Cultura Orgánica
07 de diciembre del 2016
México
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Insumos orgánicos: cómo identificar restricciones de uso
El Programa Orgánico Nacional (NOP) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) in...
Primera agua de coco del mundo con certificación orgánica
Después de tres años de investigación y desarrollo, en el verano de 2015 se lanzó al mercado Gen...
El éxito de la agricultura orgánica en Cuba
Hay muchos estudios que dan testimonio de la eficacia de la agricultura ecológica: por ejemplo, hay...
Cuba entre agricultura orgánica y transgénicos
Si en un sector de la economía se están dinamizando las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, es...
20 años de transgénicos en Argentina: un modelo que sólo alimenta ambiciones
20 años de transgénicos en Argentina: un modelo que sólo alimenta ambiciones
Tiempo atrás, Argentina era conocida mundialmente como el “Granero del Mundo” debido a que sus inmensamente amplias y fértiles tierras podían producir alimentos para la población de muchos países. Actualmente el país sudamericano continúa a la vanguardia en la producción de “alimentos”, pero con un añadido que inquieta a varios sectores: ocupa el tercer lugar en los países con mayor porcentaje de áreas cultivadas con transgénicos, superando lo...
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Cuba entre agricultura orgánica y transgénicos
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Si en un sector de la economía se están dinamizando las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, es en el de la Agricultura. Cientos de empresarios, funcionarios y expertos han viajado de un vecino al otro y parecería desatarse una “fiebre del oro”, aunque los interesados de ambos lados del Estrecho de la Florida no traen palas, ni excavadoras consigo. De una parte, los empresarios y agricultores estadounidenses buscan comprar alimentos orgánicos producido...
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El éxito de la agricultura orgánica en Cuba
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Hay muchos estudios que dan testimonio de la eficacia de la agricultura ecológica: por ejemplo, hay informes/estudios del Instituto Rodale, Oakland Institute, del Colectivo de Mujeres de Tamil Nadu, de la Universidad de Newcastle, Iniciativa de Economía Verde de la ONU y de la Universidad Estatal de Washington entre otros. También tenemos que mirar más allá de los estudios y centrarnos en los casos de éxito de la agricultura orgánica en países como Malawi...
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Primera agua de coco del mundo con certificación orgánica
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Después de tres años de investigación y desarrollo, en el verano de 2015 se lanzó al mercado Genuine Coconut, agua de coco con certificación orgánica en su envase natural, que no es más que el mismo coco, con un sistema de apertura fácil patentado por la compañía muy original y una pajita incluida para disfrutar del dulce y puro néctar. Presentado por primera vez en la feria Fruit Logistica de Berlín, ha pasado ha ser el primer producto español en ganar...
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Insumos orgánicos: cómo identificar restricciones de uso
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El Programa Orgánico Nacional (NOP) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) incluye estándares específicos en relación a los materiales que pueden ser usados en la producción orgánica. Estos estándares están descritos en la Lista Nacional de Sustancias Permitidas y Prohibidas, e incluye secciones referentes a la producción agrícola, ganadera y procesamiento. Ana Negrete cuenta con un bachillerato en Agroempresas de la Universidad Sa...

Recientes

Insumos orgánicos: cómo identificar restricciones de uso

El Programa Orgánico Nacional (NOP) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) incluye estándares específicos en relación a los materiales que pueden ser usados en la producción orgánica. Estos estándares están descritos en la Lista Nacional de Sustancias Permitidas y Prohibidas, e incluye secciones referentes a la producción agrícola, ganadera y procesamiento. Ana Negrete cuenta con un bachillerato en Agroempresas de la Universidad San Francisco de Quito, Ecuador y obtuvo su Maestría en Agronomía de la Universidad de Puerto Rico. Ana completó su entrenamiento IOIA como Inspectora de Fincas Orgánicas en el 2010 y su experiencia profesional incluye trabajo como inspectora y coordinadora de certificación para la agencia de certificación Quality Certification Services (QCS). Durante los últimos tres años Ana ha sido parte del equipo de OMRI como Coordinadora de Revisión de Insumos y más recientemente como Supervisora Técnica del Programa de Revisión. Los materiales dispuestos en cada una de estas secciones usualmente incluyen restricciones de uso y, a pesar de que los estándares explican dichas restricciones, esta información no siempre es evidente al momento de evaluar un insumo comercial ya que dichos insumos suelen incluir múltiples ingredientes y complejos procesos de manufactura. OMRI comunica estas restricciones de uso al catalogar productos dentro de diferentes Clases y Categorías que describen los requisitos dispuestos en los estándares orgánicos. El primer nivel de clasificación está relacionado a las tres secciones de la Lista Nacional: cultivos, ganadería y procesamiento. Cada una de estas secciones incluye diferentes Clases que sirven para agrupar productos similares. Por ejemplo, una de las clases dentro de la sección de cultivos es “Fertilizantes y Enmiendas de Suelo”, por lo tanto todos los fertilizantes serían evaluados dentro de dicha clase. Por último, dentro de cada Clase existe una serie de Categorías que hacen referencia a diferentes materiales o función principal del insumo. Por ejemplo, dentro de la clase “Fertilizantes y Enmiendas de Suelo” se pueden encontrar categorías como: productos microbianos, composta, sustrato para macetas, micronutrientes etc. De existir alguna restricción de uso para un material específico la categoría se encargaría de describir