particularmente en la construcción de capacidades productivas, acceso a los mercados y obstáculos a la importación. Resulta irónico que, en una época de preocupaciones ambientales importantes en la agenda internacional, las barreras técnicas al comercio de productos favorables al ambiente, incluyendo los alimentos orgánicos, sean mucho más altas que para los productos convencionales. Ello va completamente en contra de las metas internacionales compartidas de alivio a la pobreza y protección ambiental. * Secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y ex director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Derechos exclusivos IPS. CO.

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Breve panorama de la agricultura orgánica en Chile por Dra. Sofia Boza Martinez

La mayor concienciación acerca de las dificultades ambientales asociadas al modelo de producción agrícola industrial conduce al surgimiento, a partir de los años veinte del pasado siglo, de distintas escuelas y movimientos asociados a la agricultura orgánica. La heterogeneidad axiológica entre distintos autores, escuelas e instituciones dificulta consensuar una definición de qué debe considerarse como tal. No obstante, la concepción más extendida es aquella que identifica la agricultura orgánica con la sustitución de insumos químicos de síntesis por otro tipo de compuestos que minimicen el impacto medioambiental de la actividad agraria (Lampkin, 1998). Aunque todavía el desarrollo del sector es incipiente, se ha registrado un aumento progresivo de la superficie dedicada a la agricultura orgánica en Chile. Según cifras del Servicio Agrícola y Ganadero, durante la temporada 2009-2010 la producción orgánica certificada chilena se extendía en un total de 151.097 hectáreas. La mayor parte de dicha superficie se dedica a la recolección silvestre (119.087 hectáreas), siendo la rosa mosqueta la producción más importante. Asimismo, la superficie certificada como praderas naturales para alimentación de ganado alcanzó las 16.571 hectáreas. Por su parte, las tierras dedicadas a la explotación agrícola se extendían en un total de 24.890 hectáreas, siendo utilizadas prioritariamente para el cultivo de frutales menores (5.415 has.), principalmente berries, de frutales mayores (4.138 has.), destacando olivo, manzano y palto y de uva de vino (3.858 has.). En referencia a la distribución territorial de las hectáreas señaladas, éstas se concentran en la Región del Bío-Bío (109.636 has.) y en la Región del Maule (14.167 has.). No obstante, si comparamos las cifras presentadas para el caso de Chile con aquellas correspondientes a otros países de América Latina vemos como la presencia de la agricultura orgánica chilena en el contexto regional es aún secundaria. Según datos para el año 2009, Argentina tiene 4,4 millones de hectáreas dedicadas a la agricultura orgánica, mientras que Brasil tendría 1,77 millones de hectáreas y Uruguay 0,93 millones de hectáreas, estando los tres países entre los diez con mayor extensión dedicada a la agricultura orgánica del mundo (FiBL, IFOAM & SÖL, 2011). Si bien es cierto que resulta difícil comparar la superficie que pueda llegar a ocupar la agricultura orgánica en Chile con aquella en países mucho más extensos, cabe señalar que el porcentaje de terreno para usos agropecuarios que representa la agricultura orgánica chilena está aún por debajo del 1% del total. Asimismo, a medida que el mercado de la alimentación orgánica ha ido creciendo, se han desarrollado simultáneamente numerosas legislaciones nacionales que tratan de estandarizar los procesos de producción y etiquetado en el sector. De igual modo, se ha ido ampliando el entramado de entidades, tanto públicas como privadas, dedicadas a la certificación de productos orgánicos. La necesidad de implementar estos procesos de control surge debido a que la mayor parte de los atributos de los productos orgánicos que incentivan al consumidor en su compra no pueden ser comprobados por él mismo a simple vista. Este hecho coincide con que generalmente los productos orgánicos suelen comercializarse con un cierto sobreprecio en relación a aquellos convencionales. La presencia del etiquetado orgánico es una manera de ofrecer mayor información al consumidor, la cual aumente su nivel de confianza y, por tanto, repercuta positivamente en su intención de compra (Minetti, 2002; Ruíz de Maya