Cultura Orgánica
27 de agosto del 2016
México
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ENTREVISTA A CLAUDIA BONO MESTRE Agronutrientes como solución a los déficits de materia orgánica
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ENTREVISTA A CLAUDIA BONO MESTRE Agronutrientes como solución a los déficits de materia orgánica

Uno de los principales apoyos con que deben contar los agricultores para conseguir el mayor rendimiento posible a sus cosechas es una adecuada fertilidad de los suelos. En esta entrevista facilitada a Hortoinfo por la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes, la Ingeniera Agrónoma Claudia Bono Mestre nos hace un recorrido ilustrativo e interesante sobre soluciones a la fertilidad de los suelos mediante la utilización sostenible de agroproductos, a través de los cuales se puede restablecer la fertilidad perdida. Claudia Bono Mestre es Ingeniera Agrónoma y está a cargo del Departamento Técnico y de Exportación de la empresa Even Agro, fundada en el año 1999 y dedicada al desarrollo, producción y venta de agronutrientes. Even Agro forma parte de la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes (AEFA). Desde su visión especializada en agronutrientes, Claudia hace un repaso a los principales problemas que presentan muchos suelos debido al desgaste que se deriva de su explotación agrícola. También propone soluciones mediante la utilización sostenible de agroproductos, a través de los cuales se puede restablecer la fertilidad perdida. ¿A qué nos referimos como fertilidad de un suelo? Cuando hablamos de fertilidad de un suelo, nos estamos refiriendo a él desde la perspectiva agronómica de producción de cultivos, es decir, de la capacidad que tiene de sostener el crecimiento de los cultivos implantados en él. En cuanto a su química, entendemos la capacidad que tiene el suelo de proveer nutrientes esenciales a los cultivos, aquellos que de faltar, provocan reducciones en el crecimiento y/o desarrollo del cultivo. En los estudios de fertilidad química se realiza un análisis de suelos y/o plantas y posteriormente se definen las estrategias de fertilización. En el caso de la parte biológica, se vincula con los procesos biológicos de los suelos relacionados con sus organismos, imprescindibles para sostener diversos procesos. En los estudios de fertilidad biológica se llevan a cabo estudios enzimáticos (bioquímica de suelos) y de ecología microbiana. ¿Cuáles son los principales limitantes de fertilidad? La disponibilidad de nutrientes, el pH (salinidad, acidez y alcalinidad) y las limitaciones físicas, como la degradación de los suelos como consecuencia de la erosión eólica o hídrica. Las limitaciones de fertilidad edáfica presentan diferentes grados de reversibilidad-irreversibilidad. Podríamos decir que la salinidad y la textura del suelo son reversibles con mayor dificultad que otros limitantes que son fácilmente reversibles, como la disponibilidad de nutrientes, la presencia de costras y la acidez/alcalinidad. ¿Cómo es posible intervenir agronómicamente para remediar o manejar las limitaciones reversibles? Hay varias opciones. Por una parte está la disponibilidad de nutrientes, siendo relativamente sencillo a través el uso de fertilizantes y también a través de la labranza, que permite controlar malezas y la disponibilidad de agua y nutrientes. Ante la presencia de costras, el encostramiento superficial es un problema de los suelos con alta cantidad de limo o arcilla que han sido intensamente labrados y tienen muchas partículas finas en la superficie. Una de las razones por las que se producen estos fenómenos es por la inestabilidad de los agregados del suelo. Un suelo humificado, con materia orgánica, favorece la estabilidad de estos agregados, y por tanto, mantener un suelo nutrido es esencial para hacer un suelo estructuralmente estable. Respecto a la acidez/alcalinidad, es posible modificarla a través del uso de enmiendas o correctores. Típicamente en suelos ácidos de manera natural o acidificados por el uso agrícola (pérdida de bases de cambio por exportación de nutrientes de cultivos, elevadas dosis de aplicación de fertilizantes amoniacales o formadores de amonio, etc.) se utilizan enmiendas cálcicas y cálcico magnésicas como calcita y dolomita, de reacción alcalina en el suelo, y que además resultan efectivas para proveer Ca y Mg a los cultivos. ¿Cuáles serían las limitaciones físicas y cómo se podrían superar? Existen diversos tipos de limitaciones en la fertilidad física. La más frecuente es la compactación o densificación, pudiéndose producir una laminación de la estructura y desarrollo de poros horizontales, que reducen la infiltración de agua e incrementan la resistencia a la penetración e infiltración. Las mismas pueden ser mejoradas a través del uso de aperos de labranza que producen una rotura lateral de agregados. ¿Qué son exactamente los suelos salinos y los sódicos? ¿Qué se podría hacer para mejorar las características de estos tipos de suelos? La salinidad de un suelo se define como la concentración de sales solubles que existe en la solución del suelo. Las sales que entran en el suelo (por riego y/o otro origen) se concentran como resultado de la evaporación y traspiración de la planta. El principal efecto de una elevada sodicidad es la rotura de la estructura física del suelo, llegando a sellarse los poros por donde se mueve la solución del suelo con todos los nutrientes. Esto conlleva una falta de aireación, un encharcamiento e incluso un colapso del suelo. Esta falta de aireación y/o encharcamiento puede producir una asfixia radicular del cultivo afectando el rendimiento en primer lugar y pudiéndose llegar a la muerte de la planta. En función de las cantidades de sales y sodio ¿cómo podemos clasificar a los suelos? Una clasificación puede ser suelos salinos, suelos salino-sódicos y suelos sódicos. Los suelos salinos, su formación se debe generalmente a falta de drenaje y elevado porcentaje de evaporación, lo cual origina la acumulación de sales. Principalmente contienen cloruros, sulfatos, carbonatos y bicarbonatos de sodio y calcio, magnesio y potasio, y también pueden proceder de las sales contenidas en aguas que han atravesado capas geológicas ricas en ellas. Para su mejora es indispensable dotar al suelo de un buen drenaje y lavarlo, así como aportar azufre, que independientemente de rebajar el pH favorecerá la formación de sulfato sódico, sal soluble y por tanto lavable. También en estos suelos será interesante incorporar materia orgánica, pues ella, integrada en el suelo, mejorará la estructura, aumentará la capacidad de intercambio catiónico e incidirá en la oxidación microbiológica del azufre, transformándolo en sulfato. En los suelos sódicos está la presencia predominante en ellos de carbonato sódico. Entre sus sales se provoca una dispersión de la materia orgánica, dando lugar a una apariencia oscura, por lo que se denomina también a este tipo de suelos “álcali negro”. Cuando se une a estos rasgos una ausencia de caliza y debido a la presencia de hidrogeniones de cambio en la zona superficial (donde también el pH es alto), se denominan “suelos álcali degradados”. Este tipo de suelos padece una destrucción de su estructura, y por tanto al disminuir su porosidad, utilizar el lavado para su corrección no es muy aconsejable, debido a la deficiencia de su drenaje. La recuperación, por tanto, tiene que ser abordada mediante la eliminación de sodio de cambio (rebajar el pH) aplicando yeso, entre otros productos, que reaccionarían con el carbonato sódico, formando carbonato cálcico y sulfato sódico. ¿Cuáles serían las recomendaciones para corregir estos tipos de suelo? Para los suelos salinos las hay del tipo controlar el nivel de sales de los suelos; lavados de las sales del suelo; utilizar cultivos, variedades y/o portainjertos más tolerantes a la salinidad; instalación de drenajes superficiales o subterráneos; cambio de sistema de riego a goteo; nivelar adecuadamente el suelo para mejorar la uniformidad de distribución del agua de riego; realizar una plantación en mesetas que evite los niveles freáticos elevados; hacer una distribución de la plantación en las zonas de la parcela donde la salinidad es menor; mejorar las propiedades físicas del suelo que facilite el lavado de sales; mejorar la calidad del agua de riego con la que realizar lavados de las sales de suelo; cubrir el suelo con algún tipo de acolchado o mulching; utilizar fertilizantes con bajo índice de sal… ¿Qué tipo de productos serían adecuados para nutrir a las plantas y mejorar los suelos al mismo tiempo? Una fertilización correcta resulta ser siempre uno de los medios más eficaces para lograr las mejores cosechas, así como para mejorar la fertilidad del suelo. Existen productos en el mercado con una triple acción: fertilizantes, mejoradores de suelos y correctores de la salinidad. Para el lavado de sales. Uno de los mayores factores limitantes de la producción agrícola en ciertas zonas de la península son aguas y suelos con problemas de salinidad. El sodio ejerce efectos tóxicos directos sobre los cultivos además de afectar adversamente a las propiedades físicas de los suelos. Un producto que proporcione ácidos húmicos consigue disminuir los niveles de sodio al aumentar la capacidad de intercambio catiónico del suelo. Además, si se aporta el azufre y el calcio intercambiables anteriormente citados, éstos desplazan al sodio, haciendo posible su eliminación por lavado en forma de sal soluble, según la siguiente reacción química: CaSO4 (acuoso) + 2 Na+ (adsorbido) Ca2+ (Adsorbido) + Na2SO4 (lavable) El reemplazamiento de los iones Na+ disminuye directamente la alcalinidad de los suelos. Además, el calcio reacciona con los iones bicarbonato, precipitándolo como CaCO3 y liberando protones que disminuyen el pH del suelo. Por otra parte, en el caso de suelos ácidos, si se consigue penetrar las superficies encostradas, se actúa a una mayor profundidad en comparación a enmiendas calizas (carbonato cálcico). Para mejorar la estructura del suelo debemos contemplar tanto áreas a nivel físico como a nivel químico. Al final, lo que se pretende con la utilización de este tipo de productos es mejorar la estructura y la fertilidad del suelo, un efecto prolongado en la eliminación de sodio y otras sales, el favorecer la germinación de semillas y el enraizamiento, evitar la creación de costras superficiales, facilitar las labores agrícolas, mejorar la cantidad y calidad de las cosechas aportando nutrientes en forma directamente asimilable, mejorar la eficiencia de los abonados al aumentar la capacidad de intercambio catiónico de los suelos, desbloquear nutrientes y prevenir el lavado y volatilización de los mismos, también el regular el pH de los suelos agrícolas, tanto de suelos alcalinos como ácidos, favorecer la actividad de los microorganismos edáficos y el ahorro de agua de riego, ya que se mejora la eficiencia en la absorción de agua por parte de los cultivos. ¿Cuáles serían las soluciones a largo plazo? Como el suelo es el recurso básico de los agricultores, debe ser cuidado con el fin de mejorar, conservar y hacer un uso sostenible del mismo. El principal objetivo es conservar los recursos del suelo a fin de permitir su uso futuro: reducir las pérdidas de suelo, incrementar la fertilidad natural, mejorar la estructura del suelo y dejar el suelo en las mismas o mejores condiciones para generaciones futuras. La protección del suelo, así como la mejora continua de sus propiedades físicas, químicas y biológicas es algo que nunca debemos descuidar si queremos un desarrollo óptimo de los cultivos. CO

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LA RUTA DE PESCADOS Y MARISCOS MEXICANOS ¡QUÉ RRRICO! LLEGA A LA CIUDAD DE MÉXICO!