la restricción. (Ver gráfica de “Sistema de Clasificación (OMRI). Cabe recalcar que a pesar de que un producto pueda usarse de diversas formas, OMRI únicamente evalúa que el producto cumpla con los requisitos de la Clase y Categoría en la que esté listado. Por ejemplo, el sulfato de calcio es un mineral de origen natural pero también puede sintetizarse durante la producción de ácido fosfórico o mediante la neutralización de ácido sulfúrico con cal. Según los estándares orgánicos, el sulfato de calcio puede usarse como Fertilizante y Enmienda de Suelo únicamente si es de origen mineral (no-sintético), mientras que fuentes naturales y sintéticas son permitidas como aditivo para alimento de ganado. Esto significa que un producto registrado por OMRI para uso en ganadería no necesariamente está permitido para uso en cultivos. Verificar la Clase y Categoría bajo la cual OMRI ha evaluado un insumo es esencial para asegurarse de que el insumo sea usado en conformidad con los estándares. Información presentada en la pagina web OMRI para cada producto Los fabricantes de insumos tienen la libertad de escoger la Clase y Categoría en la que desean que su insumo sea evaluado. Aquellos productores orgánicos y agencias de certificación que estén interesados en usar la lista de productos OMRI pueden encontrar información actualizada en OMRI.org. La lista de productos OMRI (formato pdf) es actualizada cada dos semanas y puede ser descargada libre de costo, mientras que usando el buscador en la página web de OMRI se encontrará información actualizada diariamente. Tanto la lista de productos OMRI como información obtenida a través del buscador incluye la Clase y Categoría bajo la cual el producto ha sido listado con OMRI. Antes de usar cualquier insumo OMRI recomienda que los productores orgánicos verifiquen la vigencia del registro en la página web, que el producto esté siendo usado en acorde a lo estipulado en la Clase y Categoría, y que el productor lo consulte con su agencia de certificación. CO

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Primera agua de coco del mundo con certificación orgánica

Después de tres años de investigación y desarrollo, en el verano de 2015 se lanzó al mercado Genuine Coconut, agua de coco con certificación orgánica en su envase natural, que no es más que el mismo coco, con un sistema de apertura fácil patentado por la compañía muy original y una pajita incluida para disfrutar del dulce y puro néctar. Presentado por primera vez en la feria Fruit Logistica de Berlín, ha pasado ha ser el primer producto español en ganar el prestigioso premio Innovation Award. “Pensamos en apostar por un producto lo más natural y fresco posible y vimos que había un hueco en el segmento del agua de coco a nivel mundial”, explica a FreshPlaza Carlos Amorós, director general de la empresa de Zaragoza Genuine Coconut. “Finalmente dimos con la fórmula para diferenciarnos del resto del mercado donde se comercializaba el agua de coco en botellas de plástico  y envases Tetra Brik”, añade. De acuerdo con Carlos Amorós, aunque inicialmente pueda parecer algo sencillo, se trata de un producto muy perecedero y muy complejo de mantener con sus propiedades originales y con el que tuvieron que trabajar duro desde los campos en Tailandia pasando por la logística y la manipulación del producto. “Tuvimos que empezar desde cero a desarrollar la maquinaria para automatizar en la medida de lo posible el proceso, que aunque ya de por sí es costoso, si fuese algo 100% artesanal su precio sería directamente inviable. Por esta razón, es un producto de nicho que destinamos al mercado Premium. Desde que lo lanzamos al mercado en verano, trabajamos con la cadena de supermercados El Corte Inglés en España y lo exportamos a Reino Unido, donde se ha disparado la demanda de forma increíble, así como también en Alemania, Suiza, Austria, Luxemburgo, Emiratos Árabes...”, afirma. “Su aceptación ha sido muy superior a la expectativa y nos vemos obligados a ampliar nuestras instalaciones a corto plazo”, indica. “Y es que se convierte en algo exclusivo al ser la primera agua de coco certificada orgánica sin ningún añadido ni proceso químico de conservación y con un sistema de abrefácil. Es la primera bebida del mundo que se bebe directamente de la fruta sin que su contenido haya sufrido ningún proceso de manipulación”. El envase, que se acompaña con una pajita, es el propio coco. Se le graba por tecnología láser la marca GENUINE COCONUT en su corteza, a la que se le une una anilla biodegradable, hecha de fibra de coco reciclada de la propia corteza y una resina natural, que mantiene el agua del interior 100% aséptica hasta el momento de su apertura. Genuine Coconut sólo trabaja con la variedad NAM HOM de Tailandia, considerada la mejor variedad de coco del mundo, con un sabor dulce y un olor floral que le aporta unas cualidades organolépticas y sabor especiales. “Nos hemos posicionado en un mercado muy virgen. Y ¿quién no quiere seguir creciendo? Pero nosotros iremos paso por paso para que este producto continúe manteniendo su excepcional calidad, lo que lo hace tan exclusivo”, indica Carlos Amorós. CO Para más información: Carmen Sánchez, (Directora de comunicación GENUINE COCONUT, +34: 618193743, Carmen@genuinecoconut.com, www.genuinecoconut.com

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20 años de transgénicos en Argentina: un modelo que sólo alimenta ambiciones