et. al., 2005). Pese a que, como hemos señalado, son muchos los países que han desarrollado su propia legislación relativa a la producción orgánica, no todas han resultado igualmente significativas. En este sentido, las normas más influyentes han sido las de la Unión Europea y Estados Unidos, debido a la importancia de sus mercados. Asimismo, otros organismos a nivel internacional, como la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM) o el Comité del Codex Alimentarius, dependiente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), llevan años desarrollando sus propios estándares en torno a la agricultura orgánica, los cuales han orientado notablemente la definición de las legislaciones estatales recientes. Como consecuencia de lo analizado, una de las características típicas de los sistemas de certificación de productos orgánicos en los países eminentemente exportadores es que suelen estar controlados por entidades extranjeras, oriundas de los principales mercados de consumo, para así facilitar la comercialización. En Chile esta realidad se confirma ya que la certificación formal orgánica está en manos de cuatro entidades extranjeras, algunas de ellas con sucursales instaladas en territorio chileno, inscritas incluso en el Registro del Servicio Agrícola y Ganadero, como la suiza IMO Control (que asociada con la Fundación Chile constituyó IMO Chile), la alemana BCS-ÖKO Garantie (BCS Chile), CERES GmbH y Argencert. De igual modo, en el caso de Chile la creación del Sistema Nacional de Certificación de Productos Orgánicos Agrícolas es muy reciente, encontrándose reflejada en la Ley nº 20.089, de 17 de enero de 2006, en su Reglamento aprobado en abril de 2006 y en sus Normas Técnicas oficializadas en agosto de 2007. Dicha regulación distingue la existencia de un Sistema general, el cual será controlado por medio de entidades certificadoras, y de un Sistema de auto certificación con fiscalización directa por parte del Servicio Agrícola Ganadero (SAG). Este último contendría a la denominada Asociación de Pequeños Agricultores Ecológicos conformada por organizaciones de productores con personalidad jurídica que utilizan venta directa (por un importe total de hasta 25.000 UF). Además de establecer una legislación relativa a la producción orgánica, muchos países han decidido impulsar dicha actividad mediante el diseño y ejecución de programas públicos de apoyo. En este sentido, en Chile hasta hace poco no se había planteado una estrategia global para la consolidación del sector orgánico en todo el país, sino que algunos organismos públicos específicos desarrollaron actuaciones más o menos continuadas. No obstante, recientemente se creó la Comisión Nacional de Agricultura Orgánica dependiente del Ministerio de Agricultura, en la cual actúa como secretaría ejecutiva la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA). Esta entidad comisionó a la empresa EMG consultores el diseño de una propuesta de Plan Estratégico para la Agricultura Orgánica Chilena 2010-2020 cuyo informe final fue presentado en marzo del 2010. En dicho documento se expresa la necesidad de potenciar la colaboración público-privada enfocada al progreso del sector apostando por un desarrollo del mercado tanto interno como internacional basado en la diferenciación por la calidad de la producción. El costo aproximado del Plan Estratégico se cifró en 19.672 millones de pesos en total. En los procesos de normalización y promoción de la agricultura orgánica analizados ha sido muy importante la participación del movimiento asociativo vinculado al sector. En Chile una de las entidades con más presencia en este sentido es la Agrupación de Agricultura Orgánica de Chile (AAOCH) creada en 1999. Esta institución colabora desde agosto de 2008 con el Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en un programa de fomento de la agricultura orgánica dentro del sistema de apoyo a la agricultura familiar campesina sustentable. En conclusión, a pesar de que la producción orgánica aún es incipiente en Chile, numerosos productores han entendido la oportunidad que el sector representa y, en consecuencia, dedican parte de sus tierras al mismo. Este hecho deriva en una importante oportunidad de negocio para la industria agroalimentaria chilena, debiendo ser diseñadas e implementadas estrategias, tanto públicas como privadas, para su íntegro aprovechamiento.