• El principal objetivo es promover entre la población el consumo de productos del mar y aguas dulces. • Contó con la afluencia de 4,500 asistentes a la Delegación Álvaro Obregón. En México existe un importante potencial en la producción de alimentos orgánicos con una superficie cercana a 169 mil hectáreas, de las cuales se lleva un avance en su certificación, por parte de empresas autorizadas, de 88.3 mil hectáreas, lo que beneficia a 2.3 millones de productores. Así lo informó el subsecretario de Alimentación y Competitividad de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), Ricardo Aguilar Castillo, al encabezar en representación del titular de la dependencia, José Calzada Rovirosa, la Séptima Sesión del Consejo Nacional de Producción Orgánica. El funcionario federal destacó que México se ubica como el cuarto productor mundial de alimentos orgánicos y los estados de Oaxaca, Chiapas y Michoacán concentran casi el 50 por ciento de la superficie destinada a esta actividad. Informó que como parte de las acciones para impulsar la producción y consumo de los productos orgánicos en el país, la SAGARPA gestionará ante la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM) para que México sea sede del Congreso Mundial de Productos Orgánicos 2020. Subrayó que con los nuevos mecanismos de certificación puestos en marcha por la SAGARPA, que incluyen el Sello Orgánico, se otorga valor agregado a la producción y se brinda certidumbre a productores y consumidores. Aseguró que el sector de orgánicos se encuentra en crecimiento, tanto en México como en el ámbito internacional, siendo dos de los principales mercados Estados Unidos y la Unión Europea. El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), comunicó que en 2015, las exportaciones que realizó México de este tipo de productos alcanzaron los 136 millones de dólares y hasta el mes de abril de 2016 se reportaron ventas estimadas por 49 millones de dólares. Además, en el caso del café orgánico, México se mantiene como el principal exportador y el primer cargamento enviado a Europa salió de una cooperativa de pequeños agricultores de Oaxaca en 1985. Los principales estados productores de café orgánico son Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Puebla, con un volumen de 350 mil sacos de 60 kilos de café verde. En su participación, el director en jefe de la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios (ASERCA), Alejandro Vázquez Salido, resaltó que a través de este organismo se impulsa la participación de productores y agroempresarios mexicanos en las principales expos internacionales relacionadas con el sector orgánico, a efecto de promover este tipo de alimentos en el mundo. CO Con el objetivo de difundir las diversas especies de pescados y mariscos mexicanos así como promover un mayor consumo de estos productos, el Consejo Mexicano de Promoción de los productos Pesqueros y Acuícolas A. C. (COMEPESCA) con apoyo de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), llevó a cabo la primera edición de la Ruta de Pescados y Mariscos Mexicanos ¡¡¡Qué RRRico!!!. Cabe destacar que este evento es una oportunidad para incidir directamente en la cultura alimenticia de la población a través de un cinemóvil en el que se exhibe un cortometraje sobre el sector productivo de México, además de prácticas videorecetas elaboradas por el reconocido Chef Aquiles Chávez. Asimismo, alrededor de este cinemóvil se organiza una feria de productores, comercializadores y distribuidores para que los visitantes puedan adquirir las especies de temporada, así como disfrutar de una degustación de productos del mar en la que participan prestigiados chefs. Esta campaña nacional ha reunido a miles de niños, jóvenes y amas de casa a lo largo de ocho estados: Querétaro, Estado de México, Michoacán, Jalisco, Baja California, Puebla, Veracruz y llega a su fin en la Ciudad de México, siendo Álvaro Obregón la sede de este evento, en el que se espera la asistencia de 4,500 visitantes del 6 al 8 de julio. Es importante resaltar que el sector pesquero y acuícola ha mantenido un importante crecimiento en los últimos años. Mientras que las técnicas de captura, manejo y comercialización se han modernizado para garantizar un producto sustentable, de alta calidad y a precios accesibles. De acuerdo con cifras recientes de CONAPESCA, en los últimos dos años el consumo per cápita en nuestro país se elevó de 9 a 11.29 kilogramos anuales y se espera que todavía pueda mejorar para alcanzar el consumo promedio a nivel mundial que es de 18 kilogramos. Los pescados y mariscos mexicanos son ricos en sabor, frescura, calidad, valor nutrimental y número de especies. Representan una de las mejores opciones alimenticias para garantizar una dieta balanceada y rica en proteínas, vitaminas y minerales a un costo accesible para cualquier bolsillo, ya que se pueden encontrar especies de temporada con un precio de $20.00 pesos por kilo. De esta forma, llegó a su fin la primera edición de La Ruta de Pescados y Mariscos Mexicanos ¡Qué RRRico!, como parte de los esfuerzos que se realizan durante todo el año para promover las más de 300 especies comerciales que se producen en México, las cuales además de contribuir a mejorar la calidad de vida, disminuyendo la obesidad infantil y las enfermedades crónico-degenerativas, también benefician el desarrollo económico y sustentable de múltiples regiones del país. Acerca de COMEPESCA Consejo Mexicano de Promoción de los Productos Pesqueros y Acuícolas AC, es una asociación civil creada en el 2003, integrada por empresarios de la cadena productiva y comercial del sector pesquero y acuícola, compuesta por: acuicultores, armadores, procesadores, distribuidores y comercializadores de productos pesqueros y acuícolas de todo el país, incluyendo diversos organismos educativos, científicos y profesionales. CO Para más información te invitamos visitar: http://comepesca.com.mx https://www.facebook.com LarutaQueRRRico @Larutaquerico Contacto de Prensa Daniel Vega/Rocío Of:36265926 / 24553585 dvega@mediaintelligence.com.mx ralvarado@mediaintelligence.com.mx

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Entrevista con Jorge Ruz, Director General de Koko Beach

“Nunca deja de sorprenderme cuánto tiempo gasta la gente buscando atajos mágicos para alcanzar el éxito empresarial cuando el único camino ideal está mirándolos de frente: los emprendedores reales que comienzan negocios verdaderos, que emplean a gente real y que hacen productos y servicios para sus clientes” “La historia de KoKo Beach, no tiene nada de fácil, involucra mucho trabajo, pero así es la vida. Las ideas y oportunidades no se crean de la nada. La única forma que conoce para comenzar es aprender, es ahí de donde vienen las ideas, los socios y finanzas estables ya vendrán” CO.- ¿Qué expectativas tiene de la Expo Orgánicos? JR.- Esperamos que nuestra marca Koko Beach se conozca para tener un mercado más amplio en México. Estamos en el proceso de la Certificación con la FDA, hemos iniciado este proceso con el apoyo de Pime Exporta Guerrero para posteriormente presentarnos en el sitio de productos orgánicos, por el momento estamos en el foro gastronómico. CO. ¿Cuando surge Koko Beach? JR.- Koko Beach fue creado en el 2006 en el Centro de Incubación de Empresas de Base Tecnológica del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el expresidente Felipe Calderón nos dio el Premio a la Innovación Alimenticia. Hemos ganado varios premios, sin embargo, tenemos que trabajar más. CO.- Aprovechando que está en el proceso de Certificación ¿se ha acercado a alguna dependencia del gobierno como Aserca o México Calidad Suprema? JR.- No, pero a partir de este evento tomaremos información. CO.- ¿Qué tiempo tiene con el proceso de Certificación? JR.- Empezamos este año, estamos en los trámites administrativos veremos si nos dan el apoyo que otorgan para la cerficación que es del 50% pero de no darse nos acercaremos a otras instancias como México Calidad Suprema, Aserca u otras opciones. CO.- Desea agregar algo para el medio de la cultura orgánica que es otra opción para ayudar a los emprendedores. JR.- Estamos abiertos a participar en cualquier evento que aporte economía y toda clase de ayuda de la situación agrícola en México para que salga adelante. CO.- Muchas gracias, CO

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Manejo agronómico de berries orgánicos en Chile (Primera parte)

Los berries son frutos del bosque adaptados a la producción agrícola, y responden muy bien al manejo orgánico, especialmente a los aportes de compost e incorporación de abonos verdes como fuente de materia orgánica al suelo (FIA, FiBL, y AAOCH, 2006). Los berries que presentan mayor superficie en Chile son el arándano y la frambuesa, los que se encuentran distribuidos entre las Regiones de Coquimbo y de Los Lagos, les sigue la frutilla con una distribución mayoritariamente localizada en zonas costeras desde la Región de Coquimbo a la de Los Lagos. En menor escala existen otros berries, como las moras híbridas, zarzaparrilla y la murtilla con desarrollo en la zona centro sur de Chile y el goldenberry principalmente en la zona centro norte. El manejo orgánico se inicia con la elección del terreno donde se establecerá el cultivo, siendo relevante la historia del manejo agronómico del sitio, fertilidad, plagas, enfermedades y malezas predominantes. Es fundamental realizar labores preventivas que ayuden a evitar problemas difíciles de solucionar, ya sea por su costo o bien por aspectos técnicos. Además, es de extrema importancia considerar que el agua de riego esté disponible en cantidad suficiente sin favorecer la diseminación de semillas de malezas (Pedreros et al., 2011). La preparación del suelo para la plantación debe considerar el establecimiento de un abono verde previo a la plantación (Figura 1), el que junto con disminuir el crecimiento de malezas permite incorporar materia orgánica de rápida mineralización para la primera etapa del cultivo. Cuando el cultivo antecesor es una pradera, es esencial la completa descomposición de todo el material vegetal que componía la pradera, y realizar un monitoreo en busca de larvas de insectos que pudieran transformarse en potenciales plagas. La preparación del suelo debe considerar, idealmente, un subsolado para romper estratas impermeables en el perfil del suelo, labor que debiera realizarse durante el otoño anterior a la plantación cuando el suelo se encuentra más seco, lo que permite la fracturación óptima de las estratas subsuperficiales. Cuando existe una pradera es importante invertir el suelo con arado de vertedera a 30-35 cm de profundidad, con el fin de enterrar todas las malezas y no permitir la germinación de