Tiempo atrás, Argentina era conocida mundialmente como el “Granero del Mundo” debido a que sus inmensamente amplias y fértiles tierras podían producir alimentos para la población de muchos países. Actualmente el país sudamericano continúa a la vanguardia en la producción de “alimentos”, pero con un añadido que inquieta a varios sectores: ocupa el tercer lugar en los países con mayor porcentaje de áreas cultivadas con transgénicos, superando los 24 millones de hectáreas (en 2014). Argentina, pionera en este campo, desde el año 1996 cultiva semillas transgénicas y cada vez se amplía más la frontera agrícola, principalmente para el cultivo de soya genéticamente modificada resistente a los herbicidas como el glifosato, conocido comúnmente por su marca comercial “Roundup”, un producto de la compañía Monsanto. Es de conocimiento público que una semilla transgénica, como la soya, que también produce Monsanto y que se siembra en grandes cantidades en Argentina, es un desarrollo biológico que forma parte de un paquete inseparable del herbicida al que está asociada, por eso es que a más cantidad de soya, mayor cantidad de herbicida. Habiendo pasado ya 20 años desde que comenzara su producción, cada vez son más los efectos nocivos de estos productos que van saliendo a la luz. ¿Qué son los transgénicos? ¿Por qué existen? ¿Quién los produce? Para entender un poco más el contexto en el que estamos involucrados, nunca está de más repasar algunos puntos que nos llevan a pensar que los ciudadanos comunes no tenemos nada para ganar bajo este esquema productivo sino, por el contrario, queda mucho por perder si no tomamos conciencia. ¿Qué es un producto transgénico? Se dice transgénico a todo ser vivo modificado genéticamente de forma artificial, insertándole genes de otras especies, a fin de otorgarle alguna  característica que no posee en el mundo natural. Por ejemplo, puede tomarse un gen de una bacteria e insertarla en el maíz, a fin de producir un “maíz insecticida”, que permite darle resistencia a los herbicidas. Esta técnica permite a los biotecnólogos saltarse la selección natural al intercambiar genes entre especies e incluso reinos que naturalmente no podrían cruzarse. ¿Por qué se producen alimentos transgénicos? Según sus defensores, esta tecnología tiene como fin aumentar el rendimiento de cultivos, ayudar a resolver el problema del hambre y mejorar la rentabilidad. Sin embargo, hay estudios que demuestran que los transgénicos no rinden más que los cultivos naturales y a su vez tampoco se utilizan principalmente como alimentos sino que se exportan a otros países para engordar ganado o elaborar biocombustibles. Además, introducen contaminantes al medio ambiente y nuevos riesgos  para el hombre, los cuales se siguen sumando. El interés y razón de ser de cualquier compañía es obtener ganancias, considerando el lugar donde ésta se desempeña, la sociedad y el medio ambiente. Sin embargo, estas corporaciones obtienen ingresos por las patentes sobre los transgénicos y a la vez ejercen un control sobre el sistema agroalimentario mundial para controlar el insumo fundamental: las semillas. ¿Quién produce los alimentos transgénicos? 5 compañías trasnacionales de la agrobiotecnología controlan el mercado mundial: Dupont, Syngenta, Bayer, Dow y, en particular, Monsanto, quien produce el 91% de las semillas transgénicas sembradas en el mundo. Con el desarrollo de estos organismos, y al controlar el mercado de semillas, está produciéndose algo nunca antes visto en la historia de la humanidad: se alteran, controlan y comercializan los granos básicos que alimentan a la humanidad: maíz, soya, canola, algodón, sorgo, arroz y trigo. En este momento en Argentina se cultiva maíz, soya y algodón transgénico y en octubre de 2015 se aprobó el cultivo y la venta de los dos primeros transgénicos elaborados íntegramenteen el país: la soya resistente a la sequía y una papa resistente al virus PVY, una enfermedad que afecta a los tubérculos, convirtiéndose en la primera papa transgénica en el país para consumo humano directo. Transgénicos y cáncer: el experimento de las 200 ratas En Septiembre de 2012, científicos de la Universidad de Caen (Francia), bajo la coordinación del Profesor Gilles-Eric Seralini, publicaron el estudio Food and Chemical Toxicology, que arrojó resultados alarmantes sobre la relación entre los transgénicos y el cáncer. Los científicos alimentaron durante dos años a doscientas ratas de tres maneras distintas: únicamente con maíz transgénico NK603, con maíz transgénico NK603 tratado con Roundup (el herbicida más utilizado del mundo) y con maíz no modificado genéticamente tratado con Roundup. El resultado: en los dos primeros casos, la tasa de mortalidad fue mayor, además de que dichas ratas padecieron de afectaciones como necrosis, congestiones hepáticas y diversas clases de tumores palpables. Los efectos en las ratas se hicieron notar después de un año en los animales, equivalente a 40 años en el ser humano. Pese a que estos cultivos vienen realizándose desde 1996, este fue el primer estudio en el mundo que intentó de forma concreta verificar el daño potencial que la ingesta de productos transgénicos podría ocasionar a las personas. La investigación fue rebatida de inmediato por la multinacional Monsanto, al indicar que el estudio no cumplió con los estándares mínimos aceptables para ese tipo de investigación científica, que sus hallazgos no están respaldados por los datos presentados y que las conclusiones no son relevantes a los fines de la evaluación de seguridad. A partir de allí se hicieron numerosos estudios en el mundo donde se evidenciaron resultados similares, incluso en Argentina se efectuaron investigaciones –en las zonas más afectadas por el modelo agropecuario en base a transgénicos– arrojando más luz sobre el tema a nivel local. En dichas localidades, más del 30% de la población declaró haber tenido familiares enfermos de cáncer en los últimos 10 años. El tribunal cordobés dictó un fallo –en el año 2012– que puede considerarse histórico. La corte prohibió el uso de agroquímicos en un perímetro de 1,000 metros de las áreas residenciales de la provincia de Córdoba. El caso fue presentado por un grupo de madres del barrio Ituzaingó, quienes advirtieron un creciente aumento en el número de casos de cáncer y malformaciones congénitas en su comunidad. Asimismo el tribunal condenó a 3 años de prisión en suspenso a 2 de los acusados por afectar la salud del barrio Ituzaingó al usar indebidamente endosulfán y glifosato. Agroecología: Retornando a lo natural El feedlot o “engorde a corral” surgió ante la necesidad de intensificar la producción. El mismo consiste en encerrar los animales en corrales donde reciben el alimento en comederos, con el fin de aprovechar las tierras para cultivos más “rentables”, como la soya. Antes de que el ganado fuera desplazado a estos feedlot, como se encuentran generalmente ahora, los animales vivían en los campos