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Análisis de exportación de Frutas Finas en Argentina

El sector de “frutas finas” (denominación que se vincula al aspecto comercial y no al botánico) incluye a un conjunto de especies que se caracterizan por su reducido tamaño, en comparación con las frutas de pepita (manzana, pera, membrillo) o las cítricas. Dentro del grupo se incluyen al menos dos subgrupos, más claramente identificados en inglés: los berries y los cherries, mientras que en castellano tienen nombres diversos. Los berries, de sabores acidulados, se caracterizan por su rápida perecibilidad. Incluyen principalmente la frutilla (strawberry), la frambuesa (raspberry), los arándanos (blueberry), la grosella (boysenberrie) y la mora o zarzamora (blackberry). Los cherries son la guinda y la cereza.El desarrollo del sector argentino de frutas finas en términos de producción y la consecuente posibilidad de tener peso en el mercado mundial es incipiente, más aún si lo comparamos con otros países especialmente del hemisferio norte. Esto hace que en muchas publicaciones que presentan estadísticas internacionales de países productores, exportadores e importadores nuestro país no sea considerado. La excepción la encontramos en el caso de la frutilla que se produce en varias regiones del país y lleva varias décadas de historia productiva. También se puede mencionar especialmente el caso del arándano, que si bien tiene una corta historia en el país, viene registrando incrementos muy significativos en términos de hectáreas implantadas, producción y exportaciones, presentando de este modo proyecciones de producción sorprendentes. Si observamos el comportamiento del segmento en términos absolutos durante los últimos años se ha registrado un significativo aumento en la superficie cultivada, producción y posicionamiento de mercado. Ese proceso fue impulsado fundamentalmente por los arándanos. CUADRO. Regiones productoras Más del 70% de la superficie cultivada con frambuesas, moras y grosellas se concentra en territorio patagónico: - Comarca Andina del Paralelo 42º (El Bolsón, El Hoyo, Epuyén y Lago Puelo). - Valle Inferior del Río Chubut (VIRCH). - Alto Valle del Río Negro y Neuquén (Plottier, Senillosa, San Martín de los Andes).- Santa Cruz (Los Antiguos). También existen plantaciones de frambuesa y moras en Tucumán (Tafí Viejo), en Santa Fe (Santa Isabel), y el norte de Buenos Aires (Arrecifes, Baradero, Zárate y Lima). Asimismo se producen moras en Entre Ríos (Concordia y Nogoyá), aunque la superficie cultivada es poco significativa. Oferta y consumo El 95% de la producción de frambuesa, moras y grosellas se comercializa congelado -sistema individual (IQF) y en bloque- con destino a la industria local. Debido a los bajos volúmenes cosechados y a una inadecuada logística, son poco significativos los volúmenes exportados como congelado, tratándose casi siempre de fruta orgánica certificada. En el mercado local, el principal canal para estos berries es la industria de alimentos, que demanda fruta congelada y en conserva para transformarlas en confituras, salsas, jugos concentrados, deshidratados, licores y aguardientes, entre los productos más importantes. Los valles cordilleranos patagónicos cuentan con claras ventajas comparativas para el cultivo de estos berries. Actualmente funcionan en la región 20 industrias transformadoras, 2 de las cuales certifican su producción como orgánica. Otro importante canal es el sector gastronómico, que demanda fundamentalmente fruta congelada, a través de restaurantes, servicios de catering, repostería, heladerías y hoteles. Es cada vez mayor el número de industrias que incorporan frutas finas como insumo de sus alimentos, en especial para elaborar los lácteos, cereales en barra, golosinas, bebidas sin alcohol y té, entre otros. Junto con las frutillas, las frambuesas, moras y grosellas son las frutas usadas en mayor proporción por la industria láctea, especialmente en su línea de yogures. El pequeño volumen de fruta que se comercializa en fresco, se canaliza a través de los supermercados y -casi exclusivamente en la región andina patagónica-, a través de verdulerías. Comercio internacional Durante el periodo 2003-2008, las exportaciones de frutas finas frescas crecieron siete veces en volumen, en tanto las congeladas se triplicaron.En el primer caso, el aumento fue impulsado por el extraordinario crecimiento del arándano fresco y en menor grado por la cereza fresca. El crecimiento en los envíos del producto congelado, se debió principalmente a la frutilla.En 2008, ingresaron a la Argentina 80 millones de dólares por las exportaciones de frutas finas frescas, mientras que por congeladas se facturaron 22 millones de dólares. La frambuesa, las moras y las grosellas son las frutas que menos participaron de ese crecimiento -aunque todavía cuentan con un amplio potencial de crecimiento- por el bajo volumen producido y las carencias logísticas para su transporte en fresco. Sucede que las características de perecibilidad de esas frutas imponen requerimientos muy específicos en la post-cosecha y el transporte. CO Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca Alimentos: www.sagpya.gov.ar;

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