los propágulos viables. Posteriormente se recomienda realizar un rastraje para destruir los terrones, luego de lo cual se debe tomar una muestra compuesta de suelo que refleje las condiciones donde las plantas se van a establecer, para determinar posibles deficiencias nutricionales y la presencia de larvas de insectos que puedan causar problemas a la plantación. De esta forma es posible realizar un manejo preventivo, corrigiendo las deficiencias con otros insumos, además del compost, e incorporar al camellón los productos permitidos para prevenir problemas sanitarios. Finalmente, después de marcar las hileras se procede a acamellonar. El establecimiento de los berries se realiza sobre camellones, ya que permite aumentar la profundidad explorable de las raíces y la aireación del suelo, lo que mejora el drenaje y evita un ambiente propicio para el desarrollo de enfermedades radicales. El ancho habitual de los camellones es de 40 a 50 cm y su altura de 25 a 30 cm bajo buenas condiciones. En suelos arcillosos y con problema de drenaje se recomienda hacer los camellones más altos, mezclando el suelo con residuos orgánicos, como aserrín o cascarilla de arroz, alcanzando alturas de hasta de 50 cm, evitando problemas de asfixia radical por una mayor aireación en la zona de las raíces, evitando anegamientos y el desarrollo de pudriciones radicales. Para un mejor resultado de la plantación es recomendable, al momento de construir el camellón, incorporar a lo largo y centralmente los insumos para el manejo de la fertilidad integral del suelo, es decir el compost junto con el resto de los insumos de acuerdo al requerimiento de la especie y a los resultados del análisis químico (Figura 2). Es fundamental la incorporación de abono orgánico compuesto o compost, ya que siendo materia orgánica estabilizada, fomenta la actividad biológica en el suelo, mejora las características físicas del mismo y permite disponer de mayor cantidad de nutrientes para el cultivo. Además, al momento de sacar las plantas de la bolsa, se recomienda sumergir la raíz en una solución de hongos entomopatógenos (HEP)1, los cuales controlan la proliferación de potenciales plagas en el suelo, especialmente los gusanos blancos que corresponden a las larvas de pololos, cabritos, burritos, gorgojos y capachitos (Cisterna y France, 2009), siempre que el muestreo previo indique que es necesario o si existen antecedentes de predios vecinos sobre determinadas plagas que eventualmente se pueden mover a la nueva plantación. Siempre es recomendable establecer las plantas orientadas norte-sur, para incrementar ventilación y aprovechar la luz solar, evitando el sombreamiento de las hileras cuando las plantas son adultas. La distancia de plantación más utilizada es de 3 m entre hileras, pero puede variar según la especie y el tipo de conducción, al igual que la distancia sobre la hilera (Cuadro 1). Cuadro 1. Distancia de plantación sobre la hilera para diferentes berries Especie Distancia sobre hilera (m) Frambuesa 0.33 - 0.6 Moras híbridas 1 - 2.7 Zarzaparrilla y grosella 0.3 - 1.3 Arándanos 1 - 1.5 Fuente: FIA, FBIL y AAOCH, 2006 Terminada la construcción de los camellones se debe instalar el sistema de riego (Figura 3). Se recomienda riego por goteo ya que permite una mayor eficiencia de uso del agua y mayor homogeneidad en todo el paño. Para su instalación se usan cintas o cañerías de polipropileno, según sea la preferencia del agricultor, de acuerdo a costo y duración. Es recomendable consultar a un experto para asegurar que el caudal permita regar todo sector en forma homogénea y con la frecuencia necesaria. El primer riego se debe hacer durante un periodo prolongado, para mojar el camellón antes de la plantación, lo que además permite probar el correcto funcionamiento del sistema instalado. En situaciones que no sea posible instalar un sistema de riego tecnificado, se deben hacer dos surcos, uno por cada lado del camellón, con el fin de permitir que el agua llegue a las raíces de las plantas en forma homogénea. Si se instala mulch plástico o malla antihierba para el control de malezas, se debe marcar el lugar donde se ubicará cada planta y luego perforar con un círculo de metal caliente, con el fin de evitar que dicha malla o plástico se rasgue posteriormente. El mulch vegetal se coloca después de la plantación cuando la planta ya está bien establecida. La plantación (Figura 4) se debe realizar teniendo extrema precaución de asegurar la homogeneidad del sustrato donde se van a establecer las plantas, de lo contrario se produce un cambio en el punto donde terminan los insumos y comienza el suelo, lo que provoca problemas con el riego. Lo mismo ocurre cuando no se sueltan las raíces que vienen en bolsa desde el vivero; al ubicar la planta en el hoyo de plantación se deben ordenar las raíces para que tengan la posibilidad de crecer en todas direcciones. También es recomendable para prevenir ataques de larvas del suelo, antes de plantar dar un baño a la raíz con una solución de hongos entomopatógenos mixta, esto quiere decir con una mezcla de diferentes cepas de hongos para el control de posibles larvas del suelo que pudiesen sobrevivir al manejo realizado en la preparación del suelo y que podrían dañar la planta que se está estableciendo. La fecha de la plantación es variable en los berries, depende de la latitud en que se realice. En la zona centro-sur se establecen tradicionalmente durante la primavera; sin embargo, para las plantaciones de arándanos más al norte el periodo es más extenso debido a las condiciones climáticas más favorables durante el invierno. El manejo de fertilidad de suelo se inicia antes del establecimiento del cultivo, como se mencionó, con el establecimiento de un abono verde que se siembra en otoño y se incorpora a inicios de primavera, permitiendo disponer de nutrientes para el cultivo recién establecido e incorporar materia orgánica para mejorar la calidad integral del suelo2 a través de la mineralización de la fitomasa incorporada. Dentro de las especies utilizadas como abonos verdes se recomienda incluir una leguminosa, ya que aportan mayor cantidad de este nutriente para el crecimiento vegetal por su relación simbiótica con bacterias fijadoras de nitrógeno del género Rhizobium. La mezcla más utilizada es avena con vicia (Figura 1), ya que el crecimiento de la avena aporta gran cantidad de fitomasa y su sistema radical extensivo mejora la agregación de las partículas del suelo, mientras que la vicia como leguminosa establece una relación simbiótica con Rhizobium, y además es una especie muy rústica que se adapta a gran variedad de ambientes y crece rápidamente, logrando una importante fitomasa. Sin embargo, existen otras alternativas para establecer abonos verdes también con buenos resultados, como por ejemplo arvejas, habas, lupino, centeno, trébol, alfalfa, etc. Dentro de los abonos verdes se debe destacar el raps (Brassica napus), que al ser incorporado libera glucosinolatos, compuestos naturales que sirven para fumigar el suelo (Aballay e Insunza, 2002). Como se señaló anteriormente y considerando el análisis químico del suelo, se deben incorporar en el camellón todos los insumos necesarios (Figura 2), los que deben ser de baja solubilidad con el fin de evitar cambios drásticos en las condiciones que favorecen el crecimiento y desarrollo de la micro y macrofauna del suelo, tales como pH y conductividad eléctrica. Los insumos mayormente utilizados con buenos resultados son roca fosfórica, cal, azufre, harina de sangre, guano rojo, entre otros. En ensayos de frambuesa variedad Heritage de 3 años en la localidad de Coihueco (Región del Biobío), se obtuvo 40% de aumento de rendimiento con el uso de guano rojo como suplemento a las 10 t/ha año de compost que tuvieron todos los tratamientos. En dicho ensayo sobre suelo franco, se aplicaron 850 kg/ha de guano rojo previo a la floración y luego de terminada la primera cosecha otros 430 kg/ha. Durante el desarrollo vegetativo, al inicio del cultivo en primavera y luego en verano, es recomendable realizar una o dos aplicaciones parciales de nitrógeno con guano rojo, harina de sangre u otros insumos similares. En el caso de las variedades remontantes de frambuesa y los cultivos de arándano, mora híbrida, goldenberry, zarzaparrilla, y murtilla, durante la floración se debe considerar la aplicación de suplementos foliares con calcio y boro para mejorar la cuaja y calidad de la fruta (Hirzel, 2009). El análisis foliar es una herramienta de diagnóstico nutricional muy apropiada para huertos que presenten problemas de calidad o rendimiento, coloraciones, y tamaños y formas anormales en la fruta (Hirzel, 2009). Esta práctica se recomienda durante el mes de enero para todos los berries, lo que permite chequear el equilibrio nutricional del cultivo y corregir deficiencias, ya que al finalizar la cosecha el cultivo comienza el almacenamiento de nutrientes para la próxima temporada, siendo fundamental el apoyo nutricional, especialmente en la segunda quincena de febrero, para asegurar la madurez de las maderas y yemas del año. Fertilizaciones tardías o exceso de fertilización provocan crecimiento más allá de la temporada de receso invernal, por lo que no es poco común observar daño de heladas en las ramillas. En otoño es recomendable establecer cultivos de cobertura entre las hileras de plantación, generalmente se usan plantas forrajeras, pero de preferencia, como se dijo anteriormente, mezclas de leguminosas con gramíneas. Las cubiertas entre hileras entregan muchos beneficios, entre los cuales se destacan el aporte de materia orgánica y nutrientes al cultivo, disminuyen las poblaciones de malezas de difícil control que compiten por agua y nutrientes con el cultivo principal, reducen las pérdidas de suelo causadas por la erosión, y contribuyen a mejorar la infiltración de agua; siempre y cuando éstas se mantengan activas, especialmente durante el otoño e invierno cuando el suelo recibe gran parte de las precipitaciones (Céspedes et al., 2005). En las Regiones del Maule y Biobío, se han probado con éxito las mezclas para secano Mediterráneo 600 para suelos arcillosos y Mediterráneo 700 para suelos francos. Además, es importante señalar que en estudios realizados por INIA, se demostró que existe una transferencia de nitrógeno desde las cubiertas vegetales de trébol blanco o trébol blanco con festuca a las plantas de frambuesa. La transferencia de N desde la leguminosa ocurre principalmente a través de la descomposición de sus residuos; así, del total de N contenido en las hojas de la planta de frambuesa al segundo año se logra entre 10 y 35% de aporte de la cubierta de trébol blanco al cultivo principal (Céspedes et al., 2005). CO Continuará….