y pastaban de allí, lo que era lo más natural y saludable para el suelo. Las vacas –mediante sus heces– abonaban la tierra y le brindaban mayor fertilidad, redundando en mejores rendimientos. A su vez, la agrupación y rotación de cultivos eran técnicas no invasivas que utilizaban los agricultores para potenciarlos y no existían los fuertes químicos que tanto dañan y contaminan el medio ambiente y la salud de las personas. Estas técnicas tradicionales se presentan actualmente como un modelo productivo natural, denominado agroecología, en el cual –mediante procesos biológicos– se puede contrarrestar el abuso de agrotóxicos. Estas técnicas tradicionales se presentan actualmente como un modelo productivo natural, denominado agroecología, en el cual –mediante procesos biotecnológicos– se puede contrarrestar el abuso de agrotóxicos. Paulatinamente, los especialistas están recomendando la agroecología para recuperar la salud de sus suelos, aunque aún falta mucho por recorrer en este campo, quizás porque hay demasiados intereses involucrados y a veces no resulta tan fácil ganarse un lugar en el mercado. A pesar de que los defensores de los transgénicos argumentan que estos fueron pensados para producir más, paradójicamente hoy el mundo sufre por falta de comida como nunca antes en la historia. A pesar de que los defensores de los transgénicos argumentan que estos fueron pensados para producir más, paradójicamente hoy el mundo sufre por falta de comida como nunca antes en la historia. El hombre no tiene que inventar algo novedoso y con mucha tecnología para mejorar los rindes y revertir el deterioro del medio ambiente, sino que por el contrario, sólo tiene que volver a las antiguas tradiciones y cultivar sin agroquímicos ni transgénicos, a la “antigua escuela”, de manera natural. CO

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Jesús Ortíz Haro de Impulso Orgánico Mexicano

¿Qué importancia tiene para los productores y comercializadoras mexicanas la 10Exporgánicos México 2011? Debemos recordar que en Exporgánicos México, productores orgánicos mexicanos certificados de toda la republica mexicana, exhiben productos frescos y procesados y se pretende a través de la misma, darlos a conocer tanto al público en general como a las cadenas de distribución nacionales e internacionales. ¿Qué resultados se esperan de la 10Exporgánicos México 2011? Se espera la participación de un número importante de productores orgánicos mexicanos certificados, así como la participación de compradores nacionales, europeos, estadunidenses y japoneses, a quienes se ha invitado y han confirmado su asistencia. ¿Considera los productos orgánicos un nicho de mercado interno importante? El mercado nacional de productos orgánicos certificados desde hace varios años atrás ha venido creciendo más de un 10 % anual, porcentaje importante y que esperamos continúe por los siguientes años. ¿Se han registrado nuevas empresas mexicanas certificadas de productos agroalimentarios y acuícolas en el padrón de la industria de productos orgánicos? Si, efectivamente ha crecido el número de empresas que han obtenido la certificación. Información por parte de empresas certificadoras, indican que en el último año se incrementó más de un 15%. ¿Se han efectuado campañas para incrementar el consumo nacional de productos orgánicos? Desde el año 2009 se lanzó una campaña de promoción para el consumo de productos orgánicos mexicanos certificados, bajo el lema “Si es Orgánico es Sano”, y que ha sido posible realizar por el apoyo recibido por parte de ASERCA por medio de la Coordinación General de Promoción Comercial y Fomento a las Exportaciones, y muy especialmente por parte del Lic. Gabriel Padilla Maya, quien se ha preocupado por apoyar la comercialización de los productos orgánicos mexicanos certificados en el mercado nacional e internacional, especialmente en Europa y Estados Unidos. ¿Con objeto de que los productos orgánicos lleguen al consumidor a precios competitivos; ¿Tienen nuevos canales de distribución? Los canales de distribución de los productos orgánicos siguen siendo por orden de importancia en cuanto a su mercado, tiendas de autoservicio, tiendas especializadas, tianguis de productos orgánicos y cooperativas. ¿Qué incentivos reciben los productores por parte del Gobierno Federal para obtener la certificación orgánica? En una campaña por parte del gobierno en la que apoya a las certificación orgánica, durante los tres primeros años de la misma aportando el 80, 60 y 40% del costo de la certificación. ¿Qué estrategias considera que deben llevarse a cabo para que los productores puedan mejorar sus ingresos y continuar en el sector orgánico? El volumen es la clave para que cualquier productor orgánico genere las utilidades necesarias para poder crecer, pero este solo las alcanzará si logra hacer más eficiente su producción y reducir sus gastos de comercialización, básicamente por los mayores volumenes de venta, por lo que se cae en un círculo que hay que romper y en el cual debemos participar tanto productor como canales de distribución con el objeto de reducir el precio de venta al último consumidor ¿Tienen los productos agroalimentarios y pesqueros mexicanos la calidad establecida para exportación? Todo producto orgánico que esté certificado por cualquiera de las agencias certificadoras registradas y autorizadas por SENASICA, cubren con las características y calidades necesarias para su exportación a la mayoría de los mercados internacionales. ¿Cuáles son los productos con mejor perspectiva para comercializar en el país y en el extranjero? México por su situación geográfica, tiene la gran ventaja sobre la mayoría de los países de tener una gran variedad de climas y características que le permiten producir una amplia variedad de productos, que van desde las frutas tropicales, hortalizas, semillas, frutas de climas templados y fríos, así como productos originales de nuestro país como el cacao, café, miel, vainilla etc., que tienen alta demanda en los mercados internacionales. Por lo que podríamos señalar que todos ellos tienen posibilidades de exportación, ya que su calidad los ubica por encima de otros continentes que nos compiten. C.O.