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Optimizando el manejo agroecológico de plagas a través de la salud del suelo

Resumen Métodos culturales de manejo de suelos tales como la fertilización afectan la susceptibilidad de plantas al ataque de insectos plaga vía alteraciones de los niveles de nutrientes en los tejidos. Inves- tigaciones revelan que la habilidad de una planta a tolerar la incidencia de plagas o enfermedades está ligada a las condiciones óptimas del suelo, en particular las propiedades biológicas. Cultivos que crecen en suelos con un alto contenido de materia orgánica y con alta actividad biólogica ex- hiben por lo general menor incidencia de plagas. Estas reducciones parecen atribuirse a niveles menores de nitratos libres en el follaje. Por el contrario, prácticas agrícolas como el uso excesivo de fertilizantes que crean imbalances nutricionales tienden a reducir la defensa de las plantas. Hay varios estudios comparativos que reportan menor incidencia en cultivos orgánicos que aquellos en sistemas convencionales. Entender los mecanismos claves que explican porque la fertilización orgánica parece mejorar la salud de los cultivos, es una área activa de investigación que puede conl- levar a mejorar los diseños agroecológicos al permitir armonizar el manejo de suelos y el manejo de plagas. Palabras clave: Fertilidad y salud del suelo, nutricion de cultivos, insectos plaga, manejo de plagas Summary Optimizing agroecological pest management through soil health Cultural methods such as crop fertilization can affect susceptibility of plants to insect pests via altering plant tissue nutrient levels. Research shows that the ability of a crop plant to resist or toler- ate insect pests and diseases is tied to optimal physical, chemical and mainly biological properties of soils. Soils with high organic matter and active soil biological activity generally exhibit good soil fertility. Crops grown in such soils exhibit lower abundance of several insect herbivores, reductions that may be attributed to a lower nitrogen content in organically farmed crops. On the other hand, farming practices, such as excessive use of inorganic fertilizers, can cause nutrient imbalances and lower pest resistance. More studies comparing pest populations on plants treated with synthetic versus organic fertilizers are needed. Understanding the underlying effects of why organic fertiliza- tion appears to improve plant health may lead us to new and better integrated pest management and integrated soil fertility management designs. Keywords: Soil fertility, crop nutrition, pest attack, insect populations, pest management. Introducción Los agroecosistemas pueden ser optimizados a través del manejo de dos pilares: la manipulación del hábitat vía de la diversificación de cultivos y el mejoramiento de la fertilidad del suelo (Nichollls & Altieri 2005). Este artícu- lo enfatiza el segundo pilar, el mejoramiento de la calidad del suelo a través del incremento de la materia orgánica y la conservación de la biodiversidad del suelo.Tradicional- mente los componentes de la biodiversidad arriba y aba- jo del suelo se han considerado aislados uno del otro, sin embargo, hoy en día se reconoce que están intimamente relacionados (Wardle et al. 2004). En efecto, la vegetación parece funcionar como un integrador de los componen- tes del agroecosistema arriba y abajo del suelo, los cuales a pesar de estar espacialmente separados, están conecta- dos biológicamente por las plantas. Este reconocimiento de los vínculos entre la biología arriba y abajo del suelo constituye un paso clave sobre la cual se basa una estra- tegia innovativa de Manejo Ecológico de Plagas (MEP). El MEP considera que el manejo del hábitat arriba y abajo del suelo, son estrategias igualmente importantes, puesto que al fomentar interacciones ecológicas positi- vas entre suelo y plagas, se puede diseñar una manera robusta y sustentable para optimizar la función total del agroecosistema (Fig. 1). La integridad del agroecosistema depende de las sinergias entre la diversidad de plantas y el funcionamiento continuo de la comunidad micro- biana del suelo sustentada por un suelo rico en materia orgánica (Altieri & Nicholls 1999). A pesar de los vínculos potenciales entre la fertilidad del suelo y la protección de cultivos, la evolución de los conceptos de Manejo Inte- grado de Plagas (MIP) y Manejo Integrado de la Fertilidad de Suelos (MIFS) han procedido separadamente (Altieri & Nicholls 2003). Puesto que ya se conoce que muchas prácticas de manejo de suelo influyen en el manejo de plagas, no tiene sentido ecológico continuar con enfo- ques reduccionistas. impacto substancial en la dinámica de plagas (Altieri & Nicholls 2003). A pesar de que la presión de plagas es me- nor en los sistemas orgánicos como resultado del uso de rotaciones y la conservación de la fauna benéfica dado que no usan pesticidas (Lampkin 1990), nueva evidencia sugiere que las poblaciones de plagas se pueden reducir además al mejorar la biología y la fertilidad de los suelos. Suelos Saludables—Plantas Saludables Una forma como el manejo de la fertilidad del suelo puede reducir directamente la susceptibilidad de las plan- tas a las plagas es a través de su influencia sobre la salud de las plantas (Phelan et al. 1995). Muchos investigadores y también agricultores han observado que las prácticas de fertilidad que incrementan y mantienen altos conteni- dos de materia orgánica y que incrementan los niveles de diversidad de la macro y microfauna del suelo proveen un ambiente, que a través de varios procesos, mejora la salud de la planta (McGuiness 1993). Como se discutió anteriormente, la resistencia o tolerancia de las plantas a enfermedades e insectos plagas parece estar relacionada muy cercanamente a varias propiedades del suelo. Mucho de lo que conocemos hoy día acerca de la relación entre la nutrición de plantas y la incidencia de plagas proviene de estudios comparativas de los efectos de las prácticas de la agricultura orgánica y los métodos usados en la agricultura convencional sobre poblaciones de plagas específicas (Altieri & Nicholls 2003). Las prácti- cas para mejorar la fertilidad de suelos pueden impactar directamente la susceptibilidad fisiológica del cultivo a los insectos plaga ya sea al afectar la resistencia al ataque de las plantas individuales o al alterar la aceptabilidad de algunas plantas hacia ciertos herbívoros (Barker 1975, Scriber 1984). Algunos estudios han mostrado como el cambio de un manejo orgánico del suelo hacia el uso de fertilizantes químicos, ha incrementado el potencial de ciertos insectos plaga y enfermedades. Un hallazgo clave que ha contribuido a construir una base científica para un mejor entendimiento de las relaciones entre la salud de la planta y la fertilidad del suelo, ha sido el estudio realizado por científicos del USDA Beltsville Agricultural Research Center (Kumar et al. 2004). Estos científicos mos- traron una base molecular que explica el retardo de la se- nescencia de las hojas y el incremento de la tolerancia a enfermedades en plantas de tomate bajo una cobertura de mulch de una leguminosa (Vicia sp) como sistema de cultivo alternativo, cuando se comparaba con el mismo cultivo convencional bajo una cobertura de polietileno negro. Probablemente dada la liberación de metabolitos de carbono y Nitrógeno de Vicia y su descomposición lenta, las plantas bajo la cobertura mostraron una expre- sión diferente de genes selectos, los cuales promovieron unamejorutilizaciónymovilizacióndelCyelN,promo- viendo de esta forma una mayor defensa contra enfer- medades y mejorando la longevidad del cultivo. Estos resultados confirman que en la producción de tomate Biofertilizantes Cultivos de cobertura Abonos verdes Mulch Compost Rotaciones Interacciones positivas  Mejoramiento de la fertilidad del suelo Diversidad de Cultivos Prácticas culturales Control biológico Modificación del hábitat SINERGISMOS Mejoramiento de la regulación de plagas Figura 1. Sinergismos potenciales entre la fertilidad de suelos y el manejo ecológico de plagas. Nuevas investigaciones demuestran que la habilidad de un cultivo de resistir o tolerar el ataque de insectos pla- gas y enfermedades, está ligado a las propiedades físicas, químicas y particularmente biológicas del suelo. Suelos con alto contenido de materia orgánica y una alta activi- dad biológica generalmente exhiben buena fertilidad, así como cadenas tróficas complejas y organismos benéficos abundantes que previenen la infección. Por otro lado, las prácticas agrícolas que causan desbalances nutricionales bajan la resistencia de las plantas a plagas (Magdoff & Van Es 2000). Además, estudios recientes han demostra- do como las interacciones bióticas en el suelo pueden regular la estructura y el funcionamiento de las comuni- dadesdeplantassobreelsuelo(Wardleetal.2004).Así,es obvio que los componentes de un agroecosistema abajo del suelo pueden ser manejados a través de una serie de prácticas usadas en la agricultura orgánica ejerciendo un Figura 2. Vías complejas en las cuales la biodiversidad sobre el suelo interactúan en el agroecosistema: (1) residuos del cul- tivo incrementan el contenido de materia orgánica (SOM); (2) SOM provee el sustrato para la micro, meso y macro fauna del suelo; (3) predadores edáficos reducen las plagas del suelo; (4) SOM incrementa los antagonistas que suprimen patógenos del suelo; (5) mineralización lenta de C y N que activa genes los cuales promueven la tolerancia de cultivos a enfermeda- des; (6) mutualistas incrementan la fijación de N, toma de P, eficiencia del uso del agua, etc.; (7) ciertos invertebrados (Coll- embola y detritívoros) sirven de alimento alternativo a enemi- gos naturales en épocas de escasez de plagas. intensivo convencional, el uso de leguminosas como cul- tivo de cobertura ofrece mayores ventajas como alterna- tiva biológica a los fertilizantes comerciales, además de minimizar la erosión y la pérdida de nutrientes, mejorar la infiltración del agua, reducir la escorrentía y crear una mayor relación “natural” predador-presa. Interacciones entre la biodiversidad arriba y abajo del suelo Las plantas funcionan en un ambiente complejo mul- titrófico y nutritivo. Sin embargo, como es discutido en un artículo reciente (Van der Putten et al. 2001) la mayoría de los estudios multitróficos son casi exclusivamente locali- zados en las interacciones arriba del suelo, generalmente olvidando que los organismos abajo y arriba del suelo interactúan en redes complejas (Fig. 2). Varios estudios demuestran que la interdependencia de la dinámica de población de herbívoros arriba y abajo del suelo y de sus enemigos naturales asociados esta mediada a través de respuestas de defensa por diferentes compartimientos de las plantas (arriba y abajo del suelo). Debido a que las defensas químicas de las plantas pueden interactuar de diferentes formas contra los herbívoros y patógenos, un herbívoro de las raíces por ejemplo, puede inducir la pro- ducción de compuestos de defensa en las hojas. Pero se argumenta también en el artículo mencionado anterior- mente que las interacciones entre los compartimientos por debajo y por encima del suelo son aún más comple- jas, debido a los mecanismos mencionados (nutrición y defensa de las plantas) que están intimamente relaciona- das. En efecto, la producción de defensas de las plantas tanto directas como indirectas dependen de los nutrien- tes disponibles por las raíces. La evidencia de la existencia de estas interacciones aumenta cada vez más. Un estudio reciente demostró que la actividad de los organismos por debajo del suelo puede afectar el fe- notipo de la planta, induciendo la tolerancia de plantas a herbívoros y patógenos (Blouin et al. 2005). Este estu- dio demostró una disminución del 82 % de las plantas infectadas por nematodos cuando estaban presentes las lombrices de tierra. Aunque las lombrices de tierra no te- nían un efecto directo sobre la población de nematodos, con su presencia la biomasa de raíces no fue afectada por nematodos y la esperada inhibición de la fotosíntesis no ocurrió. Esta es la primera vez que se observa como la presencia de lombrices de tierra pueden reducir la in- gestación de nematodos en plantas. Aparentemente, la presencia de lombrices en la rizosfera induce cambios sistémicos en la expresión de ciertos genes de la planta, conllevando a un incremento en la actividad fotosintéti- ca y a una mayor concentración de clorofila en las hojas (Blouin et al. 2005). Las comunidades arriba del suelo son afectadas direc- ta e indirectamente por interacciones con los organismos de la red trófica del suelo (Wardle et al. 2004). Las activi- dades de alimentación de los detritívoros en la red trófi- ca estimulan el movimiento de nutrientes, la adquisición de nutrientes por las plantas, y el funcionamiento de las plantas, y es así como indirectamente influyen sobre los insectos que se alimentan de cultivos. Estudios en arroz irrigado en Asia mostraron que la adición de materia orgánica en lotes experimentales, incremento las pobla- ciones de detritívoros los cuales a su vez fomentaban la abundancia de predadores generalistas arriba del suelo (Settle et al. 1996). Los insectos del suelo como Collembo- la son conocidos como presa alternativa para predadores como carábidos cuando las plagas son escasas (Bilde et al. 2000). Por otro lado, la biología del suelo tiene un efecto di- recto en las plantas, cuando estas al alimentarse a través de las raíces, establecen relaciones mutualístas o anta- gonísticas con plantas hospederas (ej. micorrizas). Estas interacciones directas con plantas influyen no sólo en el comportamiento de las plantas hospederas, sino tam- bién en el de los herbívoros y sus predadores potenciales. Vestergard et al. (2004) encontraron que las interacciones entre áfidos y los organismos de la rizosfera estaban in- fluenciadas por el desarrollo de la planta y el estatus de los nutrientes en el suelo. Este es uno de los pocos estu- dios agrícolas que por primera vez reporta que la biota arriba y abajo del suelo es capaz de influenciarse mutua- mente con la planta como mediador. Fertilidad de suelos y resistencia de las plantas a los insectos plaga La resistencia de plantas a insectos varía con la edad o el estado de crecimiento de la planta (Slansky 1990), su- giriendo que la resistencia esta ligada directamente a la fisiología de la planta. Por lo tanto cualquier factor que afecte la fisiología de la planta (Ej. fertilización) puede po- tencialmente cambiar la resistencia a insectos plaga.Se ha demostrado que la fertilización afecta las tres categorías de resistencia propuestas por Painter (1951): preferencia, antibiosis y tolerancia. Además, respuestas morfológicas obvias de los cultivos a los fertilizantes, tales como cam- bios en las tasas de crecimiento, madurez acelerada o re- tardada, tamaño de algunas partes de la planta y dureza o debilidad de la cutícula, pueden también influir indirec- tamente en el éxito de los insectos plagas para utilizar las plantas hospederas. Por ejemplo, Adkisson (1958) repor- tó aproximadamente tres veces mas larvas del curculió- nido (Anthonomus grandis) en algodón que recibió dosis altas de fertilizantes comparados con sistemas sin fertili- zación. Klostermeyer (1950) observó que la fertilización nitrogenada incremento el grosor de la mazorca en maíz dulce, lo cual redujo las infestaciones del gusano del maíz (Heliothis zea). Hagen & Anderson (1967) observaron que la deficiencia de Zn redujo la pubescencia en las hojas del maíz, lo cual permitió un incremento de la alimentación del crisomélido (Diabrotica virgifera). Los efectos de las prácticas de fertilización sobre la re- sistencia de plantas al ataque de insectos pueden estar mediados por cambios en los contenidos nutricionales de los cultivos. Aplicando cantidades equivalentes de ni- trógeno (100 y 200 mg/maceta), Baker (1975) encontró que la concentración de nitratos-N en las hojas de espi- naca fue mayor cuando las plantas recibían nitrato de amonio que las plantas tratadas con cinco diferentes ti- pos de fertilizantes orgánicos. En un estudio comparativo de fincas orgánicas y convencionales en el medio oeste de los Estados Unidos, Lockeretz et al. (1981) encontraron que el maíz orgánico tenía niveles más bajos de todos los aminoácidos (excepto metionina) que el maíz de fincas convencionales. Eggert & Kahrmann (1984) también de- mostraron que frijoles de fincas convencionales presen- taban más proteínas que los de fincas orgánicas. Consis- tentemente se encontró que los frijoles convencionales exhibían altos niveles de N en el tejido del pecíolo. Los niveles de potasio y fósforo, sin embargo, eran más altos en los pecíolos de los frijoles orgánicos que en los con- vencionales. En un estudio comparativo de largo plazo de los efectos de la fertilización orgánica y sintética en el contenido nutricional de cuatro hortalizas (espinaca, papa zanahoria y savoy), Schuphan (1974) encontró que comparado con cultivos convencionales las hortalizas orgánicas consistentemente contenían niveles bajos de nitratos y altos niveles de potasio, fósforo y hierro. La investigación demuestra que la fertilidad del sue- lo puede influir en la habilidad de un cultivo para con- trarrestar el ataque de plagas usando diferentes vías. Aunque algunos estudios parecen indicar ausencia de respuesta por insectos picadores o masticadores a la apli- cación de fertilizantes (Jansson & Smilowitz 1985), otros estudios (Meyer 2000) sugieren que la disponibilidad de nutrientes en el suelo no sólo afecta la cantidad de daño que las plantas reciben de los herbívoros, sino que también la habilidad de las plantas para recuperarse de la defoliación. El estudio de Meyer reportó los efectos de la fertilidad de suelo sobre el grado de defoliación así como también la compensación de las plantas de Brassica nigra como respuesta al daño causado por las larvas de Pieris rapae (Meyer 2000). En este estudio, el porcentaje de de- foliación fue dos veces mayor en plantas en suelos con baja fertilidad que con alta, además las plantas bajo altos niveles de fertilidad perdieron un área superior de hojas. Tanto a niveles altos como bajos de fertilidad, el número total de semillas y el promedio de producción de semi- llas en plantas dañadas fue equivalente a aquellas que no presentaron daño. Efectos indirectos del nitrógeno del suelo en el daño causado por artrópodos Las prácticas de fertilización pueden tener efectos in- directos en la resistencia de plantas a los insectos plaga, al cambiar la composición de nutrientes en el cultivo. El nitrógeno total (N) ha sido considerado un factor nu- tricional crítico que media la abundancia y el compor- tamiento de los insectos (Mattson 1980, Scriber 1984, Slansky & Rodríguez 1987). La mayoría de los estudios reportan incrementos dramáticos en el número de áfidos y ácaros en respuesta al incremento de las tasas de ferti- lización nitrogenada. De acuerdo con van Emden (1966) el incremento en las tasas de fecundidad y desarrollo del áfido verde del durazno Myzus persicae, estaba