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Abonos orgánicos y su preparación

Abonos orgánicos y su preparación Michael Andres, Working at Termales Santa Monica Choachi Un abono orgánico es un fertilizante que proviene de animales, humanos, restos vegetales de alimentos u otra fuente orgánica y natural. En cambio los abonos inorgánicos están fabricados por medios artesanales, como los abonos nitrogenados (hechos a partir de combustibles fósiles y aire) o los obtenidos de minería, como los fosfatos o el potasio, calcio, zinc. Actualmente los fertilizantes inorgánicos suelen ser más baratos y con dosis más precisas y más concentrados. Sin embargo, salvo en cultivo hidropónico, siempre es necesario añadir los abonos orgánicos para reponer la materia orgánica del suelo. Propiedades de los abonos orgánicos Los abonos orgánicos tienen unas propiedades, que ejercen unos determinados efectos sobre el suelo, que hacen aumentar la fertilidad de éste. Básicamente, actúan en el suelo sobre tres tipos de propiedades: Propiedades físicas El abono orgánico por su color oscuro, absorbe más las radiaciones solares, con lo que el suelo adquiere más temperatura y se pueden absorber con mayor facilidad los nutrientes. El abono orgánico mejora la estructura y textura del suelo, haciendo más ligeros a los suelos arcillosos y más compactos a los arenosos. • Mejoran la permeabilidad del suelo, ya que influyen en el drenaje y aireación de éste. • Disminuyen la erosión del suelo, tanto de agua como de viento. • Aumentan la retención de agua en el suelo, por lo que se absorbe más el agua cuando llueve o se riega, y retienen durante mucho tiempo, el agua en el suelo durante el verano. Propiedades químicas Los abonos orgánicos aumentan el poder tampón del suelo, y en consecuencia reducen las oscilaciones de pH de éste. Aumentan también la capacidad de intercambio catiónico del suelo, con lo que aumentamos la fertilidad. Propiedades biológicas Los abonos orgánicos favorecen la aireación y oxigenación del suelo, por lo que hay mayor actividad radicular y mayor actividad de los microorganismos aerobios. Los abonos orgánicos constituyen una fuente de energía para los microorganismos, por lo que se multiplican rápidamente. Enmiendas húmicas Las enmiendas húmicas favorecen el enraizamiento, ya que desarrollan y mantienen un sistema radicular joven y vigoroso, durante todo el ciclo de cultivo. El desarrollo radicular, de la planta con aporte de enmiendas húmicas es enorme, y esto hace que el desarrollo de la misma sea mucho más rápido, debido a que absorbe mayor cantidad de elementos nutritivos, y esto se traduce en mayor producción. Este abono orgánico al desarrollar más las raíces, equilibra también mejor la nutrición de las plantas, mejora el comportamiento de éstas frente a condiciones salinas y ayuda a la eliminación de diversas toxicidades. Las raíces son el pilar básico de una planta, ya que no podemos olvidar que le sirven de sujeción al suelo. Las raíces de las plantas hortícolas son fasciculadas, no distinguiéndose un pivote principal. Están constituidas por una serie de troncos principales que profundizan oblicuamente en el suelo y de los cuales nacen las raíces secundarias. Los fertilizantes inorgánicos tienen otros problemas: Es más fácil provocar eutrofización en los acuíferos. Degradan la vida del suelo y matan microorganismos que ponen nutrientes a disposición de las plantas. Necesitan más energía para su fabricación y transporte. Generan dependencia del agricultor hacia el suministrador del fertilizante. Los fertilizantes orgánicos tiene las siguientes ventajas: Permiten aprovechar residuos orgánicos Recuperan la materia orgánica del suelo y permiten la fijación de carbono en el suelo, así como la mejoran la capacidad de absorber agua. Suelen necesitar menos energía. No la necesitan para su fabricación y suelen utilizarse cerca de su lugar de origen. Sin embargo, algunos orgánicos pueden necesitar un transporte energéticamente costoso, como guano de murciélago de Tailandia o el de aves marinas de islas sudamericanas. Pero también tienen algunas desventajas: Pueden ser fuentes de patógenos si no están adecuadamente tratados. También pueden provocar eutrofización. Por ejemplo, granjas con gran concentración de animales o por la aguas residuales humanas. Pero es más difícil que con fertilizantes inorgánicos. • Pueden ser más caros, aunque puede salir gratis si es un residuo propio de la granja o es un problema para otra explotación. Es fácil que una explotación agrícola necesite fertilizante y otra de animales tenga problemas para desprenderse de los desechos que produce. Actualmente el consumo de fertilizante orgánicos está aumentando debido a la demanda de alimentos orgánicos y la concienciación en el cuidado del medio ambiente. Hay bastante variedad de fertilizantes orgánicos, algunos apropiados incluso para hidroponia. También de efecto lento (como el estiércol) o rápido (como la orina o las cenizas) o combinar los dos efectos: Excrementos de animales. Guanos de aves y murciélagos: Palomina, murcielaguina, gallinaza. Purines y estiércoles. Orines. Son difíciles de separar en origen, pero sin embargo pueden ser utilizados directamente en campo sin más procesamiento y si no han sido contaminados posteriormente carecen de patógenos. Compost: De la descomposición de materia vegetal o basura orgánica. Humus de lombriz: Materia orgánica descompuesta por lombrices. Cenizas: Si proceden de madera, huesos de frutas u otro origen completamente orgánico, contienen mucho potasio y carecen de metales pesados y otros contaminantes. Sin embargo, tienen un pH muy alto y es mejor aplicarlos en pequeñas dosis o tratarlos previamente. Abono verde: Cultivo vegetal, generalmente de leguminosas que se cortan y dejan descomponer en el propio campo a fertilizar. Hay otras formas de mejorar la fertilidad del suelo, aunque no se puedan denominar fertilización: El cultivo combinado con leguminosas que aportan nitrógeno por una simbiosis con bacterias rizobios, o la azolla(planta acuática que fija nitrógeno) y el arroz La inoculación con micorrizas u otros microbios (Rhizobium, Azotobacter, Azospirillium, etc.) que colaboran con la planta ayudando a conseguir nutrientes del suelo. Normalmente no es necesaria la inoculación porque aparecen espontáneamente. Dejar materia vegetal muerta, que sirve de acolchado que protege el suelo del sol y ayuda a mantener la humedad. Al final se descompone. El biol Es una fuente de fitoreguladores que se obtiene como producto del proceso de descomposición anaeróbica de los desechos orgánicos en mangas de plástico (biodigestores), actúa como bioestimulante orgánico en pequeños cantidades y es capaz de promover el crecimiento y desarrollo de las plantas. La Producción de Abono Foliar (Biol) es una técnica utilizada con el objetivo de incrementar la cantidad y calidad de las cosechas. Es fácil y barato de preparar, ya que se usa insumos de la zona y se obtiene en un tiempo corto (1-4 meses). El biol es la mezcla líquida del estiércol y agua, adicionando insumos como alfalfa picada, roca fosfórica, leche, pescado entre otros, que se descarga en un digestor, donde se produce el abono foliar orgánico). Además, en la producción de biol se puede añadir a la mezcla plantas biocidas o repelentes, para combatir insectos plagas. Algunas plantas biosidas conocidas son: Ajenjo (Artemisa sp.) Eucalipto (Eucaliptos globulus) Cicuta (Erodium cicutarum) Paico (Chenopodium ambrosoides) Ortiga (Urtica sp.) Muña (Menthostachis espicata ) Rocoto (Capsicum pubescens ) Tarwi (Lupinos mutabilis) El abono compuesto Se elabora con la mezcla de restos orgánicos (entre los que se pueden enumerar residuos de cocina, yuyos, pajas, estiércoles, ceniza), y tierra. El abono orgánico se puede obtener en forma casera, y es un abono “rico”, con el cual las plantas se alimentan. Hay varios métodos para preparar el abono compuesto. El ideal consiste en apilar distintos materiales en capas, intercalando restos de vegetales verdes, restos de cocina, restos de paja, restos de estiércol, tierra y así sucesivamente. Hay que regar la pila para asegurar que cuente con una buena cantidad de humedad y protegerla con algún material (plástico o chapa), para evitar que las lluvias perjudiquen la fermentación del preparado. Un dato para tener en cuenta: si no aparecen lombrices en la abonera, conviene agregar algunas. Existe una lombriz pequeña, de color rojo vivo, que se encuentra en las bostas maduras, que es útil para acelerar el proceso de transformación. Qué sirve: Cáscaras de frutas Restos de verduras Cáscaras de huevos, Yerba, té, café Huesos molidos Hojas. Fin de primera parte. CO

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Alternativas agroecologicas a la agricultura moderna Convencional para enfrentar las necesidades de alimentos (Primera parte)

Las nuevas tecnologías agrícolas desarrolladas y extendidas en las tres últimas décadas han contribuido a un crecimiento sin precedentes de la producción mundial de alimentos. Sin los frutos de la revolución verde, habría un gran déficit de alimentos, o un impacto medioambiental adverso debido al cultivo de grandes áreas de terrenos poco apropiados. Pero hay una preocupación creciente acerca de que este modelo se agota y que la trayectoria del desarrollo agrícola, que conlleva tanto costos como beneficios, pudiera no ser la mejor ni la única alternativa para el futuro. ¿Pueden cubrirse las futuras necesidades de alimentos usando más de los mismos tipos de inversiones agrícolas promovidos en las tres últimas décadas -basados en investigación, extensión, infraestructura y política? ¿O es que los productores y quienes toman las decisiones deberían buscar otras formas sostenibles para el medio ambiente, económicamente eficientes y socialmente equitativas en cuanto a incrementar la oferta mundial de alimentos? ¿Existen tales alternativas? ¿Cuál es el potencial de las estrategias de producción que dependen más de un manejo agroecológico que de inversiones de capital; más de recursos locales que de insumos externos, y más de procesos biológicos que de aplicaciones de químicos? Es indudable que en el futuro se necesitará aumentar la producción de alimentos. Ciertamente es crítico y está bien justificado el aumento de las inversiones públicas y privadas en investigación y extensión agrícola, considerando cuánto tiempo habrá de transcurrir antes de que las nuevas prácticas sean ampliamente aceptadas y explotadas en su totalidad. Tomando en consideración los programas innovadores en Africa, Asia y América Latina, se considera conveniente un creciente intercambio de esfuerzos de investigación y extensión agrícola más enfocados en estrategias basadas en conceptos agroecológicos. Este enfoque ofrece oportunidades para incrementar la producción de alimentos, no sólo en cantidades sino en múltiplos. Como se ha visto en los estudios de caso, una mejor combinación de cultivo, suelo, agua y manejo de los nutrientes, que integre al ganado o a los peces en los sistemas agrícolas, además de los procesos de manejo integrado de plagas, logra con frecuencia un incremento de la producción de 50 a 100 por ciento o más en una amplia gama de circunstancias, incluso en algunas bastante adversas desde el punto de vista agrícola. El mensaje central de la conferencia –para los gobiernos, investigadores, agencias donantes y agricultores- es que son numerosas las alternativas en investigación y 96 desarrollo agrícola que merecen ser investigadas y apoyadas. Es indudable que si se toman en serio estas alternativas –y se refinan, adaptan y diseminan- se podrá determinar si la población del mundo cubrirá con éxito sus necesidades de nutrición y, al mismo tiempo, mantener un ambiente natural y social apropiado a la vida en siglo XXI. LA SITUACIÓN Las proyecciones difieren sobre cuándo exactamente, en el próximo siglo, los productores de todo el mundo necesitarán doblar el actual nivel de producción agrícola para satisfacer los requerimientos de una población más grande y, como todos esperan, más próspera. En el presente hay grandes necesidades de alimentos no cubiertas. Pocos dudan que tarde o temprano se tendrá que incrementar substancialmente la producción. Sin embargo, si la