altamente correlacionado con el incremento en los niveles de nitró- geno soluble en los tejidos de la hoja.Varios otros autores también han indicado el incremento de las poblaciones de áfidos y ácaros con la fertilización nitrogenada (Luna 1988). Los insectos herbívoros asociados a cultivos del género Brassica exhiben un incremento en sus poblacio- nes como respuesta a los incrementos en los niveles de nitrógeno en el suelo (Letourneau 1988). En dos años de estudio, Brodbeck et al. (2001) encontraron que las pobla- ciones de thrips Frankliniella occidentalis fueron significa- tivamente altas en tomates que recibieron altas tasas de fertilización nitrogenada. Otras poblaciones de insectos que exhiben los mismos patrones de incremento con la fertilización nitrogenada incluyen: Spodoptera frugiperda en maíz, Helicoverpa (=Heliothis) zea en algodón, Ostrinia nubilalis en maíz, Pseudococcus comstocki en manzano, Psylla pyricola en pera (Luna 1988). Como las plantas son un recurso alimenticio para los insectos herbívoros, un incremento en el contenido de nutrientes de la planta puede incrementar su aceptabi- lidad como recurso alimenticio para las poblaciones de plagas. Variaciones en la respuesta de los herbívoros a nutrimentos puede estar explicado por diferencias en el comportamiento de alimentación de los herbívoros (Pimentel & Warneke 1980). Por ejemplo, con el incre- mento de las concentraciones de nitrógeno en plantas de Larrea tridentale, se encontró un incremento de los insectos chupadores, sin embargo el número de insectos masticadores decreció. Es posible que con altos niveles de fertilización nitrogenada, la cantidad de nutrientes en la planta se incrementa, así como también la cantidad de compuestos secundarios que pueden selectivamente afectar a los diferentes herbívoros (Mattson 1980). Revisando 50 años de investigación que relaciona la nutrición de cultivos con el ataque de insectos, Scriber (1984) encontró 135 estudios que mostraban un in- cremento en el daño y/o el crecimiento poblacional de insectos masticadores de hoja o ácaros en sistemas de cultivos fertilizados con nitrógeno, y menos de 50 estu- dios en los cuales el daño de herbívoros se redujo. Estos estudios sugieren una hipótesis con implicaciones para el patrón de uso de fertilizantes en agricultura: altas do- sis de nitrógeno puede resultar en altos niveles de daño por herbívoros en los cultivos. Como corolario, podría esperarse que cultivos bajo fertilización orgánica serian menos propensos a los insectos plagas y enfermedades dada las menores concentraciones de nitrógeno en el tejido de estas plantas. Sin embargo, Letourneau et al (1996) pregunta si esta hipótesis “nitrógeno-daño” basa- da en la revisión de Scriber, puede ser extrapolada como para dar una advertencia general acerca de la fertilización asociada al ataque de insectos plaga en los agroecosiste- mas. Letourneau reviso 100 estudios y encontró que dos tercios (67 de 100) de los estudios mostraron un incre- mento en el desarrollo, supervivencia, tasa reproductiva, densidades de población o niveles de daño de las plagas en plantas como respuesta al incremento del fertilizante nitrogenado. El tercio restante de los estudios de artró- podos mostró una disminución en el daño con la fertili- zación nitrogenada o no mostró un cambio significativo. La autora también notó que los diseños experimentales pudieron afectar el tipo de respuestas observadas. Encuestas a agricultores indígenas en Patzun, Guate- mala, revelaron que ellos no reconocieron los insectos herbívoros como un problema en sus milpas de maíz in- tercalado con fríjol, habas (Vicia fava) y/o calabaza (Cucur- bitamaxima,C.pepo)(Moralesetal.2001).Losagricultores atribuyeron esta ausencia de plagas a las medidas pre- ventivas incorporadas dentro de las prácticas agrícolas, incluyendo las técnicas de manejo orgánico del suelo. Los agricultores de Patzun tradicionalmente mezclan las cenizas, los desechos de la cocina, los residuos de co- secha, las malezas, y el estiércol para producir compost. Sin embargo, desde 1960 en adelante, los fertilizantes sintéticos fueron introducidos en la región y fueron rápi- damente adoptados en el área. Hoy día, la mayoría de los agricultores han reemplazado los fertilizantes orgánicos con urea (CO(NH2))2, a pesar de que algunos reconocen las consecuencias negativas del cambio y han expresado un incremento de las plagas en sus milpas desde la intro- ducción de los fertilizantes sintéticos. En este estudio en Guatemala, Morales et al. (2001) también encontraron que los campos tratados con ferti- lizantes orgánicos (aplicados por dos años) presentaban menos áfidos (Rhopalosiphum maidis) que el maíz tratado con fertilizantes sintéticos. Esta diferencia fue atribuida a una alta concentración de nitrógeno foliar en los campos de maíz con fertilización sintética, aunque la población de Spodoptera frugiperda mostró una correlación negati- va débil con el incremento en los niveles de nitrógeno. Dinámica de los insectos herbívoros en sistemas ferti- lizados orgánicamente La menor abundancia de varios insectos herbívoros en sistemas manejados con bajos insumos ha sido particu- larmente atribuida al bajo contenido de nitrógeno de las plantas bajo manejo orgánico (Lampkin 1990). Además, los métodos agrícolas que utilizan fertilización orgánica del suelo promueven la conservación de especies de ar- trópodos de todos los grupos funcionales, e incrementan la abundancia de enemigos naturales comparado con las prácticas convencionales (Moreby et al. 1994; Basedow 1995, Drinkwater et al. 1995, Pfiffner & Niggli 1996, Berry et al. 2002, Hole et al. 2005, Letoourneau et al. 2001, Mader et al. 2002). Esto sugiere que la reducción de las poblacio- nes de plagas en sistemas orgánicos es una consecuencia tanto de los cambios nutricionales inducidos en el cultivo por la fertilización orgánica, como también el incremento de los controles naturales de plagas. Cualquiera que sea la causa, existen muchísimos ejemplos en los cuales bajas poblaciones de insectos herbívoros han sido documen- tados en sistemas de bajos insumos, con una variedad de mecanismos posibles propuestos. En Japón, la densidad del cicadélido Sogatella furcife- ra en campos de arroz fue significativamente menor, y la tasa reproductiva de las hembras adultas y la tasa de su- pervivencia de los estados inmaduros fue generalmente menor en sistemas orgánicos que en sistemas convencio- nales. Consecuentemente la densidad de ninfas y adultos del cicadélido de las generaciones siguientes era menor en los campos de arroz orgánico (Kajimura 1995). En In- glaterra, sistemas de trigo convencional presentaron altas infestacionesdeláfidoMetopolophiumdirhodumcompa- rado con trigo orgánico. Los sistemas de trigo fertilizados convencionalmente también presentaron altos niveles de aminoácidos libres en las hojas durante junio, lo cual fue atribuido a la aplicación de nitrógeno temprano en la estación (Abril). Sin embargo, la diferencia en las infesta- ciones de áfidos entre los dos tipos de sistemas fue atri- buido a la respuesta de los áfidos a las proporciones re- lativas de ciertas sustancias no proteicas versus proteicas presentes en las hojas en el momento de la colonización de áfidos (Kowalski & Visser 1979). Los autores concluye- ron que la fertilización química tornó al trigo más palatable que su contraparte cultivado orgánicamente, por lo que se presentaban altos niveles de ingestación. En experimentos bajo invernadero comparando maíz cultivado en suelos orgánicos versus maíz cultivado en suelo fertilizado químicamente, se observó que las hem- bras del barrenador del tallo del maíz Ostrinia nubilalis cuando se les liberaba en el invernadero para depositar sus huevos, ellas colocaban significativamente más hue- vos en las plantas fertilizadas químicamente que en aque- llas en suelo orgánico (Phelan et al. 1995). Pero esta varia- ción significativa en la postura de huevos entre los trata- mientos fertilizados química y orgánicamente se manifes- tó solamente cuando el maíz crecía en potes con suelos colectados de fincas manejadas convencionalmente. En contraste, la postura de huevos fue uniformemente baja en plantas que crecían en potes con suelos colectados de fincas manejadas orgánicamente. Los resultados obte- nidos en las fincas mostraron que a varianza en la postura de huevos fue aproximadamente 18 veces mayor entre las plantas bajo suelo manejado convencionalmente que entre las plantas bajo un régimen orgánico. Los autores sugieren que esta diferencia es evidencia de una carac- terística biológica amortiguante que se manifiesta más comúnmente en suelos manejados orgánicamente. Altieri et al. (1998) condujeron una serie de experimen- tos comparativos durante varias estaciones de crecimien- to entre 1989-1996 en los cuales el cultivo de brócoli fue sujeto a varios regímenes de fertilización (convencional versus orgánica). El objetivo fue observar los efectos de diferentes fuentes de nitrógeno en la abundancia de las plagas claves: Brevicoryne brassicae y Phyllotreta crucife- rae. Los sistemas de monocultivo fertilizados convencio- nalmente desarrollaron mayores infestaciones de Phyllo- treta cruciferae y del áfido de las coles que los sistemas de brócoli fertilizados orgánicamente. La reducción en las infestaciones de áfidos y de Phyllotreta cruciferae en Plantas orgánicas individuales tratadas con N químico Plantas fertilizadas orgánicamente Figura 3. Respuesta de la población de áfidos al tratamiento de plantas individuales de brócoli con