fecha límite es el 2030 o el 2050 lo más importante es cómo encontrar el modo de alcanzar este gigantesco reto de duplicar la provisión mundial de alimentos. CONTRIBUCIONES TECNOLÓGICAS Esta pregunta ha sido respondida con optimismo al señalar que la producción de los principales cereales (arroz, trigo, maíz) se ha duplicado en los últimos 30 a 35 años. Esta importante aceleración sin paralelo en la producción de alimentos se logró con el uso de las tecnologías de la “Revolución Verde” –semillas mejoradas de variedades de alto rendimiento, irrigación, fertilizantes y otros agroquímicos. No está muy claro, sin embargo, qué se necesita hacer de aquí en adelante para lograr la seguridad alimentaria, para todos, en los años venideros. En la década pasada, el aumento de los rendimientos gracias a la tecnología de la Revolución Verde se ha venido desacelerando y en algunos casos se ha detenido (Pingali et al., 1995). Los rendimientos más altos se han obtenido por el uso cada vez mayor de fertilizantes y agua de riego, que en muchos lugares ha sobrepasado el límite de los retornos decrecientes. Por lo tanto, el incremento en el uso de estos insumos ha devenido en una menor productividad. Más aún, con el uso de altos niveles de insumos se han registrado impactos medioambientales adversos en los sistemas de producción bajo uso intensivo de químicos y combustible fósil. A mediados del próximo siglo habrá aproximadamente un tercio menos de tierras cultivables per capita y tal vez una reducción equivalente en la disponibilidad de agua para fines agrícolas. Para duplicar la provisión de alimentos será necesario incrementar la productividad de la tierra y el agua, pese a la menor disponibilidad de estos recursos naturales clave. Asimismo, a menos que se realicen grandes y exitosos esfuerzos, continuará la reducción de la biodiversidad, que es la fuente del material genético necesario para lograr mayores avances en el mejoramiento de plantas y animales. Los cambios climáticos globales podrían verse acelerados, con consecuencias indeseables para la agricultura. Algunos ven a la biotecnología como un medio para obtener mayor incremento de la producción agrícola en el futuro. Pero los principales beneficios de la biotecnología todavía reposan en el horizonte. Dados los incentivos y la predominancia del sector privado en este dominio, son pocas las actuales inversiones en biotecnología que tienen como objetivo aumentar los rendimientos o de que sean útiles para agricultores pobres. Es posible que algunos adelantos tecnológicos avanzados transformen las posibilidades de la producción en la agricultura. Pero, por la importancia crítica de los alimentos para el bienestar y el mantenimiento de la vitalidad económica de los seres humanos, no es aconsejable poner todas nuestras esperanzas agrícolas en la canasta de la biotecnología. Ni el paradigma tradicional ni el paradigma de la biotecnología parecen ser suficientes. CAMBIOS EN EL CRECIMIENTO Y LA DEMANDA DE LA POBLACIÓN La buena noticia es que la tasa de crecimiento de la población está empezando a descender a nivel global y es bastante drástica en algunos lugares. Por ejemplo, el número promedio de niños nacidos en Bangladesh ha descendido de 6.2 a 3.4, en sólo una década, al tiempo que las tasas de crecimiento de la población están cayendo en la mayoría de los países en desarrollo. Sin embargo, la rápida expansión previa de la población mundial ha creado una estructura juvenil formada por millones de hombres y mujeres que están en sus años más fértiles o cerca de ellos. Los demógrafos han retrocedido en sus estimados sobre la máxima población humana esperada, de un pico de 15-18 mil millones a 8-10 mil millones de personas. Pero incluso este crecimiento reducido significa que habrá la mitad o dos tercios más de personas sobre la tierra de las que ahora viven en ella. Casi todo el aumento de la población se concentrará en los países menos desarrollados y en gran parte bajo condiciones de pobreza y desnutrición. Según estimados de FAO, unos 800 millones de personas sobre la tierra viven bajo condiciones de hambre y desnutrición perpetuos. Asegurar la alimentación para ellos y sus descendientes será más difícil si la provisión total de alimentos no crece lo suficiente. La forma en la cual se producen los alimentos debería contribuir a cubrir las necesidades de quienes tienen mayor inseguridad alimentaría. En la medida en que el crecimiento de la población sea lento, el mayor incremento de la demanda por una mayor producción agrícola significará elevar los ingresos, que es el objetivo de todos los gobiernos y casi todos los individuos. Aunque los más ricos gastan proporcionalmente una menor parte de sus ingresos en alimentos, en total consumen más cantidad de comida, lo cual en gran parte contribuye a las diferentes clases de enfermedades que sufren los pudientes. Los cambios en la dieta que a menudo acompañan a las personas de mayores ingresos requerirán mayores incrementos en la producción de animales, y no sólo de granos comestibles, ya que los alimentos de origen animal desplazan parcialmente a los de origen vegetal. De modo que haríamos un estimado conservador si decimos que para cubrir las necesidades económicas y sociales en las próximas tres o cuatro décadas, el mundo debería estar produciendo por lo menos el doble de los alimentos que hoy produce. CONSIDERACIONES ECONÓMICAS Y DE DISTRIBUCIÓN Con sólo aumentar la oferta de alimentos no se asegura la alimentación a todos los hogares, comunidades y naciones. Es esencial una distribución más equitativa de los ingresos y de los alimentos porque el acceso a los comestibles finalmente depende del poder de compra, obtenido de cualquier forma. La pobreza, y no la oferta insuficiente, es la primera y la más importante causa del hambre. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que una adecuada oferta de alimentos sigue siendo una condición necesaria, aunque no suficiente, para eliminar el hambre y la pobreza. El acceso a la tierra por los pobres para producir sus alimentos también es fundamental. Debido a que los pobres se alimentan pobremente, son muy débiles y propensos a enfermedades como para sacar el máximo provecho de los recursos que poseen. Esto reduce su escaso poder y por lo tanto reciben una pobre compensación por su trabajo. Cuando hay escasez de alimentos, lo que se recorta es el consumo de los pobres. En forma figurativa, y algunas veces literal, ellos están “al final de la cola” dentro de una distribución de alimentos que empieza en la máxima jerarquía socioeconómica. Cuando se ha repartido todo el alimento disponible, quienes permanecen en la cola pasarán hambre. Más aún, cuando la demanda excede la oferta, los precios de los alimentos aumentan, muchas veces en forma drástica. Esto reduce el ingreso real y en especial reduce aún más los pequeños ingresos de los pobres y también afecta los modestos ingresos de la clase media. Está claro que se necesita revisar el tema socioeconómico y político para reducir la pobreza y el hambre. Pero la preocupación por el incremento de la oferta se justifica en términos prácticos y éticos. Quienes están subalimentados necesitan alimentación adecuada y buena nutrición para alcanzar sus potenciales productivos y humanos, lo cual no sólo los beneficiará a ellos mismos sino también a otros miembros de la sociedad. En la medida en que se presenten deficiencias en la producción y escasez de alimentos, quienes están bien alimentados notarán que el crecimiento de la economía de la cual depende su bienestar se está desacelerando. Los recursos que podrían ser dedicados a otras inversiones y formas de consumo tendrán que ser empleados para cubrir las necesidades básicas de alimentos. La inversión de capitales para la expansión de los sectores no agrícolas tendrá que disminuir en la medida en que el mundo tenga menor capacidad para alimentar a todos sus habitantes. EL CAMBIO Y LA OPORTUNIDAD La actual ciencia convencional sostiene que es posible duplicar la oferta de alimentos y, en la opinión de algunos, ello únicamente será posible redoblando los esfuerzos por modernizar la agricultura global. El éxito de la agricultura de alta tecnología basada en la mecanización de la producción, la dependencia en combustibles fósiles para generar poder y producir agroquímicos, y las grandes inversiones de capital por trabajador y por hectárea ha creado en los gobiernos, instituciones de investigación y agencias de donantes la presunción de que “más de lo mismo” es la mejor y tal vez la única estrategia para aumentar la producción de alimentos. En realidad no existe un único enfoque contrastante sino una variedad de enfoques alternativos a las prácticas y tecnologías corrientes. También se cuenta con importantes complementos potenciales entre los diferentes tipos de prácticas agrícolas1. Por lo tanto, el término “agricultura alternativa” no es muy satisfactorio. La denominación de “agricultura sostenible”, ampliamente difundida y sin duda usada por los participantes de muchas conferencias, también es discutible porque sostenibilidad es un contingente de múltiples factores más que una característica inherente a cualquier práctica o sistema agrícola en particular. Pocos sistemas pueden permanecer productivos ante la posibilidad de cualquier condición adversa. También es más fácil sugerir qué sistema puede no ser sostenible que saber cuál retendrá indefinidamente su productividad. Los participantes en la conferencia aceptaron que los conceptos y terminologías que describen las diferentes prácticas y tecnologías, y sus proponentes, en campos opuestos -más que en continuos- no benefician a los principios y propósitos ni a las personas involucradas en buscar opciones. Los proponentes de las tecnologías de la Revolución Verde pueden señalar muchos beneficios obtenidos de estas innovaciones. La disminución del precio real de los cereales en las tres décadas pasadas ha sido una contribución importante para aumentar la seguridad alimentaria en todo el mundo (Conway, 1997). Pero este progreso técnico ha dejado de lado a millones de campesinos para quienes las tecnologías no fueron apropiadas por las condiciones ambientales, sociales, de infraestructura, u otras. Es más, estas tecnologías, particularmente cuando se usan en los grandes sistemas agrícolas “industrializados”, pueden crear problemas medioambientales que erosionan los ecosistemas y afectan la salud humana. Mil millones de personas aproximadamente –la sexta parte de la población mundial y en mayor porcentaje los pobres- viven y trabajan en situaciones en las cuales sus actividades agrícolas, ganaderas o pesqueras no se benefician de las tecnologías agrícolas modernas. Factores como el tamaño del terreno, lluvias inadecuadas, pobre fertilidad de los suelos, topografía desfavorable y lejanía de los mercados, infraestructura e instituciones, hacen que estas tecnologías no estén disponibles o no sean apropiadas. Esto no debiera causar sorpresa ya que las tecnologías más modernas han sido desarrolladas y probadas para tener éxito bajo condiciones más bien favorables que desfavorables. Incluso en las áreas mejor dotadas, la sostenibilidad de estas tecnologías modernas es ahora problemática. La falta de agua y la erosión del suelo ya se han manifestado como problemas serios para la industria agrícola. Las aguas de las cataratas en Punjab (India), en los llanos del norte de China y en las Grandes Llanuras de Estados Unidos, por ejemplo, podrían amainar las prácticas de producción “sedientas” en las décadas venideras. Se debe establecer controles en la agricultura moderna para reducir la escorrentía de químicos, residuos y la concentración de nutrientes tóxicos por el uso de agroquímicos y fertilizantes químicos, especialmente la aplicación a gran escala de grandes cantidades de nitrógeno. Pero la conferencia no fue convocada para evaluar los futuros potenciales y limitaciones de las tecnologías de la Revolución Verde. Los datos y análisis considerados en Bellagio se relacionan con los potenciales y problemas de diversas alternativas o complementos a estos enfoques intensivos en capital para aumentar la producción agrícola. CO. Fin: Primera Parte

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