fertilizante nitrogenado en un campo manejado orgánicamente en Albany, California (Altieri, datos inéditos). los sistemas fertilizados orgánicamente fue atribuido a los bajos niveles de nitrógeno libre en el follaje de estas plantas. Aplicaciones de nitrógeno químico a plantas in- dividuales de brócoli seleccionadas al azar en un campo orgánico incrementaron las poblaciones de áfidos en es- tas plantas pero no en las plantas vecinas que habían sido fertilizadas orgánicamente (Fig. 3). El hecho de que estos insectos sean capaces de discriminar unas pocas plantas fertilizadas químicamente en un campo orgánico apoyan la idea de que la preferencia de los insectos plaga puede ser modificada por las alteraciones en el tipo y cantidad de fertilizante usado. Como contraste, un estudio comparando la respuesta de las plagas de Brassica a la fertilización orgánica versus la fertilización sintética, se encontró altas poblaciones de Phyllotreta sp en sistemas de Brassica oleracea fertilizados con compost temprano en la estación comparados con sistemas con fertilización mineral o sin fertilización (Culli- nery & Pimentel 1986). Sin embargo, tarde en la estación, en los mismos lotes, los niveles poblacionales de Phy- llotreta sp., áfidos y lepidópteros fue menor en los lotes orgánicos. Esto sugiere que el efecto del tipo de fertiliza- ción varia con el estado de crecimiento de la planta y que el fertilizante orgánico no necesariamente disminuye las poblaciones de plagas a través de toda la estación. Por ejemplo, en una evaluación de productores de tomate en California, a pesar de las diferencias pronunciadas en la calidad de la planta determinada por contenidos diferen- ciales de nitrógeno en las hojas y el tallo, Letourneau et al. (1996) no encontraron relación entre altos niveles de concentración de nitrógeno en los tejidos del tomate y altos niveles de daño en el momento de la cosecha. Conclusiones El manejo de la fertilidad del suelo puede influenciar la calidad de las plantas, la cual a su vez, puede afectar la abundancia de insectos plaga y los niveles subsecuentes de daño por herbívoros. La aplicación de enmiendas mi- nerales en cultivos puede influir la oviposición, tasas de crecimiento, supervivencia y reproducción de insectos que usan estas plantas como hospederas. Aunque se re- quiere de más investigación, las evidencias preliminares sugieren que las prácticas de fertilización pueden afectar la resistencia relativa de los cultivos agrícolas a los insec- tos plaga. El incremento de los niveles de nitrógeno solu- ble en el tejido de plantas puede reducir la resistencia a las plagas, aunque esto puede que no sea un fenómeno universal (Phelan et al. 1995). Los fertilizantes químicos pueden influenciar dramá- ticamente el balance de elementos nutricionales en las plantas, y es probable que su uso excesivo incremente los desbalances nutricionales, lo cual a su vez reduce la resistencia a insectos plaga. En contraste, las practicas de fertilización orgánica promueven el incremento de la materia orgánica del suelo y la actividad microbiana y una liberación gradual de nutrientes a la planta, teóricamente permitiendo a las plantas derivar una nutrición mas balanceada. Así, mientras que la cantidad de nitró- geno inmediatamente disponible para el cultivo pueda ser menor bajo fertilización orgánica, el estado total de la nutrición del cultivo puede que sea mejor. Las practicas de fertilización orgánica pueden también proporcionar microelementos ocasionalmente faltantes en fincas con- vencionales que dependen principalmente de fuentes artificiales de N, P y K. Además de concentraciones de la nutrientes, una fertilización optima que provee un balan- ce de elementos, puede estimular la resistencia al ataque de insectos (Luna 1988). Las fuentes orgánicas de nitró- geno pueden permitir una mayor tolerancia al daño ve- getativo porque la liberación del nitrógeno es más lenta, a través de varios años. Phelan et al. (1995) enfatizan la necesidad de conside- rar otros mecanismos cuando se examina los vínculos en- tre manejo de la fertilidad y la susceptibilidad de los cul- tivos a los insectos plaga. Sus estudios demuestran que la preferencia de oviposición de los insectos defoliadores puede estar mediada por las diferencias en el manejo de la fertilidad del suelo. Por lo tanto, los bajos niveles de pla- ga reportados extensamente en los sistemas orgánicos pueden en parte deberse a la resistencia de las plantas a las plagas mediada por diferencias bioquímicas o de nu- trientes minerales en los cultivos bajo tales prácticas de manejo. En efecto, estos resultados proveen una eviden- cia interesante para apoyar la idea de que el manejo pro- longado de la materia orgánica del suelo puede inducir una mayor resistencia de las plantas a los insectos plaga. Esta visión es corroborada por investigaciones recientes sobre la relación entre los componentes del ecosistema arriba y abajo del suelo que sugieren que la actividad biológica del suelo es probablemente más importante que lo que hasta ahora se ha reconocido en determinar la respuesta de plantas individuales al stress, como la pre- sión de plagas (Blouin et al. 2005), y que esta respuesta al stress esta mediada por una serie de interacciones descri- tas en la Fig. 2. Estos hallazgos están mejorando nuestro entendimiento del rol de la biodiversidad en la agricultu- ra, y las relaciones ecológicas entre componentes bioló- gicos arriba y abajo del suelo.Tal entendimiento constitu- ye un paso clave hacia la construcción de una estrategia innovativa de manejo ecológico de plagas que combine la diversificación de cultivos y el mejoramiento orgánico del suelo. Referencias Adkisson PL. 1958. The influence of fertilizer applications on population of Heliothis zea and certain insect predators. Journal of Economic Entomology 51: 757-759. Altieri MA, Nicholls CI. 1999. Biodiversity, ecosystem func- tion and insect pest management in agricultural systems. In Biodiversity in Agroecosystems. (Col- lins WW, Qualset CO, eds.) CRC Press, Boca Raton, pp. 69-84. Altieri MA, Nicholls CI. 2003. Soil fertility management and insect pests: harmonizing soil and plant health in agroecosystems. Soil and Tillage Research 72: 203. Altieri MA, Schmidt LL, Montalba R. 1998. 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Productos lácteos orgánicos en México

La agricultura, la ganadería y la industria de alimentos han tenido un desarrollo importante en los últimos años, sobre todo en la búsqueda de mercados y nuevos productos. Múltiples innovaciones alimentarias han sido diseñadas y obtenidas con la aplicación del conocimiento científico y tecnológico para ofertar al consumidor productos inocuos, sanos y aptos para su consumo. Existen organismos nacionales e internacionales como el Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y el Codex Alimentarius que tienen como función principal proteger la salud de los consumidores, mediante la formulación de Normas para una gran variedad de alimentos respecto a la composición nutritiva, a la ausencia de microorganismos patógenos y sustancias tóxicas como residuos de plaguicidas, aditivos y medicamentos como antibióticos, entre otros1, 2, 3, 4. Las políticas sobre inocuidad alimentaria en México prestan atención fundamental a riesgos y puntos críticos de control de los sistemas de producción bajo buenas prácticas. Sin embargo, no se considera que el ambiente pueda tener un efecto contaminante sobre el producto primario o procesado, al menos en contaminantes químicos como plaguicidas, micotoxinas y derivados de los hidrocarburos de petróleo. Actualmente el consumidor de productos alimentarios con atributos especiales, elige los productos que comprará después de analizar la información proporcionada en la etiqueta, interesado por la naturaleza del producto, los ingredientes usados para su elaboración, la composición nutrimental, la energía suministrada por porción, el origen y lugar de procedencia del producto e incluso en ocasiones se interesa en los sistemas de producción y transformación involucrados5. Puede decirse entonces, que hay interés tanto del consumidor final como de las instancias gubernamentales, en la exigencia de contar con alimentos de calidad. De tal manera que ha surgido un grupo de alimentos nuevos, que hoy en día se ofrecen en el mercado nacional e internacional, denominados como alimentos orgánicos. El interés por producir este tipo de alimentos ha crecido en todo el mundo, en respuesta a la preocupación por las prácticas de la agricultura intensiva y con ello los posibles efectos para la salud de los consumidores6. En México, los estados de Guanajuato, Chiapas, Veracruz, Sinaloa, Oaxaca y Yucatán se distinguen por la producción orgánica de leche, café, carne de res, frutas, hortalizas y especias. En este contexto, Chiapas se considera el principal productor y exportador de café orgánico en el mundo, además de tener cultivos orgánicos importantes de cacao, plátano y miel de abeja. También es el principal productor de otros alimentos orgánicos como leche, y junto con Oaxaca, concentra 49.3% (186, 695 ha) de la superficie nacional bajo manejo orgánico 7. Leche orgánica Hoy por hoy es difícil catalogar a la leche orgánica debido a que no existe un concepto contundente de agricultura o producción orgánica. Sin embargo, se puede ofrecer un acercamiento de acuerdo a la definición que le da la Federación Internacional de Movimientos de la Agricultura Orgánica (IFOAM, por sus siglas en inglés): “la agricultura orgánica es un sistema de producción que mantiene y mejora la salud de los suelos, los ecosistemas y las personas. Se basa fundamentalmente en los procesos ecológicos, la biodiversidad y los ciclos adaptados a las condiciones locales, sin usar insumos que tengan efectos adversos. La agricultura orgánica combina tradición, innovación y ciencia para favorecer el medio ambiente que compartimos y promover relaciones justas y una buena calidad de vida para todos los que participan en ella” 7, 8, 9, 10. En otras palabras un sistema de producción de leche orgánica es un complejo ganadero que aspira a producir leche con elevada composición nutrimental, aplicando métodos de producción que rechazan el empleo de productos agroquímicos manufacturados (fertilizantes sintéticos, plaguicidas, reguladores del crecimiento, etc.), y que funciona mediante rotación de cultivos y reciclado de residuos orgánicos. Asimismo, no permite el uso de alimentos y medicamentos de síntesis química y de las tecnologías de organismos genéticamente modificados, se debe procurar el bienestar animal y otras variables vinculadas al cuidado de los ecosistemas5, 8, 11. La agricultura o producción orgánica también es conocida como producción biológica, ecológica, biodinámica y amigable con el ambiente7. Para garantizar el cumplimiento de las características de producción orgánica se requiere de una certificación expedida por organismos nacionales o internacionales, como CERTIMEX (México), OCIA (USA), Bioagricert (Italia), CERES (Alemania), IMO Control (Suiza), entre otros. La certificación tiene como objetivo verificar, evaluar, comprobar y atestiguar que el proceso de producción y transformación se realizan conforme a normas establecidas para productos orgánicos. La certificación orgánica se basa en el cumplimiento de normas generales establecidas por IFOAM y en las particulares establecidas principalmente por países importadores de productos orgánicos. Es obligatoria si un producto se va a comercializar como orgánico12. En congruencia con lo anterior la sociedad civil Certificadora Mexicana de Productos y Procesos Ecológicos (CERTIMEX) garantiza a productores, procesadores, comercializadores y consumidores la realización de actividades de inspección y certificación de productos y procesos ecológicos (orgánicos), de comercio justo y en general de productos y procesos sustentables de acuerdo a normas, reglamentos y leyes nacionales e internacionales con competencia, independencia e imparcialidad13. Lo cual, sin duda, ha contribuido en posicionar a México, desde el 2002, como uno de los diez primeros países con mayor número de autorizaciones para exportar productos orgánicos a la Unión Europea y uno de los principales exportadores para Inglaterra14. El precio de los productos orgánicos es otra característica que motiva su producción, siendo mayor respecto a los convencionales. En países europeos como Suecia, Dinamarca, Finlandia, Austria, Suiza, Alemania e Italia, el sobreprecio que pagaba el consumidor por un litro de leche orgánica en el 2009 era de 10 a 31%, en España era mayor, ya que un litro de leche convencional UHT (UHT por sus siglas en inglés) en envase brick costaba entre 0.5 y 0.75 euros, mientras que un litro de leche ecológica 1.06 euros5. En México, en el 2008 el litro de leche orgánica ultra-pasteurizada comercializada en supermercados osciló entre 16.0 y 18.5 pesos mexicanos, mientras que el litro de leche convencional fue en promedio de 14 pesos, lo que implicó un sobreprecio del 14 al 32%5. Para finales del 2010, el litro de leche orgánica alcanzó un precio de $21.00 (m.n.). Asimismo, en el 2009 se tuvo conocimiento de la presencia de cinco marcas comerciales de leche orgánica: “Aires del campo”, “Biorganic”, “Del Rancho”, “Agroinpes” y “Prado Verde”; producidas las dos primeras en el estado de Guanajuato y las restantes en Querétaro, Veracruz y Chiapas, respectivamente5.  Aun cuando se reconoce a nivel mundial que la producción y comercialización de productos orgánicos va en aumento, en México la estadística oficial no registra de manera adecuada su evolución. Sin embargo, es reconocido el trabajo que investigadores mexicanos han venido realizando desde 1995 sobre el seguimiento e información de la agricultura orgánica en México7. Calidad de la leche orgánica Diversos estudios se han realizado para poder encontrar diferencias entre la leche convencional y la leche orgánica, para ello se han tomado algunas variables indicadoras como los contenidos de componentes nutrimentales (porcentajes de grasa, proteína e hidratos de carbono), presencia de sustancias funcionales (ácidos grasos), de contaminantes y residuos tóxicos15. En cuanto a estos últimos, se han estudiado los niveles de plaguicidas organoclorados, bifenilos policlorados y aflatoxinas y los resultados han sido muy variados, en algunos casos niveles similares y en otros mayores en la leche convencional y viceversa. Por ejemplo, en un estudio realizado en México con muestras de leche obtenidas de un sistema de producción con tendencia a lo orgánico, se encontraron niveles de bifenilos policlorados menores al límite máximo establecido por la Unión Europea16 lo cual pone en evidencia que los productos orgánicos no necesariamente están libres de contaminantes y residuos químicos . Entonces, el concepto de leche orgánica no significa que ésta sea 100% inocua, pues puede estar expuesta a diversas sustancias químicas si no se cuenta con un sistema riguroso de control de calidad y de seguridad en las cadenas de producción orgánica17. Producción de leche orgánica en México Se sabe que el aumento de la producción de alimentos orgánicos en México, inicia en la última década del milenio anterior con un crecimiento vertiginoso, sobre todo en productos agrícolas tropicales como café y mango. Siendo característica particular la geografía de su producción, que está estrechamente ligada, por un lado a la geografía de la pobreza, y por otro, a la biodiversidad; este crecimiento se concentra en Chiapas y Oaxaca (Cuadro 1)7. Cuadro 1. Distribución de la superficie (ha) y proporción (%) dedicada a la producción orgánica en México Estado Superficie (ha) Proporción (%) Chiapas 119,240 32 Guerrero 18,307 5 Michoacán 48,717 13 Oaxaca 64,495 17 Tabasco 17,305 5 Querétaro 30,008 8 Veracruz 14,841 4 Otros 59,732 16 Suma 372,645 100 Fuente: Elaborado con datos de Gómez y col, 20107 La ganadería orgánica se encuentra todavía en una etapa incipiente en México, se han registrado  alrededor de 10,730 ha y 47 unidades de producción. Veracruz y Tabasco son los principales estados productores, con 34.8 y 21.7% de las unidades y 41.6 y 36.9% de la superficie certificada, respectivamente. Para la producción lechera se reportan 1,253 ha7, 11. Aun cuando se ha estimado la superficie de la producción ganadera orgánica en México (Cuadro 2), no se tienen cifras actuales sobre la cantidad de leche orgánica que se produce en el país. Brunett y col.7 mencionan que en el 2000 se produjeron alrededor de 2,600 ton de leche y queso orgánicos; comparando el dato con la producción de leche convencional del mismo año (9,500 millones de litros)17, no representa ni el 0. 2% de la producción nacional . Cuadro 2. Superficie (ha) de producción ganadera orgánica por especie en México (2007-2008) Estado Superficie (ha) Proporción (%) Bovinos de carne 5,796 95.83 Bovinos de carne y leche 128 2.12 Bovinos de leche n.d. n.d Ovinos 60 0.99 Otros 64 1.06 Suma 6,048 100 Tomado de: Ruiz y col., 20118; n.d.: No detectado La información anterior refleja que la producción de leche orgánica aún no es de grandes alcances, sin embargo datos concretos sobre regiones del país revelan el potencial de algunas de ellas en este tipo de producto. Un ejemplo particular es lo que ocurre en el estado de Chiapas. Ruiz y col.8 han informado que en este estado, la ganadería orgánica va teniendo cada vez más importancia y un número creciente de productores muestran interés en practicarla. Actualmente el municipio de Tecpatán, ubicado en la zona centro del estado, es el principal productor de leche orgánica en México, generando entre 4 y 5,000 litros diarios de leche. Lo anterior representa un estímulo para continuar esta actividad, la cual ya se está impulsando en otras regiones del estado. Por ejemplo, en Acalá en el estado de Chiapas y en Oaxaca, existen unidades de producción lechera orgánica certificada que dedican su producción a la elaboración de quesos, para su venta en un tianguis orgánico de Oaxaca8. A pesar de que la contribución anual de este sistema de producción, al total de la misma, de leche producida en el estado es aún muy baja (<1%), el interés de cambio de la producción de leche convencional a la orgánica está en constante crecimiento8. A manera de conclusión, la producción de leche orgánica en México y en el mundo va en constante crecimiento, sin embargo dista mucho de tener grandes repercusiones. En México la leche orgánica y sus derivados son un tanto novedosos; los datos fehacientes y concretos del sistema productor leche orgánica y su comercialización serán contundentes con la suma de estudios serios y aplicados en este tema a lo largo y ancho del territorio nacional. Dr. Salvador Vega y León Dr. Rey Gutiérrez Tolentino M.C(c) en C. Marcela G. Ortiz Romero M.C(c) Marcela Vázquez Francisca Departamento de Producción Agrícola y Animal Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco M.C. Jorge L. Ruiz Rojas MVZ Alberto Yamazaki Maza Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia Universidad Autónoma de Chiapas

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